Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Viernes 27 de Febrero de 2015

Un diccionario muy particular

Leer mas ...

Hugo Borgna

Por Hugo Borgna

El “Diccionario del diablo”, de Ambrose Bierce (edición 2004 de Longseller, 319 páginas) es la versión completa de este libro, que es editado con la frecuencia de un clásico con aceptación permanente en el ámbito de la lectura para todo tipo de lector.

El modo de diccionario como forma o género literario, aunque antiguo, resulta una tentación importante para cualquier autor; permite expresar ideas con síntesis y profundidad, y además con total libertad sobre el concepto a definir. Puede decirse que Bierce mediante el suyo fue uno de sus mayores impulsores, consolidándolo como modo o estilo de escritura.

Dice Bierce: “Diccionario: un malévolo recurso literario para entumecer el crecimiento de un lenguaje y volverlo duro y poco elástico. Este diccionario, sin embargo, es una obra más útil”.

Como es fácil suponer, esta obra surgió de entregas frecuentes de Ambrose Bierce a periódicos estadounidenses, que luego fueron reunidas en un solo ejemplar como libro, aproximadamente en 1906.

Tiene un modo de decir ácido y desesperanzado, a veces amargo y algunas otras ingenioso en el modo de jugar con el sentido de las palabras; pero siempre profundo.

“Camino: una porción de tierra a lo largo de la cual uno puede pasar de donde no quiere estar hasta donde es inútil ir”. “Cerebro: un aparato con el que pensamos que pensamos” “Aborígenes: personas de poca importancia que se encuentran estorbando el suelo de un país recientemente descubierto. Pronto dejan de molestar, fertilizan”.

Dentro del contenido del “Diccionario...” hay temas a los que recurre con frecuencia: la familia, el Estado (dentro de este la política y los funcionarios), la situación de la persona en la sociedad, el hombre como ser pensante. El libro originariamente se llamó “Diccionario del cínico”, título más adecuado a su contenido, que fue cambiado por los editores por el presente de “Diccionario del diablo”.

Bierce habla de la vida matrimonial. Dice: “Marido: alguien a quien, después de haber cenado, se le encarga el lavado del plato”, y también: “Casamiento: estado y condición de una comunidad que consiste en un amo, una amante y dos esclavos, haciendo en total dos”.

Es pacifista e integrador, lo que se descubre de definiciones tales como “Batalla: un método de desatar con los dientes un nudo político que no puede desenredarse con la lengua”, o “Cañón: un método utilizado en la rectificación de las fronteras nacionales”.

Como puede suponer el lector, la vida de Ambrose Gwinett Bierce no fue feliz, pero no es ese el único motivador de su pesimismo. La observación diaria de la falta de interés en sus contemporáneos en integrarse armónicamente con los demás y en aceptar la guerra -en su momento histórico- como modo necesario de convivencia, también hizo lo suyo. A pesar de todo, produce algunas definiciones más piadosas.

“Curiosidad: una objetable cualidad de la mente femenina. El deseo de saber cuándo una mujer está o no atrapada por la curiosidad es una de las más activas e insaciables pasiones del alma masculina”. “Circunloquio: un truco literario por medio del cual el escritor que no tiene nada que decir lo demuestra elegantemente al lector”, y “Confidente: alguien a quien confía A los secretos de B, que fueron confiados por C”.

Bierce cumple con uno de los preceptos más aconsejados desde siempre para una buena escritura; sugerir, más que decir; mostrar una realidad o un objeto, más que describirlo o interpretarlo; hacer pensar, en lugar de mostrar la idea definida y terminada.

Es fácil descubrir que las situaciones que describe guardan una permanente actualidad, lo cual es la materia de que están hechos los clásicos. Por momentos sus definiciones rozan la filosofía, a la que define como “una ruta de varios caminos que llevan a ninguna parte para nada”.

Ambrose Bierce, autor estadounidense, nacido en 1842 en Meigs County (Ohio) y fallecido en fecha sin establecer -conociéndose solamente que se integró como corresponsal a las tropas de Pancho Villa en 1913, a los 71 años- ejerció el periodismo y publicó otras obras en prosa, tales como cuentos, relatos breves y reflexiones. Fue contemporáneo y trató con Mark Twain, compartiendo ambos el mismo estilo satírico. Asimismo, influenció modelos narrativos como Faulkner y Hemingway. El relato “El milagro secreto”, de Borges debe mucho de su inventiva a “El puente sobre el río del buho”, escrito en 1892 por Bierce.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso