Por REDACCION
Anoche fue la ordenación diaconal (camino al sacerdocio) de Néstor Mario Valladares, en una ceremonia presidida por el obispo diocesano Luis Fernández y concelebrada por los obispos de Santo Tomé Gustavo Montini y de Deán Funes Gustavo Zurbriggen (ex sacerdotes diocesanos) y el presbiterio diocesano, en la Catedral San Rafael. El lema elegido es el siguiente: "El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor" (Jn 12, 26). A su término, se compartió una cena a la canasta en el salón Cura Brochero. A continuación se transcribe la homilía de Fernández:
Queridos hermanos, con la alegría del evangelio, damos hoy gracias a Dios por la mejoría de la salud de Néstor, y como Iglesia diocesana compartimos unidos a su familia, que siempre lo acompaña.
En la palabra de Dios que acabamos de escuchar, que ha elegido Néstor para su ordenación diaconal, nos invita a profundizar sobre el diaconado, ministerio que llevará durante toda su vida, a partir de esta noche (por anoche), ya que no es simplemente un "paso", o una "función" que hay que realizar en la Iglesia.
La primera lectura elegida, es del profeta Jeremías, consciente de una relación de "presencia", de un Tú con mayúsculas de Dios, y un tú con minúsculas, que es humano, frágil pero libre para dialogar y responder. Diálogo que no impone o somete haciendo perder la libertad.
Dios, le dice que lo conoce desde toda la eternidad, porque así es el amor cuando es en serio, prima la palabra "siempre", "eternidad". Conocer para Dios es amar, y con ese amor constituyó profeta a Jeremías y a todos nosotros desde el bautismo. Y Dios le dice “yo te consagré antes de que salieras del vientre materno”.
Hoy querido Néstor en la historia de tu vida estas palabras estarán resonando en tu corazón de un modo único, porque el amor de Dios está "obrando" ahora con vos algo semejante.
Comprendemos como le decía hace una semana a Claudio en su ordenación diaconal, que ante la cercanía de lo trascendente, uno como aquel otro profeta “Jonás”, quiera disparar para otro lado, y diga “mira que soy demasiado joven”, vos mismo has pasado por la fragilidad de tu salud física, con momentos difíciles, de dolor y angustia. Por eso que bien nos hace verte hoy aquí presente, porque has sabido escuchar la palabra de Dios, que es tajante como espada de dos filos, que te dijo: “no temas porque irás a donde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene, yo estoy contigo”.
Néstor hoy aquí en esta Catedral, tu presencia es signo testimonial de fidelidad con tu respuesta libre ante un llamado de Dios, que es capaz de vencer cualquiera de nuestras fragilidades humanas, cuando El que te "eligió", te "llamó" y ahora te "envía" a las naciones, como a Jeremías, no dudes que Él te irá librando de todo mal, porque está contigo.
En el evangelio proclamado, decía Jesús: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la Tierra no muere queda solo, pero si muere da mucho fruto”. Ya lo has experimentado en tu vida, el dolor la carga de la enfermedad, pero sobretodo lo has ido madurando en tu formación en el seminario, en tu apostolado en las parroquias, en tu vida de familia, en la cercanía, de seminaristas, sacerdotes y laicos que te acompañan a lo largo de la vida, desde la palabra de Dios contemplada en la oración, y desde una liturgia vivida con serenidad y entrega de Cristo como es la eucaristía, que vivís con sentido de ofrecimiento, participación y alegría.
“El que ama su vida la perderá”. Dice Jesús hoy, y así caminarás tu diaconado, en un mundo que a veces solo vive el presente, disfrutando, y gustando vanidades, vicios, siendo autorreferencial en sus impurezas y avaricias de competencias que avasallan o acciones de abusos que denigran y someten con prepotencias, serás Néstor, signo de apertura al pasado con memoria agradecida, alabando y agradecido de la vida a pesar de los problemas, no seas profeta de calamidades, ni te dejes vencer por la tristeza que es mala consejera, y al presente vivilo comprometido con los pobres y olvidados de este mundo, siendo "voz" de los que se sienten descartados, y siempre con humildad y sencillez, llevando una vida que se abre a todos, sin discriminar y siempre con la ternura y mansedumbre, vida de Dios hecha carne en tu corazón que buscas con El abrir puentes, ser cordial y compasivo, haciendo cada día una patria de hermanos, mostrando que tenés la fuerza del Espíritu sabiendo perdonar.
“Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo”. Sí, sabemos bien lo que es el aislamiento, el individualismo en que se refugia mucha gente, la falta de compromiso para con la sociedad, pero vos Néstor sos consciente, que morir a uno mismo da mucho fruto, por eso que tu diaconado como el de Jesús, que “vino a servir no a ser servido”, pueda ser estando atento a los otros, en tener entrañas de misericordia como el padre Dios y puedas consolar, no seas indiferente ante el sufrimiento de la gente, ni pases de largo ante el dolor humano, sino anda por el mundo, sobre todo "escuchando" y compadeciéndote de lo que vive la gente, alentando al que pierde la fe, cuidando a los más frágiles como los niños y ancianos.
“El que ama su vida la perderá, pero el que odia su vida en este mundo la conservará para la vida eterna”. Néstor, no privilegies tus intereses, no te hagas funcionario del Orden Sagrado que recibís, porque es dando que se recibe y muriendo tenés vida para siempre.
Porque le has dicho que sí al Señor, tu vida será como la de Cristo, vos también llevado por el Espíritu, tu entrega generosa es servir al pueblo de Dios, así vivirás el gozo de una fecundidad que llena de vida y vida plena a este mundo, por eso irás confiado, porque donde vayas, El estará siempre contigo: hoy te dijo Jesús: “Donde yo esté, estará también mi servidor”
Es lo que deseamos todos, tu familia, tus amigos y toda la Iglesia, que como María, la esclava del Señor, donde Él te envíe vayas, como humilde servidor. Amén.
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