Por Javier Alfonso
En lo que fue el inicio de un caso conmovedor y emblemático en la historia judicial argentina, y que pusiera en jaque al mismísimo Código Procesal Penal de la provincia de Santa Fe -cuyas lagunas y desactualizaciones para este caso datan de la reforma de la Constitución de 1994-; el 20 de mayo del 2000 apareció muerta en su casa familiar de la sureña ciudad de Rufino, Natalia Fraticelli, la joven de 15 años hija del rafaelino Carlos Fraticelli, por ese entonces Juez de Instrucción Penal de la provincia de Santa Fe, y de Graciela Dieser.
Natalia era una alegre adolescente que evidenciaba un leve retraso mental, y poco tiempo después sus padres fueron acusados de ser los responsables de la tortura, estrangulamiento y asesinato de su única hija, por lo que Fraticelli debió ser destituído antes de ser enjuiciado junto a Dieser.
UN CRIMEN QUE
SACUDIO AL PAIS
Natalia apareció asfixiada, con las manos atadas y una bolsa plástica en la cabeza, y las contradicciones aparecieron desde un primer momento, cuando sus padres dijeron que "una banda de delincuentes había entrado a robar a la casa y que ellos la habían asesinado". Hasta incluso ellos mismos dieron noticia de lo ocurrido al juez Víctor Pautasso y convocaron a un forense antes de dar aviso a la policía.
Tras dos años de investigación, la Justicia en Primera Instancia determinó que esa coartada era falsa y que sus mismos progenitores fueron los autores del filicidio.
Según testimonios de aquél entonces, el retraso mental de Natalia había complicado las relaciones intrafamiliares que no pasaban un buen momento en 2000; e incluso se habló de relaciones extramatrimoniales que habían trasformado la vida de sus padres en un infierno.
La autopsia reveló que la adolescente había sido estrangulada mientras dormía y que previamente se le habían suministrado medicamentos contraindicados. Las sospechas recayeron de inmediato sobre sus padres: dos días después de la muerte de su hija, Graciela Dieser fue detenida. Carlos Fraticelli tuvo que enfrentar un jury de enjuiciamiento, que lo destituyó, y luego quedó detenido.
En 2002, el juez de sentencia, Fernando Vidal, halló culpable al matrimonio de homicidio por estrangulamiento, doblemente calificado por vínculo y alevosía.
EL PROCESO:
OTRO TEMA
Los problemas judiciales y procesales acompañaron a la causa casi desde su mismo nacimiento. Debido a que Rufino es una localidad relativamente pequeña -de 18.327 habitantes en 2001- los demás jueces del Distrito se declararon incompetentes por tener una relación de camaradería y aprecio por el juez Fraticelli, por lo que el entonces gobernador Carlos Reutemann debió proveer, para que el matrimonio fuera juzgado por magistrados pertenecientes a otro distrito judicial de la provincia.
El fallo del juez Vidal de primera instancia fue apelado por los abogados defensores y la sentencia llegó en recurso extraordinario en 2006 a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que revisó la sentencia a prisión perpetua de los esposos y el proceso, por "prejuzgamiento" en el caso investigado por homicidio. El 9 de agosto de 2006, los padres de Natalia obtuvieron la libertad condicional tras seis años de prisión.
Durante su cautiverio de seis años, Fraticelli y Dieser se divorciaron, y ambos formaron nuevas parejas durante su estadía en prisión, con las que se fueron a vivir cuando salieron en libertad: el ex Juez con la fisioterapeuta Norma Tejedor, en Rufino; mientras que Dieser se radicó en nuestra ciudad de Rafaela junto a su familia.
Finalmente, el viernes 20 de noviembre de 2009 la pareja fue absuelta por la Cámara Penal de Venado Tuerto. Lo que se cuestionó procesal y básicamente es que "no debe el juez que llevó a cabo la investigación del caso, ser el que luego falle en un mismo caso".
¿UN "ESTORBO"?
"La mataron porque era un estorbo", dijo el magistrado de Melincué Carlos Risso -quien instruía las primeras actuaciones- apenas diez días después del crimen, y que desde un primer momento pidió el desafuero de su par de Rufino, Carlos Fraticelli, para que pueda responder a citaciones y ser investigado.
"Una familia perturbada por la vida de una adolescente con visibles dificultades mentales", "relaciones extramatrimoniales que sumieron a la pareja en un verdadero infierno", "una escena al límite que la menor, que en el final se habría convertido en un estorbo para sus padres, nunca debió haber presenciado", eran frases que se oían en pasillos judiciales y en la pequeña Rufino en los días del terrible desenlace.
Desde un primer momento, para el juez Carlos Risso, en la conjunción de esos eventuales sucesos estuvo el germen que desencadenó el asesinato de Natalia. Aunque al recuperar la libertad en octubre de 2006, Carlos Fraticelli declaró ante la prensa que "soy inocente y me duele que (los jueces) hayan dicho que Naty era un estorbo para la familia. Graciela (Dieser) fue una buena madre y ambas se querían mucho", apuntó. Con lo cual, a casi doce años del crimen, se suponen abiertos aún muchos interrogantes.
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