En un contexto de cambios profundos en el mundo laboral, la mirada de quienes están en el centro de los procesos de selección resulta clave para comprender hacia dónde nos dirigimos. Raquel Frautschi, psicóloga, docente en Recursos Humanos (RRHH) y especialista en búsqueda y selección, trabaja desde hace más de dos décadas acompañando a empresas de Rafaela y la región en la incorporación de talento.
En diálogo con LA OPINIÓN, analizó las tendencias actuales, el impacto de la inteligencia artificial y tecnologías, y el rol de las nuevas generaciones.
-¿Ves cambios en los criterios de selección en relación con edad y género?
- Sí, hay una mayor apertura. Durante más de 20 años fui coordinadora de la licenciatura en Recursos Humanos. Nosotros trabajamos con todos los alumnos en la apertura. ¿Qué está pasando? Esos chicos, en este momento, están en todas las áreas de Recursos Humanos de las empresas. Cuando uno hace procesos de selección, tiene que focalizar en las competencias, y estas competencias no tienen género, no tienen edad. Para puestos como, por ejemplo, uno gerencial, quizás sí importa el rango etario porque se privilegia a gente con más experiencia. Pero esa experiencia tiene que estar anudada con la capacidad de aprendizaje, con ser amigable con las nuevas tecnologías, porque estamos en un momento de profundo cambio. Las personas que estamos en selección tenemos que educar a las empresas en esto, en focalizar en competencias, en trabajar los sesgos que tenemos para seleccionar, que los puestos no tienen género, no tienen edad. Empezar a ampliar un poco el panorama.
-¿Qué perfiles o rubros están teniendo mayor demanda actualmente? comercial, industrial, servicios…
-Lo que puedo analizar es que no hay nuevos puestos de trabajo. Lo que hay es recambio, la reposición de aquello que se va o aquello que no podés estar sin. Y eso no depende de un rubro.
-¿Qué rol está empezando a jugar la inteligencia artificial en los procesos de reclutamiento y selección?
-Estamos en un momento divino. La inteligencia es tecnología. Te facilita los procesos, pero si no está bien manejado, te acelera los errores. En este momento tenemos que todavía ir chequeando información. Te doy un ejemplo. Para una búsqueda de administrativo de venta me llegaron 800 currículums. Los leí completos. La IA te lee los currículums de determinada manera. Si el currículum no está hecho con IA o está hecho por alguien que no sabe manejarlo, hay currículums que te puede dejar afuera porque hay determinados conceptos o determinadas palabras que la IA no te lee. Es interesante, pero tenemos que capacitar a las personas para que hagan los currículums de acuerdo con los procesos de selección de IA. En cuanto a los puestos de trabajo específicamente, también te ayudan mucho. Estamos en otra reconversión; puestos de trabajo que antes eran críticos, en este momento no lo son tanto y dentro de cinco años no van a existir. Lo espectacular de este momento es que tenemos una tecnología bien avanzada, pero cada vez tenemos que hacer más foco en las personas, porque son las personas las que tienen que guiar esta inteligencia. Tenemos que despertar el sentido crítico, la capacidad de aprendizaje, la capacidad de análisis…
-¿Qué tan importante es hoy la capacitación continua para acceder o mantenerse en un trabajo?
-Yo sigo invirtiendo en conocimiento personal. No podés delegar las decisiones, el análisis, la capacidad crítica, las relaciones interpersonales, entonces, cada vez hay que hacer más hincapié en lo humano para utilizar mejor la tecnología. No existe más el empleo de por vida, en este momento es la competencia con uno mismo. Las organizaciones que quieren atraer al talento, que quieren que la gente buena se les quede, tienen que ofrecer crecimiento, pertenencia, motivación, beneficios...
-¿Cuáles son los perfiles profesionales más buscados en este momento?
- En este momento, obviamente va variando de acuerdo con las empresas, a las necesidades. Pero lo que necesitás es capacidad de adaptación, capacidad de aprendizaje. Adaptación a diferentes interlocutores, a diferentes entornos; adaptación al cambio constante, comunicación efectiva…
-Y hablas más de capacidades que de profesión...
- Sí. Pero hay otra cuestión en esto, en la inserción laboral, que es que tiene que volver a haber una revalorización de las profesiones prácticas. Oficios, por ejemplo. Si bien hay una necesidad de análisis de datos, ciberseguridad, todo lo ligado al desarrollo informático, también se requieren y se necesitan oficios que tienen que ser cada vez más profesionalizados. Se necesita hacer hincapié en la profesionalización de la máquina.
-En el caso de los jóvenes profesionales, ¿qué valoran hoy las empresas y qué esperan al insertarse laboralmente?
- Hay una cuestión que es fundamental que es el tema de pasantías; es la herramienta inmejorable para la inserción laboral. ¿Qué requieren las empresas? Capacidad de adaptación, aprendizaje, productividad, incorporarse dentro de la organización, comprometerse, aportar, de ser dinámico, de desarrollar tus competencias. De parte de los jóvenes, encuestas pasadas valoraban mucho más el desarrollo profesional y el tema del sueldo quedaba más relegado. En la última que se hizo, el sueldo cobró mayor importancia. También está muy planteada la posibilidad de un trabajo híbrido. Está muy presente el tema de repensar los puestos de acuerdo con la tecnología y los objetivos. También buscan capacitación y al buen clima laboral lo consideran fundamental.
-¿Cómo ves a las nuevas generaciones en relación con el trabajo? expectativas, compromiso, formas de vincularse con el empleo...
- Las organizaciones absolutamente piramidales y autoritarias expulsan a las nuevas generaciones. Cuando sabés esto, ves qué es lo que atrae y lo que no. Cuánto más trabajes tu clima laboral, tu desarrollo de profesión, tu sueldo acorde a tu responsabilidad, más atractiva vas a ser para los talentos. Digo talentos, porque tiene que ver con que tengas una capacidad, pero también las ganas de dársela a esa empresa. Hay que lograr que la gente se sienta motivada dentro de la empresa.
En un escenario atravesado por la transformación tecnológica, Frautschi deja una definición clara: el futuro del trabajo no solo depende de las herramientas tecnológicas, sino —sobre todo— de la capacidad humana para adaptarse, aprender y construir vínculos dentro de las organizaciones.