Desde el PS se advierte que la iniciativa debilita la negociación colectiva, desfinancia la seguridad social y convalida la precariedad en plataformas digitales. Además, denuncian que la propuesta carece de legitimidad social al no ser fruto de un diálogo entre el Estado, trabajadores, organizaciones y empleadores. “Una reforma necesita debate abierto y de fondo. El proyecto de Milei fue elaborado por unos pocos y bajo cuatro llaves”, sostuvo Fein.
El PS impulsa una agenda de siete ejes que incluye la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y una regulación específica para MiPyMEs que facilite la formalización sin degradar derechos. La propuesta también contempla el derecho universal a la formación continua ante el avance de la inteligencia artificial y una agenda de cuidados para fortalecer la autonomía económica de las mujeres.
Frente a un mercado laboral con un 43,3% de informalidad a finales de 2025, el Socialismo promueve un plan productivo integral. Una reforma moderna debe integrar la innovación tecnológica con la protección de derechos, promoviendo un Estado que garantice la transparencia y resuelva los conflictos en lugar de profundizar la desigualdad estructural.
En este, marco, desde el Partido Socialista impulsan una reforma laboral con los siguientes ejes de discusión:
1. Regulación específica para MiPyME. Un marco moderno que simplifique cumplimiento, reduzca costos administrativos, promueva formalización y acceso a financiamiento, sin degradar derechos. La previsibilidad debe construirse con reglas claras e incentivos a registrar, no con precarización.
2. Reducción progresiva de la jornada hacia 40 horas semanales. Con criterios de gradualidad, negociación colectiva y acompañamiento para sectores sensibles, tomando aprendizajes regionales.
3. Mejores condiciones para trabajadores y trabajadoras de plataformas. Presunción de laboralidad cuando corresponda, derechos de seguridad social, transparencia algorítmica y reglas sobre tiempos, remuneración, desconexión y seguridad.
4. Derecho universal a la formación continua. Un sistema nacional de formación y reconversión, con participación de Estado, sindicatos y empresas, para transiciones tecnológicas justas y movilidad ascendente. La tecnología no debe expulsar: debe abrir oportunidades.
5. Previsibilidad judicial basada en evidencia. Construir estadísticas públicas y federales sobre conflictividad laboral (motivos, duración real, cuellos de botella), mejorar instancias de conciliación, y reducir demoras evitables. El objetivo es doble: garantías efectivas para trabajadores y certeza razonable para MiPyME, con justicia rápida y accesible.
6. Políticas activas para fomentar al trabajo digno. Impulsar Comités Mixtos de Seguridad e Higiene con capacidad real de prevención y control en los lugares de trabajo, articulados con políticas públicas de salud laboral y prevención de riesgos.
7. Agenda de cuidados y ampliación del concepto de trabajo, incorporando empleo formal y derechos donde hoy hay desigualdad, con especial impacto en la autonomía económica de las mujeres.
"Desde el Partido Socialista creemos que la discusión central que la Argentina necesita es un acuerdo entre el gobierno, los sectores productivos y del trabajo sobre un modelo de desarrollo productivo sostenible que genere trabajo digno y de calidad, reconociendo las nuevas relaciones laborales, la vertiginosa transformación tecnológica y las nuevas dinámicas de la vida social", concluye el documento.