La industria metalúrgica y metalmecánica, que conforman un factor estratégico para el desarrollo sustentable del país, soportan una nueva crisis, como toda la Argentina. El nivel de actividad se desplomó en los primeros meses de este 2024, según muestras los distintos indicadores sectoriales, en tanto que el 2023 no había dejado resultados para celebrar por el impacto de la sequía en el campo y las restricciones a las importaciones de insumos impuestas ante a la escasez de dólares.
Una vez más la receta es resistir ante un bravo temporal. En esta Argentina cambiante el modelo suele alternar primaveras de buen clima con otoños grises. Lamentablemente, desde hace tiempo en el calendario productivo no hay veranos que permitan proyectar, invertir y básicamente, crecer en un contexto estable con reglas de juego firmes que no se modifiquen con cada cambio de gobierno.
En la semana, la Industria Metalúrgica argentina celebró su día. Es que el 5 de junio de 1904, un grupo de 33 industriales metalúrgicos, propietarios de talleres mecánicos, fundiciones, herrería de obra, talleres navales y de construcciones, fabricantes de cocinas y balanzas, firmaron el acta fundacional para constituir la Liga de Industrias Metalúrgicas. Con el tiempo, esta entidad modificó su nombre por el de Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), que actualmente nuclea a más de 60 cámaras del país que a su vez representan a alrededor de 24 mil empresas que generan al menos 300 mil puestos de trabajo.
Por la importancia del sector para la economía nacional, el Congreso Nacional instituyó el 5 de junio como el Día de la Industria Metalúrgica, coincidiendo con la fecha de fundación de ADIMRA, que el último miércoles celebró sus 120 años de actividad institucional mediante una jornada especial a la que asistió el rafaelino Juan Pablo Frund, integrante de la Comisión Directiva de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela (CIMR) y participante de la Comisión de ADIMRA Joven.
En Rafaela, la CIMR también celebra su aniversario: el lunes 10 de junio cumplirá 58 años. Y para conmemorar esta fecha especial organizó una charla sobre la economía actual y la que se viene con una disertación del economista Marcelo Capello, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamérica (IERAL), prevista para el lunes a las 18:00 hs. en la sede del Centro Comercial e Industrial.
La presidente de la CIMR, Graciela Acastello, recibió a LA OPINIÓN en su oficina de la empresa autopartista Etma S.A., ubicada en la esquina de Avenida Fanti y Cossettini, donde se fabrican crucetas y tricetas, para analizar la situación del sector. "En la actualidad, los datos reflejan una caída en el nivel de actividad que van desde el 15 al 23 por ciento en abril, último mes que está medido", afirmó la dirigente.
"No es el mejor momento para festejar los 120 años de ADIMRA o los 58 años de nuestra Cámara en Rafaela. La industria metalúrgica nacional sufre la recesión, y en Rafaela las empresas asociadas no escapan a esta realidad. Sin embargo, esta compleja situación todavía no se ha notado en el empleo más allá de las bajas habituales que siempre se registran en cualquier organización. En gran medida, las empresas están conteniendo la masa laboral porque formar personas calificadas para este tipo de industria requiere recursos. Y nadie quiere perder a buenos trabajadores porque, también, se apuesta y se confía en que llegará el tiempo de la recuperación", subrayó Acastello. "Si bien no se observa con claridad cuál sería el camino de esa recuperación, tenemos la esperanza de que esta crisis ya haya encontrado el piso. Quizás la reactivación pueda venir por el lado del consumo si es que se recuperan los salarios con la caída de la inflación y los acuerdos salariales que se están pactando", estimó.
Para Acastello, "está claro que desde diciembre cayó abruptamente el consumo, aunque podría ser la punta de lanza de una nueva fase de la economía, no obstante debe venir acompañado de herramientas para fortalecer ese proceso, como los créditos tanto para el consumo pero sobre todo para la producción y la inversión".
De todos modos, la titular de la CIMR consideró que "si bien la comparación interanual de la actividad es negativa, se nota que se desaceleró la caída, parecería que se llegó al piso y estamos o en una meseta o en una etapa de recuperación que nos brinda esperanza".
-Hay una fuerte preocupación el futuro del empleo. Hace un mes, ADIMRA y el sindicato de la UOM plantearon en forma conjunta el posible impacto negativo del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) contemplado en la Ley Bases, ya con media sanción de Diputados y con tratamiento pendiente en el Senado.
-Sí, hay una preocupación lógica, en gran medida porque el RIGI solo beneficia a las grandes inversiones y deja fuera a las pequeñas y medianas empresas. En cuanto al empleo, justo esta semana estuvimos reunidos con la jefa de la Delegación local del Ministerio de Trabajo de la Provincia, que destacó el esfuerzo para contener a los trabajadores. Si bien hay bajas, no son significativas. El sector de la construcción es el más golpeado, principalmente por la caída de la inversión en la obra pública. También es cierto que no se puede resistir todo el tiempo, si no hay una recuperación en tres meses la realidad de las empresas se va a complicar. Lo que se espera es la Ley Bases, con sus reformas y el RIGI, pero también con un régimen para las Pymes, con créditos más baratos, menor presión fiscal y cambios en la legislación laboral que son tan necesarios.
-¿Cuál es su mirada sobre el controvertido RIGI?
-Mi análisis es desde el sector Pyme. El RIGI está bien por un lado para incentivar las inversiones, pero deja de lado a las Pymes, que en realidad son las que explican el 70 por ciento o más del empleo en el país. No solo hace falta darle beneficios a las grandes sino también a las medianas y pequeñas empresas para fomentar la inversión, que es fundamental para el crecimiento. En el caso del sector metalúrgico, es uno de los motores de la creación de empleo, con alto nivel tecnológico y capacitación comparable con los países más industriales del continente. Además integra numerosas cadenas de valor, como la alimenticia, la del petróleo, la de maquinaria agrícola y la construcción, entre otras. Es clave.
-¿Y su opinión sobre la Ley Bases?
-Propone un cambio necesario para sacar el país del estancamiento. El proceso de discusión en el Congreso implicó quitar cambios que hubiesen sido buenos para el sector, pero quizás generaban algún grado de conflicto y para avanzar fue necesario dejarlos de lado. En definitiva, la Ley Bases es importante porque no solo pondría en marcha un proceso de reformas sino que le daría mayor solidez política al Gobierno y con eso llega la confianza, lo que a su vez genera estabilidad, un mejor clima de negocios, de inversión y de creación de empleo. La ley impulsa mejoras muy buenas, plantea reformar el Estado para reducir el gasto público, alcanzar equilibrio fiscal y sobre todo quitar reglamentaciones que burocratizan la actividad productiva, con un efecto en los costos. En la cuestión impositiva, abre la puerta a una reformulación fundamental, es decir a una baja de impuestos que necesitamos en forma urgente para aspirar a una mayor competitividad. La actual sobrecarga impositiva, el costo argentino, nos impide competir de igual a igual con el mundo. Acá tenemos créditos caros, insumos más costosos y más impuestos, es difícil competir de esa manera. Los aceros, por ejemplo, cuestan en la Argentina entre un 50 y un 60% más que en el mundo. No podemos ni salir a exportar ni siquiera competir con lo que viene importado. A su vez, la apertura de importaciones hace que tengamos una amenaza importante con la competencia externa, de China, de Taiwán o de la India.
SUELO INDUSTRIAL Y OBRA PÚBLICA
-Un tema repetido en la agenda de Rafaela tiene que ver con el acceso al suelo industrial. Se avanza, pero nunca se llega a la meta.
-Es un tema que requiere paciencia, es cierto que a veces se avanza a una velocidad menor a la deseada. Pero destaco que se han dado avances en lo formal, en el plano de los trámites, si bien todavía no tenemos tiempo definidos. Hay avances y muchas gestiones por parte del Centro Comercial e Industrial, todo lleva su tiempo de aprobaciones y creo que aún se va a demorar. Lo importante es seguir, hay posibilidades concretas de incorporar tierras, empresas interesadas que se inscribieron en un registro. No obstante, hoy no están dadas las condiciones para la instalación de nuevas industrias. Me parece que, como te decía, se requieren muchas reformas para atraer capitales y hacer que tengamos un país y una ciudad que sea atrayente para los inversores.
-Y está el tema de la obra pública, de la inversión en conectividad.
-Cuando la economía del país no está bien, todo cuesta demasiado. Es preocupante el estado de las rutas por donde deben llegar insumos para la producción y salir los productos terminados. En Rafaela, lo que es para resaltar es el compromiso de la Provincia y del Municipio para pavimentar el Camino 6 que atraviesa el área industrial para conectar la Ruta 34 y la Variante, una obra que desde el Centro Comercial e Industrial se ha solicitado en forma insistente. Y ahora van a poner manos a la obra, lo cual es muy buena noticia.
-¿Qué expectativas tiene para el resto del año?
-¿Qué esperamos? Bueno, los industriales somos, por naturaleza, siempre positivos. Y siempre pensamos que esto va a mejorar, si no, no tendríamos la fuerza para venir a abrir las puertas todas las mañanas. Creemos en una reactivación, creemos que esto tiene que salir adelante, si se dan las pautas que antes te explicaba, si hay una reacción del gobierno rápida como para darle los instrumentos a las pymes para poder generar inversiones y empleo, entonces vamos a tener crecimiento. Será el primer paso para poder salir al mundo a exportar nuestros productos, como lo hicimos siempre y fundamentalmente desde Rafaela. Somos una ciudad exportadora, está en nuestro ADN. Remarco el cambio en el Gobierno nacional por la decisión de avanzar hacia una serie de reformas estructurales. Algo que por lo menos es muy distinto a todo lo anterior. Sería muy bueno poder concluir esta etapa o que esta etapa sea el inicio de un verdadero plan, de un plan industrial para la Argentina que permita crecer en forma sostenida, con empleo y menos pobreza. De que se generen normas, que se mantengan en el tiempo, que no cambien las políticas económicas. Que uno pueda ver de acá a cinco años que va a seguir todo tal cual, no estar especulando, ah, va a cambiar el gobierno entonces se corre el riesgo de que las reglas de juego se modifiquen. Que uno pueda ver esas cosas, esas políticas de largo plazo que permitan al industrial tener la confianza y la seguridad de invertir en Argentina.