El equipo de abogados de la familia del adolescente de 15 años, quien asesinó a un alumno de 13 en la Escuela Mariano Moreno N°40 de la ciudad santafesina de San Cristóbal, confirmó que el próximo viernes se llevará a cabo la audiencia de atribución de cargos.
La letrada Mariana Oroño dialogó con la Agencia Noticias Argentinas y señaló que los padres del victimario “llevan la situación como pueden”, mientras que el menor permanece alojado en un instituto de seguridad de Santa Fe, donde un equipo interdisciplinario evalúa su diagnóstico.
En este sentido, sostuvo que el 3 de abril se definirá el futuro del implicado en el caso que se encuentra caratulado como “homicidio doloso agravado por el uso de arma de fuego”, ya que podría ser derivado a un establecimiento con “medidas curativas”.
“Está acompañado por su padre”, precisó la letrada, que representa a los seres queridos del atacante junto a Néstor Oroño.
Además, reveló que hasta el momento “no se contactaron” con los familiares de Ian Cabrera, el estudiante de 13 años asesinado antes del izamiento de la bandera en el establecimiento escolar que este martes recibió el último adiós.
EL ULTIMO ADIOS A IAN CABRERA
Mientras tanto, el dolor sigue latente en San Cristóbal. Un día después del tiroteo fatal en la escuela Mariano Moreno, el silencio y el luto es el denominador común y las palabras apenas se escuchan entre murmullos y lamentos.
Este martes llegó el momento de despedir a Ian Cabrera, la única víctima de la brutal balacera llevada a cabo por un alumno de 15 años. El cortejo fúnebre fue multitudinario, con familiares, amigos, compañeros y vecinos de la localidad santafesina que se acercaron a presentar sus respetos mientras se emprendía el recorrido hacia el cementerio local, la cual pasó antes por el Club Independiente de San Cristóbal, en donde Ian se desempeñaba como arquero. Mientras el auto que llevaba el cajón del menor recorría las inmediaciones del club, un aplauso estruendoso se escuchó, acompañado por banderas rojas y blancas que flameaban al viento.
Mientras el cajón de Ian se acercaba al cementerio, los vecinos se acercaban a tocar el auto y a dejar flores en el techo. Todo en un silencio devastador, acompañado por llantos ahogados y lágrimas derramadas.