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Locales Viernes 30 de Enero de 2026

Santa Fe ante una escuela con menor cantidad de alumnos

Un estudio de Argentinos por la Educación proyecta una caída del 24,5% de la matrícula en las escuelas santafesinas en el marco de una tendencia a nivel nacional. Se reabre el debate sobre la construcción de nuevas instituciones educativas.

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GRÁFICO AXE

La educación argentina atraviesa un cambio estructural silencioso pero profundo, impulsado por la transición demográfica. Un reciente informe de Argentinos por la Educación advierte que, hacia 2030, el país tendrá 1,2 millones de estudiantes menos que en 2023, con una caída del 27% en la matrícula del nivel primario. En ese escenario, Santa Fe aparece como una de las provincias más impactadas: se proyecta una reducción de 87.770 alumnos, equivalente al 24,5% de su matrícula actual.

El dato no es menor y obliga a revisar decisiones de política educativa que hoy siguen ancladas en una lógica expansiva, pensada para un país con crecimiento sostenido de la población escolar. La provincia se ubica detrás de Buenos Aires y CABA en términos absolutos de pérdida de estudiantes, pero con una contracción igualmente significativa que atravesará todos los niveles educativos.

En tal sentido, el reporte consigna que la magnitud de la caída de la matrícula no será homogénea en todo el territorio nacional. Buenos Aires lidera la reducción en términos absolutos, con 510.433 alumnos menos (-30,5%). Le siguen CABA, con 92.540 alumnos menos (-34,0%) y Santa Fe, con 87.770 menos (-24,5%). En términos relativos, las mayores contracciones se proyectan en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y CABA (-34,0%). Por el contrario, en Santiago del Estero (-19,4%), Misiones (-20,3%) y Corrientes (-21,1%) se proyectan caídas más moderadas.

 

 

El informe, elaborado por especialistas del Banco Mundial y de Argentinos por la Educación, parte de proyecciones de la Dirección Nacional de Población y del relevamiento oficial del sistema educativo. Allí se señala que, si se mantiene la cantidad actual de cargos docentes, el promedio nacional pasará de 16 alumnos por docente a apenas 12 en 2030. La reducción de grupos numerosos será drástica y crecerán con fuerza las aulas con menos de 20 estudiantes, una tendencia que también alcanzará a Santa Fe.

Este nuevo escenario plantea una oportunidad y un dilema. Por un lado, la caída de la natalidad permitiría destinar más recursos por alumno sin necesidad de aumentar el gasto total, lo que abre la posibilidad de mejorar los aprendizajes si esos fondos se orientan con criterios de calidad y evidencia. Por otro, exige una reorganización profunda del sistema: infraestructura, secciones, cargos docentes y planificación territorial.

En ciudades como Rafaela, el debate adquiere una dimensión concreta. En los últimos años se multiplicaron los pedidos para la creación de nuevas escuelas y anexos, muchas veces vinculados al crecimiento urbano y a demandas barriales. El Concejo Municipal ha sido uno de los ámbitos donde se formularon los reclamos para que el Gobierno provincial invierta en la construcción de nuevas escuelas, en especial para el barrio Zaspe, donde inclusive el Municipio donó en 2022 un terreno para ese fin. Por otro lado, el Senado provincial aprobó en más de una oportunidad un proyecto que declara de interés la construcción de un nuevo establecimiento educativo en la zona de barrio Amancay, previa expropiación de un terreno. Finalmente, también se formuló un proyecto para avanzar en la escuela para el barrio El Bosque, que se ubicaría en un amplio predio ubicado en Av. Muriel y Constitución. Pero todo está pendiente, sin avances.

Las nuevas proyecciones demográficas obligan a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿tiene sentido seguir ampliando la red escolar cuando el número total de alumnos caerá de manera sostenida? La respuesta no es simple y requiere una mirada más fina con datos sobre la actual cantidad de estudiantes y que combine criterios poblacionales con desigualdades territoriales, calidad educativa y uso eficiente de los recursos existentes.

"La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad. Sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante. La evidencia muestra que, si esos recursos se orientan a intervenciones basadas en evidencia, los niveles de aprendizaje pueden mejorar de manera considerable. El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie. Este reporte busca justamente abrir la discusión sobre cómo aprovecharla a tiempo y de la mejor manera posible, antes de que se cierre", señala Martín De Simone, coautor del informe.

 

El envejecimiento de la fuerza laboral

La discusión educativa no puede desligarse, además, de lo que ocurre en el mercado laboral. Un informe global de ManpowerGroup, difundido por la agencia Noticias Argentinas, advierte que para 2030 más de uno de cada cuatro trabajadores tendrá más de 55 años, mientras se profundiza la dificultad para formar nuevas generaciones de líderes. El envejecimiento de la fuerza laboral, la expansión de trabajos flexibles y la necesidad de reaprendizaje continuo configuran un escenario en el que la educación juega un rol estratégico.

Menos alumnos en las aulas no debería traducirse automáticamente en menos ambición educativa. Al contrario, en un contexto de transformación del trabajo, de crisis de liderazgo y de cambios tecnológicos acelerados, el sistema educativo tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de formar mejor a cada estudiante. Para Santa Fe, y para ciudades como Rafaela, el desafío será anticiparse: planificar con datos, evitar decisiones inerciales y repensar la escuela no en función del pasado, sino del país que ya empezó a cambiar.

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