Por Rubén A. Armando
Una vecina de la ciudad de Sunchales, ingresó a la aplicación de una empresa dedicada a brindar servicios mediante el pago con tarjeta, a fin de llevar adelante una consulta.
Le respondió quien dijo representar a un centro de ayuda, y le informó que más tarde sería contactada por un operador.
Momento después, por medio de una video llamada de whatsapp se le brindaron instrucciones para regularizar una situación, y en ese contexto le fue solicitado efectuar una transferencia y completar un reconocimiento facial.
Así las cosas, a la mujer de referencia le resultó extraño que se le pidan datos de otras cuentas bancarias, y decidió cortar la llamada.
Luego, al ingresar nuevamente a la aplicación, se percató sobre que se le habían vaciado en su totalidad las cuentas, con una transferencia por 1.450.000 pesos, a nombre de un tercero.