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Información General Lunes 28 de Julio de 2014

Venciendo nuestros límites

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Pastor Carlos Terranova

Por Pastor Carlos Terranova

Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Exodo 14:13-15

En el texto que nos precede, Dios le dice a Moisés, “di al pueblo de Israel que marche”. El contexto histórico señala que Moisés había sacado a su pueblo, de la esclavitud en Egipto. Ahora están atravesando el desierto, al frente se encuentra el Mar Rojo, por detrás el ejército enemigo que viene sobre ellos. El pueblo de Dios debía enfrentar al menos cuatro límites. El primero era su pasado, la esclavitud, la opresión, las amarguras vividas. Muchas veces nos pasa a nosotros, los yugos del pasado, entorpecen y molestan nuestro andar. Un pasado doloroso nos limita y coarta nuestro desarrollo. Parecería que no nos deja alcanzar nuestro máximo potencial. En segundo lugar debe enfrentar los límites de su presente. Las condiciones actuales, a veces, no me dejan ver el panorama que tengo por delante, vivimos inmersos en una realidad que nos condiciona. La situación que atravesamos, en muchas ocasiones es un límite. Sino mire este pueblo, por delante y por detrás sólo había problemas y obstáculos. Por otro lado, nos enfrentamos al condicionante del miedo al futuro. También este temor nos condiciona, la inseguridad nos perturba. Ellos preguntaban ¿Saldremos de esta? ¿Podremos librarnos del enemigo? ¿Hay esperanza? ¿Qué tendremos por delante? ¿No le pasa a usted, que la incertidumbre lo pone al límite, al borde del stress? El futuro suele ser algo que nos preocupa. Pensar en el futuro de mi vida, mi economía, mi familia, suelen quitarme el sueño. El último límite era el de lo sobrenatural, ya que cruzar el mar en seco entraba en el plano de lo milagroso, al menos de lo humanamente imposible. ¿Cómo hacerlo con el ganado, las mujeres y los niños? ¿Cómo cruzarían los ancianos, los débiles y los enfermos? La respuesta de Dios a Moisés es - ¿Por qué clamas? No es tiempo de orar sino de marchar. Dios hará el milagro pero ustedes deben creer y obedecer. Si uno sigue leyendo los versículos 30 y 31 dicen que, “creyeron a Jehová, su Dios y a Moisés, su líder”. El resultado, el agua se abrió, cruzaron en seco, el enemigo fue sepultado y ellos salvos. Hay situaciones de nuestra vida como esta, parece que no hay salida, sin embargo Dios sigue diciendo - No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros. No es cuestión de mis fuerzas sino de la intervención sobrenatural de Dios. No es lo mismo creer en Dios, que creerle a Dios. Cuando le creo, sus promesas se hacen realidad en mi vida y comienzo a experimentar su bendición, su ayuda y su socorro. ¿Qué te está condicionando? ¿Tus experiencias del pasado? ¿Tu presente con sus desafíos? ¿El miedo al futuro que te paraliza? Avancemos en fe y los límites que nos detienen serán derribados. Es tiempo de creerle a Dios y dejarlo obrar en mi vida. Cuando la ayuda humana no alcanza, cuando el conocimiento y la lógica me dicen imposible,  el Dios de los imposibles puede actuar. A veces la televisión muestra alguna ficción, que comienza bien, pero por no tener rating deben levantarla y apresuran un final, que generalmente es poco feliz. Creo en un Dios no de ficción, sino de realidades, que es especialista en tomar malas historias y darle buenos finales. El final de tu historia está en sus manos, entrégale tu vida a El y déjalo obrar. La promesa sigue siendo “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”.

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