Por REDACCIÓN
Por Andrés Henríquez
CIUDAD DEL VATICANO, 13 (ACI PRENSA).-El Papa León XIV señaló este sábado 12 de septiembre que, ante los avances tecnológicos de nuestro tiempo, los creyentes deben reflexionar sobre “qué humanidad queremos construir y qué lugar tendrá en ella cada persona”.
Estas declaraciones se enmarcaron en un discurso que el Santo Padre ofreció a los participantes del encuentro Fratelli Tutti: Diálogo Socioambiental Norte-Sur, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano.
En el encuentro han participado las autoridades del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), de la Conferencia Eclesial Amazónica y de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos. Así como representantes de diversos grupos sindicales, de cámaras de empleadores y de redes universitarias de ambos hemisferios.
“Este encuentro reviste un particular interés por la amplitud de los sectores representados y por la responsabilidad que muchos de sus participantes ejercen en ámbitos decisivos para la vida social, económica y cultural. Precisamente por ello, este espacio de diálogo puede ayudar a afrontar con mayor realismo desafíos que afectan al futuro común”, dijo el Santo Padre.
Las novedades de nuestro tiempo y la dignidad humana
El Papa León XIV señaló que la Iglesia está llamada a asumir y también a desenmascarar las contradicciones que “pueden acompañar a un progreso científico y tecnológico que abre unas posibilidades inéditas”.
Este compromiso, aseguró, “hunde sus raíces en el misterio mismo de la fe cristiana”, porque fue el mismo Jesucristo quien le confió la misión de anunciar el Evangelio “en medio de las circunstancias reales en las que viven los pueblos”.
“Las novedades de nuestro tiempo nos colocan así ante una responsabilidad común”, expresó el Papa. “Por eso, ante el desarrollo tecnológico, la cuestión decisiva no es simplemente si aceptamos o rechazamos determinadas herramientas, sino qué humanidad queremos construir y qué lugar tendrá en ella cada persona”, agregó.
“Una responsabilidad de tal magnitud supera las posibilidades de cualquier institución aislada. Por eso es necesario recuperar con nueva fuerza la lógica de la subsidiariedad, reconociendo la responsabilidad propia de cada actor y, al mismo tiempo, la necesidad de trabajar juntos”, dijo.
En ese sentido, expresó su alegría por la promoción de estos espacios de encuentro y explicó que “los grandes desafíos sociales requieren responsabilidad compartida, participación y colaboración entre los distintos cuerpos de la sociedad”.
Una agenda de responsabilidad compartida
El Papa León XIV señaló la importancia de cultivar la sinodalidad para que “las diferencias legítimas no se conviertan en fragmentación”, sino que se alcancen acuerdos que permitan “orientarse hacia fundamentos comunes y hacia el fin último de la persona”.
“La experiencia sinodal de la Iglesia puede ofrecer aquí una enseñanza: escuchar verdaderamente las diferencias no significa diluirlas, sino aprender a discernirlas y a buscar, desde ellas, aquello que puede servir al bien de todos”, comentó.
Por ello, llamó a esforzarse por superar “las narrativas polarizadas” que dominan nuestro tiempo y evitar que el enfrentamiento pueda “convertirse fácilmente en instrumento de poder”. Frente a esta dinámica, el encuentro entre ambos hemisferios, reunidos en Roma, “ya contiene una responsabilidad”.
“El diálogo verdadero exige algo más que cordialidad: obliga a permanecer en la conversación cuando aparecen intereses contrapuestos y cuando las decisiones reclaman renuncias concretas”, comentó el Papa.
“Para los creyentes, además, la fraternidad encuentra su fundamento último en una verdad que precede a cualquier acuerdo: tenemos un mismo Padre. Como recordaba Fratelli tutti, ‘sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para el llamado a la fraternidad’”, indicó.
Que el progreso no deje nuevas ruinas
Al reflexionar sobre el desarrollo tecnológico, el Santo Padre recomendó volver a repasar la Doctrina Social de la Iglesia como “una ayuda invaluable” para el discernimiento compartido, y como una herramienta que ofrece criterios para evaluar si las decisiones tomadas en este campo “respetan verdaderamente la dignidad humana y sirven al bien común”.
“Por ello, el valor de cualquier punto de consenso que se alcance no se medirá únicamente por el número de personas que lo respalden. Se reconocerá por los intereses que sea capaz de proteger y, en particular, por el impacto que tenga en la vida de quienes tienen menos poder para defenderse”, dijo León XIV.
“Los principios de justicia social constituyen un criterio decisivo en este caso. Un orden social, económico y político puede considerarse verdaderamente humano cuando permite a todos —en particular a los más débiles— vivir una vida digna, sin dejar a nadie atrás”, agregó.
Por último, el Papa llamó a que el progreso de nuestro tiempo “no deje nuevas ruinas a su paso” —recordando la figura de Nehemías—, y pidió que “todo lo que construyamos sea verdaderamente un hogar y un refugio para todos, comenzando por los más necesitados”.