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Información General Martes 27 de Mayo de 2014

Una vida de primera

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Pastor Carlos Terranova

Por Pastor Carlos Terranova

Hace 10 años vinimos a esta ciudad, a pastorear la Primera Iglesia Bautista. De a poco la fuimos adoptando, la aprendimos a amar y la sentimos como “nuestra ciudad”. Amamos su gente, sus calles, su pujanza. Como “rafaelinos por adopción”, sufrimos y gozamos con Atlético y gritamos el gol que nos dejó en primera. En 90 minutos toda la adrenalina y la emoción que dentro de los deportes, es única en el fútbol. Pero no quiero hablar de fútbol sino de la vida. Hay situaciones que me hacen una persona de primera o me llevan al descenso. Elecciones en lo cotidiano, jugadas que hacemos cada día, algunas acertadas y otras equivocadas, que me condicionan para bien o para mal. Jesús me invita a vivir una vida de primera, en el evangelio leemos estas palabras del Señor “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Jesús habla de dos tipos de vidas, una cuando el ladrón (satanás) tiene lugar en mi existencia, cuando por la desobediencia, por hacer la mía, por dejar de lado a Dios en mi andar diario, le abro la puerta al obrar del enemigo. El diablo es un especialista en matar, robar y destruir. El mata las ilusiones y sueños. Él se dedica a robarnos la paz, la felicidad y la armonía. Él es destructor de familias, de los valores éticos, de la salud. Más aún me hace creer que estoy bien y cuando menos lo espero, me saca el apoyo para que caiga estrepitosamente. Mi vida lentamente comienza a bajar en el promedio, un día estoy casi en el descenso. Mi familia, quebrada, mis ilusiones perdidas, mi salud quebrantada, mi economía en crisis y la desesperación golpea la puerta.

Por otro lado Jesús me ofrece una vida de primera, abundante, llena de paz. Abundancia significa que no me falta nada, que tengo lo suficiente en todas las cosas. Cuando yo confío en Cristo, cuando mi vida está en sus manos, lo primero que siento es seguridad, se van los miedos, los sobresaltos, me inunda su paz, la depresión es sólo un recuerdo y comienzo a vivir una vida que vale la pena.

Como Atlético que tuvo tantas oportunidades de zafar, pero por algunos errores infantiles, debió sufrir al estar al borde del descenso. Una semana de tensión, pero decían, aún tenemos una vida, aún podemos salvarnos y aunque pocos crean en nosotros, vamos a jugar este partido como si fuera el último. Y el equipo aprovechó la oportunidad; entonces la desazón y los nervios, se convirtieron en lágrimas de alegría, estruendosos festejos y el grito que hinchaba el pecho e inflamaba las gargantas “somos de primera”.

A lo mejor en tu vida, Dios te dio muchas oportunidades de salvarte, de cambiar y ahora te encontrás al borde de la derrota, cerca del fracaso, pero hay una buena noticia. Jesús dice yo he venido para que tengas vida y la vida que yo te doy es en abundancia, una vida plena, diferente. Tiene que ver con lo espiritual, no se trata de la Primera A o el Nacional B, tiene que ver con el cielo y el infierno. El mejor gol que podés hacer es entregarle tu vida a Jesús, eso hace la diferencia. Cuando le das tu vida a Dios, te libras de las manos de aquel que vino a robar, matar y destruir, para ponerte en las manos del que quiere y puede darte una vida abundante. Te aseguro que en mi propia vida hace 35 años, y con sólo 22, estaba descendiendo, me hallaba casi al borde del abismo, lleno de tristezas y sin proyectos, pero Jesús vino a mi vida, le entregué mi pasado para que lo perdone y mi futuro para que lo que guíe y sustente. Hoy puedo decir que vivo una vida de primera, mi capitán es Cristo, mi bandera es su nombre y en mi pecho tengo un escudo que dice, Jesús vida abundante para todo aquel que cree. ¿Y vos como vivirás tu vida? Dios te bendiga.

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