Por Pastor Carlos Terranova
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2ª Corintios 5:17 Pablo sugiere que se puede cambiar la historia de una vida, el texto dice que si una persona le entrega su vida a Cristo, es una nueva criatura; el apóstol Juan en el capítulo 3 de su evangelio, habla del mismo tema y se refiere a un nuevo nacimiento espiritual. Estar en Cristo es rendirle toda mi vida, entregarle mi corazón, recibir perdón por mis faltas y comenzar a andar de una forma diferente. Estar en Cristo es colocarme en sus brazos y dejarme sostener por El. La vida cristiana es una nueva identidad. Es un nuevo lugar de localización, es decir, tenemos otro domicilio; una nueva residencia donde estamos ubicados. Estamos “en Cristo”. De esa nueva identidad surgen seis verdades. En primer lugar soy un nuevo hombre (el texto dice nueva criatura); en segundo lugar pertenezco a una nueva familia (la Iglesia, la familia de Dios); la tercera cosa que sucede es que paso a formar parte de un nuevo Reino (traspasados del reino de las tinieblas, del reino del pecado, al Reino de Dios, al Reino de la Luz), por lo tanto tengo un nuevo Rey (antes me gobernaba Satanás y ahora lo hace Cristo); la cuarta cosa que me sucede es que aprendo a hablar un nuevo idioma (ya que cambio la queja por la alabanza); en quinto lugar me pongo bajo una nueva ley (dejo de obedecer la ley del pecado y de la muerte; cambiándolo por obediencia a la Palabra de Dios); por último comienzo una nueva historia (las cosas viejas pasaron, por lo cual tengo un antes y un después de Cristo). La fusión entre Cristo y el creyente es la base fundamental sobre la que se apoya el resurgir del nuevo hombre. Esa fusión tiene su punto más fuerte en la expresión del apóstol Pablo: “El que se une al Señor, es un espíritu con él” (1ª Corintios 6:17). Esta unidad con Cristo tiene unos resultados asombrosos en nuestras vidas presentes y futuras. La pregunta es ¿qué beneficios o resultados trae a mi vida unirme a Cristo? Déjeme enumerarle algunos, primeramente somos libres de la maldición del pecado. “En quien (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). Hemos sido perdonados por todo lo malo que habíamos hecho. Lo segundo es que somos libres de la maldición de la pobreza. La pobreza, la escasez, la falta de recursos económicos y materiales necesarios para vivir, no es la voluntad de Dios para sus hijos. Dios ha hecho una gran provisión en Cristo, para que todas nuestras necesidades queden suplidas. No debemos conformarnos con menos de lo que Dios ha provisto para su pueblo, en Cristo. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2ª Corintios 8:9). El tercer beneficio es que somos libres de las enfermedades. Somos bendecidos con salud. Quien (Jesús) llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1ª Pedro 2:24). “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan, 2). Finalmente somos libres de las acusaciones de la Ley. “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14). La biblia dice que bajo la ley nadie podría alcanzar la salvación pero Jesús vino a hacernos libres. De esto se trata cuando hablamos de ser salvos. Ser cristiano no es un rito, no es heredar la religión de mis padres, es tener a Cristo en el corazón. El no vino a crear una religión sino a traer esperanza y un cambio de corazón. Es por eso que la salvación del hombre y la vida eterna no se consigue con obras humanas, sino por gracia. Gracia es regalo, la salvación del hombre es algo que Dios ofrece gratuitamente, pero no salió barata, porque Jesús la pago en la Cruz derramando su sangre. ¿Qué harás con este regalo de Dios? Si ya lo has aceptado todos los beneficios de la vida “en Cristo” son tuyos, pero si aún no le has entregado tu vida, este puede ser un gran momento para hacerlo. Dios te bendiga.
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.
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