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Sociales Domingo 30 de Agosto de 2026

El Papa anima a ser humildes y dóciles si los caminos de Dios “están muy alejados de los nuestros”

“Entonces las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros”, dijo.

Agrandar imagen El Papa, esta mañana, saludando a los fieles en Castel Gandolfo.
El Papa, esta mañana, saludando a los fieles en Castel Gandolfo. Crédito: Vatican Media

Por David Ramos

CIUDAD DEL VATICANO, 30 (ACI PRENSA).- Papa León XIV alentó a tener humildad y docilidad ante los caminos de Dios, “especialmente cuando están muy alejados de los nuestros”.

Al dirigir el rezo del Ángelus hoy,domingo 30 de agosto, desde la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, el Santo Padre abordó el pasaje del Evangelio del día, Mateo 16, 21-27, en el que Jesús “revela a sus discípulos el Misterio de su pascua inminente”, compartiendo un mensaje que “está muy lejos de lo que esperaban de un Mesías triunfante y poderoso, con cuya ayuda derrotarían y humillarían a sus enemigos”.

A pesar de que “ya habían tenido el modo, en el tiempo transcurrido con Él, de maravillarse de muchos de sus gestos y palabras”, continuó el Santo Padre, “este último mensaje, fue más allá de toda perspectiva”.

El Pontífice se detuvo especialmente a la reacción de Pedro, “sorprendido y quizá decepcionado de lo que había escuchado”, quien aunque poco antes había hecho una “hermosa profesión de fe” ahora reprende al Señor.

“Es un impulso de fervor, sin duda motivado por un amor sincero que, sin embargo, nos hace reflexionar”, indicó el Papa, señalando que “tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros”.

“Entonces las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros”, dijo.

De la actitud de Pedro, León destacó dos lecciones “importantes”: “La primera es la de no interrumpir nunca, ni siquiera en estos momentos, el diálogo con el Señor; más bien, manifestarle con confianza nuestra dificultad para comprender lo que nos pide”.

“La segunda es la de no juzgar nunca el obrar de Dios, sino más bien, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando a través de su accionar, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas”, señaló.

Ante la explicación de Jesús de que “para seguir sus huellas, deberán negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo”, el propio Pedro “lo hará después de haberlo escuchado, asumirá el desafío y permanecerá fiel a las palabras del Cristo, al que ha reconocido como su redentor, por toda la existencia, hasta el martirio”.

El Santo Padre alentó entonces a los fieles a pedir a Dios “que también nosotros tengamos, en nuestra vida de fe y en nuestra oración, la misma sinceridad de Pedro, diciéndole con humildad lo que sentimos realmente, aun cuando el corazón está confuso; y, al mismo tiempo, que sepamos cultivar su docilidad, aceptando aquello que nos pide más allá de nuestras expectativas”.

“Que nos ayude María, que fue obediente a los designios de Dios permaneciendo de pie junto a la cruz de su hijo Jesús”, concluyó.

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