El 26 de enero de 1913 marcó un antes y un después en la historia de Rafaela. Aquel día, una localidad pujante del centro santafesino fue elevada oficialmente a la categoría de ciudad por decreto firmado por el entonces gobernador Manuel Joaquín Menchaca. El reconocimiento no fue casualidad, sino el resultado de décadas de crecimiento demográfico, económico y cultural que la comunidad había venido consolidando desde su formación en 1881.
Con una población de 8.242 habitantes según el censo del 31 de diciembre de 1912, Rafaela superó ampliamente los requisitos establecidos por la Ley Orgánica de Municipalidades de la época. El gobernador Menchaca, acompañado por miembros del Ejecutivo provincial, participó de las celebraciones que se extendieron del 25 al 27 de enero y simbolizaron el triunfo del trabajo y el compromiso de sus vecinos.
La transformación institucional fue inmediata, pues se disolvió la antigua Comisión de Fomento y se creó la Municipalidad de Rafaela, con Manuel Giménez como primer intendente, cargo que desempeñó hasta 1915. Más adelante, el 31 de agosto de ese mismo año, se celebraron las primeras elecciones para conformar el Concejo Municipal, consolidando así las bases del gobierno local electo y una nueva era para la novel ciudad que poco después fue bautizada como la Perla del Oeste santafesino por su pujanza.
Desde entonces, Rafaela no ha dejado de crecer. Hoy, más de 112 años después, la ciudad reflexiona sobre ese hito histórico mientras impulsa proyectos que honran su pasado y abren puertas al futuro. Entre las intervenciones más significativas en el corazón urbano se destacan las obras de renovación del casco histórico. En primer lugar, la refuncionalización de la Plaza 25 de Mayo busca revitalizar este espacio público emblemático, punto de encuentro desde la fundación de la ciudad. Además, se lleva a cabo el recambio de veredas del bulevar Santa Fe hasta la Jefatura de Policía, mejorando la accesibilidad y estética del paseo histórico.
Una de las iniciativas más ambiciosas es el plan de recuperación del predio donde funcionaron los históricos Almacenes Ripamonti, conocido como La Recova. Este núcleo comercial, inaugurado en 1888 y que se extendía por dos manzanas con múltiples secciones especializadas, fue durante décadas un centro vital para el comercio rafaelino. Actualmente, el municipio ha adjudicado obras de restauración para devolverle vida y transformarlo en un polo de identidad, innovación, encuentro y desarrollo cultural, en un esfuerzo por preservar y reinterpretar el patrimonio local. Será un espacio donde, desde la historia, proyectar el futuro.
Así, Rafaela honra su legado centenario sin perder de vista la modernidad, reafirmando que su historia sigue viva en cada plaza, vereda y proyecto municipal.