La inflación en la provincia de Santa Fe volvió a mostrar una leve aceleración en marzo. Según el informe difundido por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 3,6% mensual, por encima del 2,7% de febrero, consolidando una tendencia de variaciones moderadas pero aún sostenidas.
Con este resultado, el incremento acumulado en lo que va de 2026 asciende al 9,3%, mientras que la comparación interanual trepa al 32,7%, prácticamente en línea con los valores que se vienen observando desde comienzos de año.
El mayor aumento del mes se dio en el rubro Educación, que saltó un 7,0%, en sintonía con el inicio del ciclo lectivo y los ajustes habituales en cuotas y servicios vinculados.
Detrás se ubicaron Alimentos y bebidas (4,2%), Transporte y comunicaciones (4,1%) y Otros bienes y servicios (4,0%). En el caso de los alimentos, el informe destaca el fuerte impacto de las carnes, con subas que rondaron el 8,5%, junto con aumentos en productos básicos como aceites, lácteos y bebidas.
Más moderados fueron los incrementos en Vivienda y servicios básicos (3,0%), Indumentaria (3,5%) y Salud (2,5%), mientras que Esparcimiento volvió a ubicarse entre los rubros de menor variación con un 1,2%.
En términos de incidencia sobre el índice general, Alimentos y bebidas fue el principal motor de la inflación mensual, seguido por Transporte y comunicaciones. Entre ambos explicaron buena parte del 3,6% registrado en marzo.
El informe también muestra comportamientos dispares dentro de la canasta: mientras algunas frutas y verduras registraron bajas —como el tomate o la manzana—, otros productos frescos como la naranja evidenciaron fuertes subas.
Comparación con la inflación nacional
A nivel país, la inflación de marzo se ubicó en torno al 3,4%, según datos nacionales, lo que deja a Santa Fe levemente por encima del promedio general.
La diferencia no es significativa, pero confirma una dinámica en la que la provincia se mueve muy en línea con la tendencia nacional, aunque con variaciones puntuales explicadas por el peso de algunos rubros, especialmente alimentos y transporte.
Si bien los registros actuales están lejos de los picos de 2023 y principios de 2024, cuando las subas mensuales superaban ampliamente los dos dígitos, el dato de marzo refleja que el proceso de desaceleración no es lineal.
El salto respecto de febrero vuelve a poner en foco la sensibilidad de algunos precios clave —como los alimentos y servicios regulados— y deja en evidencia que, aunque más contenida, la inflación sigue siendo un problema central en la economía cotidiana.