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Información General Martes 29 de Julio de 2014

Un líder de la igualdad y una valiente mujer

"Yo tengo un sueño" se transformó en el texto sagrado de los pacifistas de todo el mundo. En 1963, Martin Luther King ya era el líder indiscutido de la causa negra.

REDACCION

Por REDACCION

SANTA FE (Por Mario Laguzza). - El 4 de abril último se cumplieron 45 años del asesinato, en la ciudad estadounidense de Memphis, del líder de los derechos civiles Martin Luther King.

No fue un soñador, aunque perseguía un sueño. Bajo su dirección, millones de compatriotas negros se atrevieron a salir a las calles para proclamar sus derechos. Hombres y mujeres de color fueron conscientes de su verdadera fuerza.

El consiguió desenmascarar a los violentos y movilizar a los oprimidos con el sólo poder de las palabras. Pero el líder negro más importante de la historia no fue únicamente un modelo para su pueblo, sino también para miles de blancos.

Fue 1963 el año de las grandes movilizaciones por los derechos civiles encabezadas por Martin Luther King. Primero tuvo lugar la campaña de Birmingham en Alabama, donde tras varios días de manifestaciones y protestas, se logró un amplio  acuerdo según el cual quedaba abolida la segregación racial, se procedía a promocionar el empleo y el desarrollo profesional de la comunidad negra, y quedaban en libertad todos los detenidos durante la campaña.

Como consecuencia de estos hechos, el presidente Kennedy presentó en el Congreso una nueva legislación de derechos civiles destinada a consagrar por escrito una mejora en la posición laboral, social y legal de la gente de color. Con el objeto de apoyar esta propuesta, Luther King promovió lo que se llamaría la "Marcha sobre Washington", una gigantesca manifestación que el 28 de agosto de 1963 congregó en esa ciudad a más de 250.000 personas procedentes de todos los Estados de la Unión.

Fue allí donde King, erigido en líder moral de la Nación, pronunció su más emotivo discurso: "tengo un sueño... sueño que mis hijos podrán vivir un día en una Nación donde nadie será juzgado por el color de su piel sino según su carácter. Tengo el sueño en que un día los niños y las niñas negras estrecharán las manos de los niños y niñas blancas y todos se reconocerán como hermanos y hermanas. Sueño que un día se levantarán los valles y cada montaña será sometida. Los lugares ásperos serán aplanados y los lugares desnivelados serán rectificados...".

El retrato de Martin Lugher King puede verse hoy en muchos hogares de los Estados Unidos, aunque él mismo prohibió a su organización que lo difundiese: no quería ser idolatrado. Quería ser escuchado.

En 1954, fue designado pastor en la iglesia bautista de Montgomery, Alabama. Allí, en esa localidad racista y violenta, el destino le iba a brindar la oportunidad de ser el líder de la causa que justificaría y le daría dimensión histórica a su vida.

Entre 1957 y 1960, Martin Luther King asumió su papel de líder de la minoría negra y desarrolló una febril actividad organizativa.

En el período que va desde 1960 y hasta 1963, fueron de grandes movilizaciones por los derechos civiles que encabezó Martin Luther King y que coincidió con la presidencia de John F. Kennedy con quien mantenía una muy buena amistad.

El asesinato, en noviembre de 1963, del presidente demócrata, afectó duramente al movimiento de los derechos civiles. Un año después a King le fue concedido el Premio Nobel de la Paz, y cuatro años más tarde cayó asesinado por los intolerantes de siempre.


UNA VALIENTE MUJER

El 25 de octubre de 2005, a los 92 años, murió Rosa Parks, uno de los íconos del movimiento por los derechos civiles que revolucionaron a la sociedad norteamericana en la década de los años 50.

Un episodio en apariencia menor, pero de gran significación a mediados del siglo pasado en los Estados Unidos, fue el que inspiró el movimiento por los derechos civiles.

Una tarde de diciembre de 1955, mientras  regresaba a su casa en un ómnibus urbano de la ciudad de Montgomery, en Alabama, Rosa Parks se negó a ceder su asiento a un ciudadano de raza blanca. El conductor le exigió a Rosa que se levantara y cediera su asiento al hombre que acababa de subir. Ella se negó a cumplir la orden.

Como semejante conducta violaba la ley vigente en el Estado de Alabama, su inédita y osada decisión le valió arresto y una multa.

Su detención por ese hecho provocó la reacción generalizada de la comunidad negra de Montgomery, que canalizó la protesta a través de un férreo boicot a las empresas locales de transporte, medida esta que se prolongó durante 381 días y nada logró doblegar esa voluntad de protesta.

El principal líder de esta rebelión fue un hasta entonces el poco conocido pastor bautista llamado Martin Luther King que marcó el inicio de una serie de crecientes reclamos en favor de los derechos civiles de los negros que culminó en 1964 con la sanción de la ley que prohibió la discriminación racial.

Casi sesenta años después de aquel desafortunado episodio, la muerte de Rosa Parks ha provocado a nivel mundial una catarata unánime de elogiosos conceptos sobre su personalidad y un amplio abanico de cálidos homenajes a su emblemática figura.

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