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Información General Sábado 6 de Diciembre de 2014

Una oportunidad que un joven espera

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Alicia Riberi

Por Alicia Riberi

Cuando pienso en nuestros jóvenes, me apenan las cosas que escucho: la juventud está perdida, son unos vagos, siempre están aburridos, en la escuela molestan, no les gusta trabajar, no quieren estudiar, faltan permanentemente el respeto, son violentos… ahora… también me pregunto: de dónde nacieron esos jóvenes? ¿Quiénes los formaron? ¿Quiénes les enseñan a amar, a respetar, a contestar, a tener expectativas? Esto es una mirada que debe habilitar un espacio de reflexión para todos los que somos padres… ¿conocemos sus sentimientos más íntimos? ¿Sabemos leer sus actitudes, sus gestos, sus angustias, sus incapacidades, sus intereses? ¿Destinamos el tiempo para contestar sus inquietudes? ¿Conocemos a todos sus amigos? ¿Dejamos de lado nuestras prioridades, para hacerlos sentir protagonistas en nuestras vidas?  ¿Ellos nos pidieron venir a este mundo? ¿Nos preocupamos y ocupamos de sus intervenciones y vínculos en las redes sociales? ¿Respetamos lo que quieren ser, a pesar de lo que nosotros queremos que sean? ¿Descubrimos que si a ellos algo les pasa, ni el trabajo, ni los amigos, ni las ocupaciones van a compensarnos ese hueco que dejan en nuestra vida y advertimos que se nos llenará el corazón, la mente y los sentidos de mil preguntas sin respuesta?

Ser padres no es fácil, pero ser hijo es muy difícil en este tiempo donde trabajar y subsistir pareciera la única meta. ¿No será que a veces vemos en nuestros hijos lo que nosotros fuimos y no nos agrada? Si nosotros tuvimos la oportunidad de ser, crecer y elegir, ¿por qué no les damos un voto de confianza?, y si no la tuvimos y en su momento nos hizo sufrir, es que queremos que nuestros hijos lloren, sufran o padezcan lo que padecimos nosotros?

Los docentes no encuentran el camino con jóvenes que van armados a la escuela, que insultan, que nada les atrapa la atención, pero sería importante preguntarnos por qué nos insultan, de dónde sale toda esa bronca contenida, por qué necesita ir armado. Me dirán tienen una familia, que se haga cargo y sí, es cierto, ¿pero no elegimos esta profesión para enseñar contenidos académicos y en valores y no nos gustaría que si algo se nos pasa con nuestros hijos, un docente nos lo haga ver, para no tener que lamentarnos luego? No nos olvidemos que el docente es padre y el padre es docente a veces también.

Somos padres y no debemos ir a defender a nuestros hijos a la escuela, sino que debemos ir a la escuela a dialogar y pararnos al lado de los docentes para poder construir un modelo único que les sirva a nuestros hijos.

Llegó el momento de que todos los padres asumamos la responsabilidad que Dios nos dio al confiarnos el rol de padres, nunca dijo que sería fácil, es más, muchas veces dijo que deberíamos llevar la cruz a cuestas y es entonces cuando siento que debo gritar: ¡los jóvenes son una oportunidad que espera! Y nosotros debemos ser los padres que canalicen esa oportunidad para que no se frustren y puedan ir paso a paso cumpliendo sus sueños aunque no coincidan con los nuestros.

A todos los padres: ¡Digamos presente!

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