Por REDACCION
Se trata de una investigación académica en la cátedra Periodismo Radionónico a cargo del docente Emilio Grande (h.), en la carrera Licenciatura en Comunicación Social de la UCSE DAR, realizada por los alumnos de tercer año Gonzalo Abriatta, Marianela Gorlino, Gonzalo Milani, Agustina Rikert y Eliana Tabusso.
El trabajo de 62 páginas (se puede leer en www.sabado100.com.ar) incluye marcos metodológico y teórico; la situación actual de las radios comunitarias en Rafaela, seleccionando cuatro con trayectoria en transmisiones y acciones solidarias: Norte (FM 92.3), Power (FM 99.1), La Minga (FM 94.9) y Tradiciones (FM 87.9); desarrollo; conclusiones; las experiencias personales de los cinco alumnos; anexo con las entrevistas y bibliografía.
En esta investigación pudimos observar que existen muchas divergencias en cuanto a la concepción de radios comunitarias ya que, si bien comparten algunas características y funciones, cada una tiene su propia opinión al respecto. Tradiciones define esta radio como “la única radio comunitaria de Rafaela” porque realiza actividades sociales y solidarias y no se financia con ningún tipo de publicidad sino con fondos de los hermanos Walter y Claudia Quiroga. Las demás radios populares no serían comunitarias si pasaran publicidades pagas, por mínimas que éstas sean.
Ricardo Vivas considera que radio Norte es comunitaria debido al trabajo social que fomenta desde hace 18 años en barrio Villa Dominga. Piensa que radio comunitaria es sinónimo de familia y con respecto a las demás, que “cada radio tiene su rubro, sus cosas que le conviene. Hoy en día se va perdiendo la radio comunitaria, porque el sistema te obliga, te cierran todos los círculos para que no puedas hacer el trabajo comunitario como realmente debe ser.” En este contexto de presiones políticas y exigencias del Estado, para subsistir pasa publicidades de los negocios del barrio muchas veces canjeándolas por productos que necesita.
Juan Quinteros resalta que radio Power es comunitaria por la posibilidad que le brinda a la gente de expresarse en forma plural, democrática y abierta mientras que en los medios privados se tienen más restricciones. Las radios comunitarias son más cercanas a la gente y a sus problemas. Reciben colaboraciones, pero su principal forma de financiamiento son las pautas publicitarias y los pequeños auspiciantes. Esta radio trabaja desde hace 6 años con la Asociación Civil “Una nueva esperanza”, teniendo respaldo institucional y personería jurídica.
La mirada del director de La Minga Juan Soffietti coincide con este aspecto debido a que una radio comunitaria trata de “abrir sus micrófonos a la comunidad, organizaciones y personas para que hagan sus propios programas quienes hacemos radio comunitaria tenemos un interés en que la voz de los sectores que habitualmente no tienen acceso a hacerla pública tengan un espacio y un medio donde poder hacerlo, sin ningún tipo de control ideológico en términos de contenidos.” Al igual que Power, pertenece a la asociación civil "La paloma en la Flor" y gran parte de sus ingresos provienen de publicidades; también recibe fondos de la CTA para pagar los impuestos del edificio.
La postura de Carlos Borgna (impulsor del Centro Testimonio en la década de los 80-90) es similar en cuanto a la relación que las radios comunitarias tienen con la comunidad y con las problemáticas sociales, políticas, económicas y culturales. Afirma que en Rafaela lo que existen son radios pymes o de carácter familiar que “tienen lazos con la comunidad” y que no son exclusivamente comerciales pero su/s propietario/s son individuos y no ONGs. “La radio comunitaria reporta en una organización no es un mero sello. Una radio comunitaria es la que tiene un vínculo y trabaja con otras instituciones que por ahí no hacen comunicación pero que están insertas en la comunidad donde esa radio se desarrolla.”
En nuestra opinión, para ser totalmente comunitaria una radio no debería pasar publicidades pagas ya que el hecho de establecer contratos con grandes empresas condiciona sus contenidos. Además, si ésta no está de acuerdo con la ideología de la empresa, estaría contradiciendo sus principios al aceptar publicidades de ella. Si se trata de publicidades a cambio de algún favor solidario o canjeándolas por productos básicos o donaciones consideramos que sí sería aceptable porque este tipo de actividades no busca fines de lucro sino que fomenta los lazos humanos en la comunidad.
Algo similar ocurre con la participación de personajes políticos. Al aceptar a un político en la radio pensamos que se debe adoptar una postura neutra, de lo contrario inevitablemente se adhiere al partido que éste representa. Radio Power da la palabra a diferentes políticos, de distintos partidos y ámbitos. Según sus gestores, esto proporciona diversidad de voces y permite a la audiencia sacar sus propias conclusiones. Incluso fueron premiados por su programa "Tiempo de debate". Radio Tradiciones “no se casa con nadie”, esto significa que los Quiroga no reciben en su casa a ningún político y tampoco adhieren a ningún partido. Sin embargo, en su perfil de Facebook, Claudia Quiroga posa con un cartel de apoyo junto al gobernador Lifschitz.
Con respecto a lo que menciona Borgna acerca de la necesidad de que las radios comunitarias se basen en una asociación civil que las sustente, pensamos que al establecer esta categorización quedan afuera muchas radios cuya labor es comunitaria. Su rol en la sociedad tiene que ver con ofrecer un espacio de contención y desarrollo para los barrios en riesgo. Además, tienen vínculos con otras instituciones que les permiten llevar a cabo sus objetivos aunque no se sustenten en una ONG. No tienen los recursos para erigirse como organización social, pero cumplen un lugar muy importante en su comunidad de origen.
En relación a la formación de los periodistas, comprobamos que en la mayoría de las radios son comunicadores de oficio o por vocación y sólo algunos de ellos poseen el carnet de locutor. Si bien Soffietti es comunicador social, no es él quien elabora los programas o los conduce sino que cualquier persona puede acercarse y proponer un programa, siempre y cuando esté dispuesta a aprender. La Minga cuenta con la mayor cantidad de personas trabajando (ad honorem) y radio Tradiciones la que posee menos. Todas las radios administran una fanpage en Facebook para difundir sus actividades y comunicarse con los oyentes.
Nos parece acertado que el plantel de estas radios esté conformado por personas a las que les gusta hacer radio y esta motivación les permita autogestionarse, aprender constantemente y desarrollarse. Sin embargo, al ser estudiantes de comunicación social, sentimos que debería tomarse en cuenta un título que habilite los conocimientos aprendidos durante el transcurso de la carrera universitaria. Si bien el egresado tendrá una considerable oferta laboral, al decidir involucrarse en un proyecto de este estilo tendría que tener más peso su título que su interés, considerando el esfuerzo y tiempo dedicados al estudio.
Un aspecto a destacar es que la mayoría de las radios tiene establecida una programación diaria y algunos programas el fin de semana. Pudimos observar que en las radios Norte y Power elaboran sus propios programas mientras que en La Minga se permite que las personas los desarrollen y se acerquen a proponerlos. Nos llamó la atención su variedad de géneros ya que pasan compilados de música y poemas y micros de instituciones dedicadas a las radios comunitarias.
Un caso particular constituye radio Tradiciones que por el momento no posee una programación definida. Esto es comprensible, debido a que hay solamente dos encargados de toda la estructura radial. Una radio se caracteriza no sólo por transmitir música y mensajes de ayuda sino por ofrecer a la comunidad programas concretos. Sobre todo programas que traten temas cercanos al barrio como la inseguridad o la educación y episodios de la vida cotidiana. Tomando como referencia los textos de la materia, cabe preguntarse si realmente se puede considerar radio al no poseer una programación de contenidos regulares.
El público en las cuatro radios tiende a ser el mismo: no hay recortes, están destinadas a quien quiera escuchar. Dentro de la audiencia, se encuentran también personas que las sintonizan por sus contenidos, que son diferentes de las radios comerciales. Nos parece correcto que las radios comunitarias estén destinadas a toda la sociedad. Si se sectorizaran por público estarían contradiciendo su principio rector de ser efectivamente comunitarias. Sin embargo, apuntan a un cierto público-nicho, que es el que las escucha fielmente y el que más las necesita.
En cuanto a los recursos que utilizan las radios comunitarias para permanecer en el tiempo, en radio La Minga se utilizan los fondos provenientes de las publicidades y de la CTA pero no mencionan estrategias comunicacionales específicas. En las radios Tradiciones y Norte se focalizan en el esfuerzo y el sacrificio que significa gestionar una radio comunitaria. También se mencionan las diferentes dificultades que tuvieron que travesar a fuerza de voluntad. Quien mejor define esta cuestión es el entrevistado de radio Power: “nos habituamos a las nuevas tecnologías. Le damos a la gente lo que quieren escuchar, lo potenciamos. Estamos siempre muy informados de las cosas que se pueden decir y las que no. Innovando, me parece que la idea de los medios de comunicación en estos tiempos es innovar. Eso es lo que va a marcar la tendencia, no la rutina, sino la innovación”.
Esta experiencia nos permitió conocer una realidad que habíamos vislumbrado en los apuntes de la facultad. Nos acercó a la situaciones difíciles que se viven en esos barrios, en los que muchas veces no llega la ayuda necesaria y deben arreglarse con sus propios medios. La comunidad encuentra en estas radios un punto de apoyo y también un espacio para compartir los momentos felices.
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