Concluyó un nuevo paro general de actividades impulsado por la CGT nacional y otras centrales sindicales que tuvo en Rafaela un dispar acatamiento y lecturas diferenciadas según el cristal con que se mire y evalúe el impacto. En el comercio, prácticamente hubo una jornada normal a partir de lo que se observó en el macrocentro, con locales abiertos. Mientras que en la industria metalúrgica, distintas fuentes consultadas, señalaron que "la concurrencia de los trabajadores fue prácticamente completa, hasta los delegados fueron a las fábricas".
En cambio, el transporte, bancos y estaciones de servicio adhirieron a la medida de fuerza, aunque en el último caso hubo una suerte de atención para emergencias, es decir que había un empleado de guardia para cargar combustible en ambulancias o patrulleros, entre otros.
En la industria de la alimentación, el paro se sintió fuerte en la industria láctea donde solo asistió el personal para la recepción de la leche fresca y áreas clave que no pueden paralizar su actividad. Pero en los frigoríficos de la ciudad "se trabajó con normalidad", indicaron fuentes empresarias.
Desde la CGT estimaron que el grado de adhesión al paro en Rafaela superó el 60 por ciento. El sector público sobresalió en la materia porque no hubo actividad alguna: Municipio, escuelas, organismos públicos provinciales -como el Registro Civil- y nacionales, un sector de los Tribunales -en el Ministerio Público de la Acusación se trabajó con normalidad y el único problema fue el corte de luz de más de una hora a media mañana-. En el Hospital también la atención fue mediante las guardias mínimas.
En este caso hay que aclarar que los trabajadores municipales, docentes, estatales provinciales afiliados a ATE y UPCN así como también profesionales de la salud cumplieron un paro de 48 horas, lo que paralizó al sector público de la Provincia y de los municipios y comunas. En el caso de la docencia, al menos el miércoles no hubo un acatamiento total: si bien para AMSAFE superó el 90 por ciento, para el Gobierno provincial rondó el 50 por ciento. En tal sentido, el Ministerio de Educación prometió dar a conocer este viernes la cantidad de docentes completaron la declaración jurada mediante la cual optaban por ir a las escuelas a dar clases el miércoles, en gran medida ante la advertencia de que se les descontaría el día si es que no iban a trabajar.
Cabe recordar que docentes, municipales, estatales y profesionales de la salud pública pararon el miércoles ante la falta de acuerdo salarial para el mes de abril pero también para exigir la normalización de los servicios de salud de la obra social IAPOS, que se encuentran cortados desde hace más de dos semanas, y en contra de una posible reforma previsional en la Provincia.
Y ayer pararon por los mismos motivos pero también para rechazar el ajuste de la economía, la reforma laboral contemplada en la Ley Bases, ya con media sanción de la Cámara de Diputados, y el mega DNU firmado a comienzos de año por el presidente, Javier Milei, tal como lo consignaron las centrales sindicales nacionales, como la CGT de Pablo Moyano y Héctor Daer.
LO QUE SIGUE
Ahora que la doble jornada de paros quedó atrás, en el Gobierno de Santa Fe deberán evaluar cómo continúa con las paritarias con ATE, UPCN, AMRA, Siprus, AMSAFE y el resto de los gremios docentes. Transcurrido un tercio del mes de mayo, aún falta ponerse de acuerdo sobre la recomposición salarial para abril.
La administración provincial ofreció una suba del 5 por ciento para abril y un porcentaje similar para mayo, propuestas que fueron rechazadas por la totalidad de los sindicatos, lo que llevó a la medida de fuerza del último miércoles.
Esta semana, tres ministros provinciales salieron a dar batalla en la escena pública a los gremios. El titular de la cartera de Gobierno, Fabián Bastia, de Economía, Pablo Olivares y de Educación, José Goity, presionaron principalmente al sector de la docencia con dos herramientas: el Plan de Asistencia Perfecta que contempla un plus salarial para quienes no falten a dar clases y el descuento del día no trabajado a aquellos que se adhirieran a la protesta.
En principio, el lunes podría conocerse si hay una nueva convocatoria a paritaria desde la Provincia, pero debería ser la próxima semana. Pero se observa una negociación estancada que exige ceder a cada una de las partes: los gremios pretenden aumentos que emparden la inflación; la Provincia define las ofertas salariales en función de sus ingresos, que caen al ritmo de la recesión.
En la Municipalidad de Rafaela también hay una negociación abierta por el mes de abril. La oferta realizada consiste en otorgar un incremento salarial del 5% -en línea con la política salarial de la Provincia- para el mes de abril, la cual fue rechazada por el SEOM. En este caso el diálogo continúa, pero no hay convocatorias a reuniones públicas tal como lleva a cabo la Provincia.