Por Alicia Riberi
Me despierto, abro la ventana y puedo ver la luz del día, las plantas, ver como mi perro se estira bajo los tibios rayos de sol y es cuando pienso… qué afortunada soy y empiezo a contar lo que tengo, una hermosa familia, sanos, una madre de 87 años que puede aún mirarme con una sonrisa y decirme “consciente” buen día hija, amigos, casa, sencilla, cómoda, casa al fin, un auto que no es nuevo, pero me transporta y me ayuda a transportar a gente que lo necesita y como si esto fuera poco tengo un trabajo que me despierta pasión. Es muy difícil llegar a mis años sintiendo cada vez más placer por trabajar y esa es en gran parte la razón por lo que siento que debo agradecer a cada segundo de mi vida. Descubrir el valor de tener un trabajo y disfrutarlo no es común, o al menos no es común que la personas trabajen sin quejarse o protestando, o esperando un feriado para no tener que ir y esto no es una crítica, es un llamado a que nos miremos por dentro y empecemos a valorar todo lo que tenemos, más allá de que obviamente tendremos sueños por cumplir, pero a veces es que nos esperan otros que no alcanzamos a descubrir. Trabajar es estar vivo, es poder pensar, es poder hacer, es poder programar, es conocer gente, es relacionarnos de distintas maneras, es darme cuenta que la salud me responde, es reír, es llorar, es enojarme y es alegrarme.
El 1 de mayo es un homenaje a aquellos que ya no están y que han ayudado a forjar la patria, cada uno desde su lugar, no importa el cargo, todos y cada uno han sembrado algo, que es muy valioso no sólo a los ojos del mundo sino a los ojos de Dios. También se agasaja a quienes tienen un trabajo y pueden construir algo para ellos, para su familia, para su patria y quiero decirles que no es más valioso el que gobierna que el que barre las calles, el médico que la enfermera, un director que un maestro, un ingeniero que un tornero, un arquitecto que un albañil, un potentado que un jornalero… todos… todos somos importantes y nadie puede considerarse más.
Si pensamos serenamente, sentados en el patio, mirando el cielo, podremos advertir que una voz silenciosa nos dice… bravo, qué bien lo haces, seguí adelante y ese es el motor que nos impulsa a levantarnos todos los días y a sentirnos parte de la historia de una comunidad.
A los gobernantes no los ataco, los insto a dejar de lado intereses ajenos a la gente y a diagramar proyectos que incluyan a todos y reduzcan al mínimo las personas que, por sentirse excluidas, se vuelcan a una adicción que termina con sus vidas y la de mucha gente inocente.
No es difícil, sólo nos convoca a pensar, a relegar intereses personales, porque aunque parezca mentira, si llegamos a la vejez siempre, en todos los casos la vida pasa factura y debe ser triste descubrir en el último instante que hice daño y no pude repararlo… realmente deseo que eso no le pase a nadie.
Hoy al mediodía ojalá todos levantemos la copa agradeciendo el trabajo y pidiendo con el corazón por el que no lo tiene y por todos los que tienen el poder para cambiar esta pobre historia de “solo subsidios” que divide a la humanidad en dos bandos, ricos y pobres y eso crea odios, broncas que desencadenan violencia incontenida.
No es broma: el trabajo genuino dignifica y permite a la persona realizarse y crecer.
Feliz día a todos los que tienen trabajo y una plegaria sentida por los que no lo tienen, para que pronto lo encuentren!!! Trabajando construimos!!!
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