La primera condena por las amenazas a la familia de Angel Di María en un barrio privado de Funes, provincia de Santa Fe, se dictó en el marco de un procedimiento abreviado.
Sara Gutiérrez aceptó una pena de 3 años y seis meses de prisión efectiva a través de un acuerdo homologado, y reconoció su participación en un plan de una facción de la barra brava de Newell's para frustrar el regreso del futbolista a Rosario Central cuando estaba terminando su contrato con Benfica, según memoró un medio de presa rosarino.
La mujer fue señalada como coautora de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y por ser anónimas, intimidación pública agravada y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
Comentarios