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Locales Viernes 21 de Agosto de 2026

La industria santafesina cayó 3,7% en el primer semestre

El índice de producción industrial de FISFE registró en junio una disminución interanual del 1% y una caída mensual desestacionalizada del 1,6%. El balance de los primeros seis meses de 2026 fue negativo.

La industria manufacturera de Santa Fe cerró el primer semestre de 2026 con un retroceso acumulado del 3,7%, luego de registrar en junio una nueva caída interanual del 1%. El dato confirmó la persistencia de un escenario adverso para la actividad fabril provincial, que además mostró una disminución del 1,6% respecto de mayo en la medición desestacionalizada.

El balance elaborado por la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) adquiere especial relevancia para Rafaela y su región de influencia, donde la producción láctea, la actividad frigorífica y, especialmente, la industria metalmecánica y la fabricación de maquinaria agropecuaria constituyen componentes centrales de la estructura productiva.

El informe advierte que la evolución del primer semestre se desarrolló en un contexto de pérdida de competitividad de la industria nacional, agravada recientemente por mayores costos energéticos. Según la entidad, las condiciones desfavorables frente a la producción fabril extranjera en materia de tarifas, presión impositiva, financiamiento y políticas de desarrollo, sumadas a la debilidad de la demanda interna, continúan afectando las capacidades productivas, el entramado empresarial y los puestos de trabajo.

El índice general de producción industrial de junio, además, se ubicó 5,3% por debajo del nivel registrado en igual mes de 2023 y 15,2% por debajo del correspondiente a junio de 2022, una referencia que permite dimensionar que la actividad todavía no recuperó el terreno perdido en los últimos años.

 

Un semestre marcado por una fuerte inestabilidad

La evolución mensual del primer semestre mostró una marcada volatilidad. La industria santafesina comenzó 2026 con una caída interanual del 10,1% en enero y profundizó el retroceso al 14,9% en febrero. En marzo se produjo una recuperación del 2,9%, seguida por una leve mejora del 0,1% en abril, pero mayo volvió a mostrar una baja del 1,2% y junio cerró con una disminución del 1%.

De este modo, pese a los dos meses de crecimiento registrados durante el semestre, la recuperación no alcanzó para compensar el fuerte deterioro de comienzos de año. El acumulado pasó de una caída del 10,1% en enero a un retroceso del 12,5% en febrero, para luego reducirse gradualmente hasta cerrar junio con una baja acumulada del 3,7%.

 

El informe señala además que el 40% de las ramas industriales analizadas registró en junio una disminución interanual de su nivel de producción. Es decir, el resultado negativo del índice general coexistió con desempeños favorables en numerosas actividades, aunque los sectores de mayor incidencia negativa terminaron imponiéndose sobre el balance provincial.

Entre las principales contribuciones positivas a la variación interanual del índice general se destacaron la molienda de oleaginosas, los productos lácteos y la molienda de cereales. En el extremo opuesto, la maquinaria agropecuaria volvió a ser, al igual que desde comienzos de 2026, el principal factor negativo, seguida por la industria siderúrgica, las prendas de vestir y la faena bovina.

 

Los lácteos, entre los resultados favorables de junio

Para una región con fuerte presencia de empresas vinculadas a la cadena láctea, uno de los datos positivos del informe fue el comportamiento de los productos lácteos, que en junio registraron una suba interanual del 3,5%.

La actividad no sólo se ubicó entre las ramas que crecieron durante el mes, sino que además fue una de las de mayor contribución positiva al resultado del índice industrial provincial, con una incidencia de 0,22 puntos porcentuales.

La evolución sectorial de los últimos meses muestra, de todos modos, un comportamiento irregular. Tras haber cerrado 2025 con una baja del 4,6% en diciembre y comenzar 2026 con una disminución del 10,3% en enero, la producción de lácteos recuperó dinamismo en febrero, marzo y junio, mientras que abril se mantuvo sin variación interanual. En mayo había registrado una suba del 4,8%.

En junio, además, el desempeño del sector se complementó con un mayor dinamismo exportador. FISFE señaló que durante el primer semestre aumentaron las ventas externas de manufacturas originadas en Santa Fe correspondientes, entre otros sectores, al complejo industrial lácteo.

 

La faena bovina siguió cayendo y la porcina creció

La situación de la industria frigorífica mostró resultados diferenciados. El procesamiento de bovinos en Santa Fe cayó 1,5% interanual en junio y extendió a doce meses consecutivos las variaciones interanuales negativas. En el acumulado de enero a junio, la faena bovina registró una baja del 5,3% respecto del mismo período de 2025.

El retroceso se produjo en un contexto de menor actividad también a nivel nacional. Durante el primer semestre, la faena bovina argentina cayó 8,9% y la producción de carne disminuyó 6,2%. En junio, el consumo por habitante se redujo 7,7% interanual, aunque las exportaciones de carne vacuna, medidas en toneladas equivalentes res con hueso, crecieron 10%.

La situación fue diferente en el segmento porcino. En Santa Fe, la faena de cerdos aumentó 15,7% interanual en junio y acumuló durante el primer semestre una mejora del 11,8%. A nivel nacional, el procesamiento de animales creció 11,6% entre enero y junio y la producción de carne porcina se incrementó 13,4%.

 

La maquinaria agropecuaria, el principal foco de preocupación

El dato más negativo para la región vuelve a estar asociado a la maquinaria agropecuaria. En junio, el sector registró una caída interanual del 28%, constituyéndose nuevamente en la actividad de mayor incidencia negativa sobre el índice industrial de FISFE.

El comportamiento sectorial fue particularmente débil a lo largo de todo el semestre. La actividad cayó 33,8% en enero, 37,2% en febrero, 13,7% en marzo, 27,9% en abril y 29,6% en mayo, antes del retroceso del 28% de junio.

La importancia de este resultado trasciende su propia actividad, ya que la maquinaria agropecuaria tiene un fuerte peso en el entramado metalmecánico santafesino y, en particular, en Rafaela y numerosas localidades de la región. La continuidad de las bajas constituye uno de los principales factores explicativos del deterioro de la industria provincial durante 2026.

En junio, la maquinaria agropecuaria aportó por sí sola una incidencia negativa de 1,44 puntos porcentuales sobre la variación interanual del índice general, muy por encima de cualquier otra actividad.

 

Un duro semestre para la metalúrgica

La industria metalúrgica santafesina registró en junio una caída interanual del 13,5%, mientras que en el primer semestre acumuló una disminución del 15,5%, pese al bajo punto de comparación anual.

El informe de FISFE indica que el 40% de los sectores metalúrgicos analizados presentó en junio un menor nivel de actividad. Dentro del complejo, los resultados fueron heterogéneos, con bajas en fundición, maquinaria de uso general, maquinaria agropecuaria, aparatos de uso doméstico y equipos eléctricos, junto con mejoras en productos metálicos para uso estructural, otros productos de metal y servicios de trabajo, maquinaria de uso especial, carrocerías y remolques, autopartes y motocicletas.

Entre los datos positivos de junio se destacaron los aumentos del 5,2% en productos metálicos para uso estructural, del 5,4% en maquinaria de uso especial, del 2,8% en carrocerías y remolques y del 4,4% en autopartes. Sin embargo, el desplome de la maquinaria agropecuaria y otras caídas relevantes determinaron el resultado global negativo.

La situación de la metalurgia resulta especialmente significativa para el centro-oeste santafesino. FISFE señaló que el nivel de actividad de junio se ubicó 29,5% por debajo del registro de junio de 2023 y que, de los últimos 45 meses, en 33 se registraron variaciones interanuales negativas.

 

La siderurgia también retrocedió

La industria siderúrgica santafesina registró en junio una baja interanual del 2,4%. En el acumulado del primer semestre, la producción de acero mostró una suba del 9,5%, aunque los productos laminados registraron una caída del 10,6%.

Más allá de esa mejora parcial en la producción de acero, FISFE remarcó que el nivel de actividad del sector durante el primer semestre todavía se ubicó 31,5% por debajo del registro correspondiente a 2023, lo que refleja la profundidad de la contracción acumulada en los últimos años.

 

Los sectores que crecieron y los que cayeron en junio

Entre las principales ramas industriales de la provincia, la mayor mejora interanual de junio correspondió a la molienda de cereales, con una suba del 11,7%. Le siguieron muebles y colchones, con un incremento del 9,4%; fiambres y embutidos, 9,1%; edición e impresión, 6,6%; papel y productos de papel, 5,8%; maquinaria de uso especial, 5,4%; productos metálicos para uso estructural, 5,2%; autopartes, 4,4%; productos lácteos, 3,5%; manufacturas de plástico y carrocerías y remolques, 2,8%; molienda de oleaginosas, 1,3%; y productos de metal y servicios de trabajo de metales, 0,9%.

Entre las bajas, además de la fuerte caída del 28% en maquinaria agropecuaria, se ubicaron las prendas de vestir, con un retroceso del 6,7%; la industria siderúrgica, con una disminución del 2,5%; la maquinaria de uso general, con una baja del 1,9%; y la carne vacuna, con un descenso del 1,5%.

 

El complejo soja y las exportaciones

La industrialización de semillas de soja en Santa Fe registró en junio una mejora interanual del 1,3%, mientras que la elaboración de aceite aumentó 5,5%. Durante el mes, la molienda de la oleaginosa superó los 3,7 millones de toneladas y la elaboración de aceite alcanzó las 753 mil toneladas.

Sin embargo, el resultado positivo de junio no logró revertir el balance del semestre, ya que la actividad del complejo acumuló entre enero y junio una caída del 2,3% respecto del mismo período de 2025.

En materia de comercio exterior, el panorama fue favorable. El valor de las exportaciones de manufacturas con origen en Santa Fe aumentó 28,7% durante el primer semestre de 2026. Las manufacturas de origen agropecuario crecieron 30,7%, mientras que las de origen industrial lo hicieron 11,3%.

En el período se registraron mayores ventas externas del complejo industrial soja, carne bovina, productos de molinería y lácteos. El total de exportaciones de manufacturas alcanzó los 7.868 millones de dólares.

No obstante, FISFE advierte que ese monto todavía se ubicó 9,9% por debajo del máximo alcanzado en el primer semestre de 2022. La diferencia se explica fundamentalmente por la fuerte caída acumulada en el valor de las exportaciones de manufacturas de origen industrial, que se encuentran 57,5% por debajo de aquel registro.

 

Menos empresas y menos empleo industrial

El deterioro de la actividad productiva también tiene su correlato en el empleo y en la cantidad de empresas industriales.

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo citados por FISFE, entre diciembre de 2023 y abril de 2026 la industria manufacturera santafesina perdió 9.686 trabajadores cubiertos, lo que representa una caída del 7%. En el mismo período, la cantidad de empleadores asegurados se redujo en 438 unidades, equivalente a una disminución del 7,4%.

De esta manera, la cantidad de personas cubiertas en la industria provincial pasó de 138.251 a 128.565, mientras que el número de empleadores cayó de 5.919 a 5.481.

El panorama nacional tampoco mostró señales favorables. En mayo de 2026, el empleo asalariado registrado en la industria manufacturera argentina cayó 4,5% interanual, lo que significó 52.300 trabajadores menos que un año antes. Durante ese mes se perdieron otros 3.200 puestos industriales.

La baja interanual se extendió a todos los sectores industriales y alcanzó su mayor profundidad en términos porcentuales desde que comenzó la serie de retrocesos, que ya acumulaba 27 meses consecutivos. Desde diciembre de 2023, la industria manufacturera nacional perdió prácticamente 84 mil trabajadores.

 

La energía mejora en junio, pero el nivel sigue deprimido

La demanda de energía eléctrica por parte de un grupo importante de grandes usuarios industriales de Santa Fe aumentó 8,5% interanual en junio. El indicador mostró una mejora del 23,3% en cuatro plantas siderúrgicas, mientras que en diez empresas del complejo oleaginoso la demanda energética disminuyó 10%.

La mejora de junio debe analizarse, sin embargo, junto con la evolución de más largo plazo. FISFE señala que, durante el primer semestre de 2026, la demanda de energía eléctrica industrial todavía se ubicó 19,7% por debajo del nivel registrado en igual período de 2023.

 

Un balance negativo y desafíos que se acumulan

El cierre del primer semestre deja, en definitiva, un escenario complejo para la industria santafesina. La caída acumulada del 3,7% refleja una recuperación insuficiente frente al profundo deterioro de comienzos de año y vuelve a mostrar las dificultades de sectores estratégicos para la economía regional, como la maquinaria agropecuaria y buena parte del complejo metalmecánico.

Al mismo tiempo, algunos indicadores exhibieron desempeños favorables en junio. Los productos lácteos crecieron 3,5%, los fiambres y embutidos aumentaron 9,1%, la molienda de cereales mejoró 11,7% y la faena porcina continuó en expansión. También crecieron las exportaciones manufactureras y mejoró la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales.

Pero el informe de FISFE coloca el foco en una problemática más estructural. La entidad sostiene que la industria continúa perdiendo competitividad por el aumento de los costos, las dificultades de financiamiento, la presión impositiva, la competencia de productos importados y la debilidad de la demanda interna.

El resultado del primer semestre, así, no sólo refleja una caída de la producción. También muestra un proceso de deterioro que alcanza a la estructura empresarial y al empleo. Para una provincia y una región donde la industria tiene un peso decisivo en la generación de actividad y trabajo, el desempeño de la segunda mitad de 2026 será determinante para establecer si la producción puede recuperar parte del terreno perdido o si se profundiza una tendencia que, por ahora, sigue mostrando más señales de fragilidad que de recuperación.

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