En tiempos donde la política suele regalar más ruido que ceremonias formales, el concejal rafaelino Juan Senn decidió hacer una pausa institucional y compartir un momento que, aunque estrictamente profesional, también tiene inevitable lectura pública: su juramento como abogado ante la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela. "Si bien me recibí el año pasado, inicialmente no tenía pensado ejercer. Pero después de tantas consultas que me fueron haciendo, cambié de opinión. Hace un mes me decidí y este jueves presté juramento en el primer piso de la Cámara de Apelaciones de calle Lavalle", respondió ante una consulta de LA OPINIÓN.
El edil, referente local del Partido Justicialista y ya lanzado como precandidato a intendente para 2027, difundió en sus redes un video del momento exacto en que presta juramento “por Dios y la Patria ejercer la profesión de abogado”, fórmula tradicional que sella el ingreso formal al ejercicio de la abogacía.
Pero Senn no se quedó en la formalidad del protocolo. Acompañó la publicación con un texto que trasciende el plano estrictamente personal y se proyecta hacia lo público. “No es solamente un logro personal. Es la asunción de una responsabilidad pública: defender derechos, sostener la legalidad y trabajar por una sociedad más justa y ordenada”, escribió.
En ese mensaje, el concejal hilvanó conceptos que dialogan tanto con el Derecho como con la política: equilibrio, previsibilidad, reglas claras, valor de la palabra. Una declaración que, en clave electoral, también funciona como carta de presentación ampliada de cara al proceso que desembocará en 2027.
“Creo en el Derecho como herramienta de equilibrio. Creo en la previsibilidad, en las reglas claras y en el valor de la palabra. Y creo que la justicia empieza cuando alguien decide involucrarse y hacerse cargo”, expresó. La frase, leída en contexto, suena a definición de identidad: un dirigente que busca pararse en el terreno de la institucionalidad, en tiempos donde la demanda social por orden y claridad ocupa un lugar central en la conversación pública.
El acto de juramento ante la Cámara es un paso habitual para los profesionales del derecho, pero no deja de tener una carga simbólica. Implica asumir deberes éticos y responsabilidades frente a la ley y la sociedad. En el caso de un dirigente político en actividad, la escena adquiere una dimensión adicional: suma una credencial técnica a su trayectoria y amplía su perfil dentro del escenario local.
Senn agradeció especialmente a su familia y “a todos los que me acompañan en este camino”, cerrando el mensaje con tono íntimo. Esa combinación —institucional hacia afuera, personal hacia adentro— terminó de darle al episodio un aire cercano, menos solemne de lo que podría suponerse.
En la dinámica política rafaelina, cada gesto cuenta. Y más aún cuando quien lo protagoniza ya blanqueó aspiraciones mayores. El juramento como abogado no modifica el tablero inmediato del Concejo, pero sí agrega una pieza a la construcción de perfil de un dirigente que busca mostrarse preparado, formado y con vocación de “hacerse cargo”, tal como él mismo escribió.
Entre expedientes y sesiones, ahora también habrá escritos judiciales. Y mientras la carrera hacia 2027 empieza a insinuarse en voz baja, Senn suma un título que, al menos en el plano simbólico, refuerza su discurso: el de la ley, las reglas y la responsabilidad pública. En política —como en el Derecho— las formas importan. Y el concejal decidió dejar constancia de la suya.