La ciudad de Rafaela recibió este viernes, cerca del mediodía, la primera lluvia del otoño 2026 con una intensidad que rápidamente se hizo sentir en distintos barrios. El cambio de estación, que esta vez se produjo de manera anticipada respecto a la creencia popular —el otoño en el hemisferio sur comenzó oficialmente a las 11:46—, llegó acompañado de precipitaciones abundantes que dejaron postales típicas de anegamientos urbanos.
En varios sectores de la ciudad, el agua acumulada complicó la circulación vehicular y obligó a extremar precauciones. Una de las escenas más representativas se registró en la intersección de Aristóbulo del Valle y San Lorenzo, en barrio Mosconi, donde el agua cubrió buena parte de la calzada. Allí, los vehículos avanzaban con dificultad, generando olas que impactaban contra veredas y frentes de viviendas, como se observa en la imagen captada durante el pico de la tormenta.
La intensidad de la lluvia, concentrada en un corto período de tiempo, volvió a poner en evidencia las dificultades de escurrimiento en algunos puntos de la ciudad. Si bien no se reportaron situaciones de gravedad, sí se reiteraron los inconvenientes habituales que aparecen cuando las precipitaciones superan la capacidad de drenaje inmediato.
Además, el tránsito sufre el impacto por el agua acumulada en las calles que obliga a extremar la prudencia al volante para evitar dolores de cabeza.
En tanto, la Sucursal Rafaela de la Empresa Provincial de la Energía informó pasado el mediodía que se encuentra fuera de servicio alimentador N°8 de 33 kV afectando el suministro eléctrico en Barrio 2 de Abril de Rafaela, zona urbana y rural de Angélica y Aurelia y zona rural de Susana, por lo que el personal recorría instalaciones para localizar la falla.
En este contexto, y de manera previa al episodio climático, el Municipio había difundido una serie de recomendaciones destinadas a reducir el riesgo de anegamientos y garantizar el correcto funcionamiento del sistema de desagües. Entre los principales puntos, se insistió en evitar sacar residuos domiciliarios durante la lluvia, ya que las bolsas pueden ser arrastradas y obstruir bocas de tormenta y cunetas.
Asimismo, se remarcó la importancia de no arrojar basura en la vía pública y de mantener limpios los frentes de las viviendas, retirando hojas y ramas que puedan dificultar el drenaje. También se sugirió revisar patios, balcones y terrazas, asegurando que no haya elementos que impidan el escurrimiento del agua o que puedan ser desplazados por la tormenta.
Otro aspecto señalado por las autoridades fue la necesidad de evitar la acumulación de agua en recipientes, una medida clave para prevenir la proliferación del mosquito transmisor del dengue, especialmente en una época del año en la que las temperaturas aún favorecen su desarrollo.
Desde el Municipio recordaron además que, ante situaciones de emergencia, se encuentra disponible la línea telefónica 105 para canalizar reclamos o pedidos de asistencia.
La primera lluvia otoñal dejó así una marca clara en Rafaela: calles cubiertas de agua, tránsito más lento y la necesidad de reforzar hábitos comunitarios para mitigar los efectos de fenómenos que, aunque habituales, siguen generando complicaciones. Un debut de estación que, fiel a la transición climática, combinó el alivio de la lluvia con los desafíos de siempre en la dinámica urbana.