La Justicia dio un nuevo paso en el proceso de quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada al habilitar formalmente la licitación pública destinada a la venta de los principales activos productivos de la histórica láctea, fijando una oferta base de conjunto de 52,1 millones de dólares.
La decisión fue adoptada por el juez en lo Civil y Comercial de la 4ª Nominación de Rafaela, Marcelo Germán Gelcich, quien aprobó el pliego de bases y condiciones elaborado por la Sindicatura y la Coadministración judicial, además de establecer los valores mínimos de realización de cada una de las unidades productivas y de las marcas de la empresa.
La resolución, firmada el 11 de junio, se inscribe dentro del proceso de quiebra decretado el pasado 22 de abril, cuando el magistrado concluyó que SanCor era económicamente inviable y que la continuidad del concurso preventivo había quedado frustrada por el crecimiento constante de las pérdidas y el agravamiento de su situación financiera. El esquema diseñado por el Juzgado divide los activos en siete lotes, aunque la suma de los valores conforman una oferta base de conjunto de US$ 52,1 millones.
Seis corresponden a las plantas industriales ubicadas en Sunchales, San Guillermo y Gálvez, en la provincia de Santa Fe, y en La Carlota, Devoto y Balnearia, en Córdoba. El séptimo lote comprende las marcas, nombres comerciales y demás activos intangibles de la cooperativa.
Los valores base fijados por el Tribunal son los siguientes:
• Planta Sunchales: US$ 2,4 millones.
• Planta La Carlota: US$ 5 millones.
• Planta Devoto: US$ 7 millones.
• Planta San Guillermo: US$ 2,5 millones.
• Planta Balnearia: US$ 5 millones.
• Planta Gálvez: US$ 5,5 millones.
• Marcas y activos intangibles: US$ 24,7 millones.
Uno de los datos más llamativos es el peso que conserva la marca SanCor dentro de la valuación total. Los activos intangibles representan casi la mitad del valor fijado por el Tribunal, con US$ 24,7 millones, apenas por debajo del conjunto de las seis plantas industriales, valuadas en US$ 27,4 millones.
Prioridad para proyectos integrales
El pliego permite que los interesados presenten ofertas por una planta determinada, por varios establecimientos combinados o por la totalidad de los activos.
Sin embargo, la resolución deja en claro que el Tribunal valorará especialmente aquellas propuestas que ofrezcan una solución integral para la empresa y que contemplen la preservación de puestos de trabajo.
En ese sentido, Gelcich remarca que la venta se organiza bajo el concepto de unidades productivas en marcha, buscando preservar el valor económico de las instalaciones, las marcas y el know how acumulado durante décadas por la cooperativa.
La resolución también establece que los bienes serán vendidos libres de gravámenes y que quienes resulten adjudicatarios no asumirán deudas anteriores vinculadas a los activos adquiridos, una condición orientada a facilitar el interés de potenciales inversores.
Continuidad laboral
Otro aspecto relevante es el tratamiento del personal. La semana pasada, la Sindicatura informó que para sostener la continuidad mínima de las operaciones y las tareas de conservación de los establecimientos se requería la permanencia de 148 trabajadores sobre un total de 914 empleados registrados.
Ahora, el pliego incorpora un capítulo específico referido a la situación laboral y faculta al juez a privilegiar propuestas que aseguren continuidad operativa y estabilidad para los trabajadores, aun cuando no sean necesariamente las de mayor monto económico.
De acuerdo con la resolución, la adjudicación no dependerá exclusivamente del precio ofrecido, sino también de factores como la viabilidad del proyecto, la conservación de activos productivos y la protección de las fuentes laborales.
Un proceso bajo control judicial
El magistrado se reservó amplias facultades para conducir la licitación. Entre otras atribuciones, podrá requerir documentación adicional, rechazar ofertas que considere inconvenientes para el proceso, disponer rondas de mejora o incluso declarar desierta la convocatoria.
Asimismo, si la primera licitación fracasa, el propio pliego prevé una segunda instancia sin base mínima, quedando a criterio del Tribunal aceptar ofertas, rechazarlas o convocar nuevamente a interesados.
El contexto de la quiebra
La licitación constituye el paso más trascendente desde que SanCor fue declarada en quiebra con continuidad de explotación. En aquella resolución, Gelcich sostuvo que la empresa acumulaba una deuda superior a los 120 millones de dólares y que el pasivo continuaba creciendo a razón de aproximadamente 3.000 millones de pesos mensuales, situación que tornaba inviable cualquier intento de recuperación bajo el esquema concursal. A pesar de ello, ordenó mantener transitoriamente la actividad para evitar una paralización abrupta que perjudicara a trabajadores, proveedores y acreedores.
Con la aprobación del pliego y la fijación de una base de US$ 52,1 millones, el proceso ingresa ahora en una etapa decisiva: la búsqueda de inversores dispuestos a quedarse con las plantas, las marcas y el negocio de una de las empresas lácteas más emblemáticas de la Argentina.