Por Antonio Fassi
El próximo martes 23 de mayo se cumplirán exactamente 25 años de la desaparición física de quien fue el máximo exponente de nuestra música nativista argentina, don Atahualpa Yupanqui, nombrado y apellidado Héctor Roberto Chavero.
Y decimos máximo exponente, pues su tarea poética-musical no sólo abarcó el devenir folclórico terrenal sino que dimensionó desde el comienzo de los tiempos pretéritos del humano mortal y la materia que lo circunda, hasta una eternidad que no tiene fin, dando siempre prioridad al hombre (mortal e inmortal) por sobre el cosmos, que como cita en su tarea..."camina conmigo".
Sin duda que hermana universo-hombre-eternidad de una manera tan patética, que por propia decantación traslada el pasado "cuando tal vez fui arena para los pies del aire", a un presente pasajero, eterno y cósmico.
Por eso, un grupo de cantantes, músicos, recitadores y mortales colaboradores yupanquianos preparan un homenaje, donde se interpretarán temas de autoría del gran autor nativista para ese día 23 a las 21 en el Centro Cultural Municipal sala Sociedad Italiana, con entrada libre y gratuita. Invitan el ciclo de música popular "Otras voces", el Municipio, diario LA OPINION y el Cantar de los cantares.
Será un espectáculo de honda raigambre folclórica, donde prevalecerá el sentir y decir del hombre a recordar, a través de la tarea que enmarcara su largo caminar de 84 años y el respeto de sus sabias sentencias: "la música sirve para dos cosas, alumbrar o deslumbrar".
Don Ata jamás deslumbró, siempre alumbró. Fiel a sus principios, nunca amasó fortunas patrimoniales, ni bienes pasajeros, efímeros y transitorios; sí saturó su alma de sabiduría, profundidad y conocimiento cósmico; "Converso con las hojas en medio de los montes y me dan sus mensajes las raíces secretas".
Y eso lo hizo, lo hace y lo hará inmortal ante los hombres y los dioses.
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