Por Redacción
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió el informe climático trimestral para febrero, marzo y abril. Precisamente, este segundo mes del 2024 sorprendió con un comienzo extremadamente caluroso y seco que rompió con la tendencia de este verano. ¿Qué pasará a partir de ahora? Según el pronóstico del SMN, para el centro de la provincia de Santa Fe, entre ellos Rafaela y el departamento Castellanos, se esperan temperaturas y lluvias superiores a las normales.
Desde mediados de enero, el verano sorprendió con la falta de lluvias y una persistente ola de calor que batió gran cantidad de récords en todo el país. Hasta ese momento, la temporada estival venía muy tranquila en cuanto a temperaturas y lluvias, que eran bastante frecuentes, por lo que esta nueva situación generó preocupación en el sector agropecuario.
Según el informe del SMN, "la situación se está revirtiendo de a poco en la zona núcleo". Pero en otros sectores de Argentina, el panorama no es tan alentador. El pronóstico climático de precipitación concluye que es probable que el trimestre sea más seco de lo normal en las provincias del noroeste y también en el oeste y sur de Patagonia.
Todo el Litoral y Córdoba seguirá con condiciones húmedas, y se espera que durante este trimestre las lluvias sean de normales a superiores a las normales. Sobre Buenos Aires, La Pampa y Cuyo la señal de cada categoría es similar, por lo que cualquiera de ellas puede ocurrir. Y en el resto del país, se esperan condiciones normales para la época del año.
A medida que nos acercamos al otoño, la tendencia de temperatura comienza a cambiar. Para el trimestre febrero, marzo y abril se esperan condiciones cálidas para la época en las provincias del NOA y en el sur argentino, mientras que el resto de Patagonia, Cuyo, Córdoba y el Litoral tendrán unos meses con valores entre normal a superiores a las normales.
La Pampa y Buenos Aires se mantendrán con condiciones de temperaturas típicas de la época.
¿QUÉ PASA CON EL NIÑO?
"El Niño se encuentra en su fase más madura, aunque hay que destacar que este evento en particular no fue muy intenso. Aunque el componente oceánico de El Niño fue bastante fuerte este año, la atmósfera no está fuertemente conectada con el océano", indica el informe del SMN. "Esta falta de respuesta de la atmósfera, quizás haya tenido que ver con que el mes pasado las condiciones fueron muy secas. Los fenómenos de escala sinóptica, como el intenso anticiclón que favoreció la ausencia de frentes fríos, condicionaron mucho más el clima de la región", continúa agregando el pronóstico. "Pero si miramos lo que puede pasar más adelante, todos los modelos apuntan que El Niño comenzará a debilitarse durante este otoño, pero aún estará presente. Esto es importante, ya que sabemos que durante esa estación, la señal de El Niño se vuelve más intenso en Argentina y favorece nuevamente las precipitaciones en la región del Litoral", finaliza el informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
¿VUELVEN LA NIÑA Y LA SEQUÍA?
Por su parte, La Niña, el fenómeno que forma parte de un ciclo natural-global del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) que es habitualmente asociado a períodos de sequías, podría volver a prevalecer a partir de mitad de 2024. De acuerdo con el último informe agrometeorológico del Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA), El Niño, que cortó con largo período de sequías en la región, estaría dando señales de debilitarse tras el verano y los primeros meses de otoño próximo. El organismo indicó que "para el trimestre febrero-marzo-abril, todos modelos indican un debilitamiento de los valores cálidos de la temperatura del océano Pacífico Ecuatorial. Se espera que El Niño continúe presente durante lo que resta del verano e inicio del otoño, con una transición hacia la fase neutral del ENSO a partir del trimestre abril-junio". "Posteriormente, la mayoría de los modelos coinciden en indicar la continuación del enfriamiento del océano Pacífico central. De esta manera, hacia julio-septiembre 2024 la mayor probabilidad (más del 60%) se asigna a la fase La Niña”, sostuvo el informe. No obstante, no está establecido en qué medida podría influir el cambio de fenómeno en la cantidad de lluvias en la región.
Los expertos indican que se espera que la Niña comience a prevalecer a partir de septiembre, tras una transición suave de alrededor de tres meses, pero las variaciones de los últimos años tampoco dan una validez segura a esos pronósticos. El Niño y La Niña son fenómenos climáticos globales que alteran las condiciones en todo el planeta. El Niño consiste en el calentamiento de las aguas superficiales de la región ecuatorial del océano Pacífico y suele estar asociado con el aumento de las precipitaciones en varias zonas de Sudamérica, lo que puede redundar tanto en beneficios para el agro, como en perjuicio, al producirse inundaciones y crecimiento del caudal de los ríos. La Niña, a partir del enfriamiento en las aguas superficiales del Pacífico, suele estar asociado a períodos de sequía, como la que en la Argentina provocó pérdidas en la actividad agropecuaria durante 2022-2023 en unos 15 mil millones de dólares.
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