Por REDACCIÓN
BUENOS AIRES, 4 (AICA).-En el marco del Día del Trabajador y la solemnidad de san José Obrero, obispos presidieron celebraciones, procesiones y difundieron mensajes en los que coincidieron en destacar el valor del trabajo como camino de dignidad, al tiempo que expresaron su preocupación por la situación social y laboral que atraviesa la Argentina.
Las celebraciones incluyeron Eucaristías en parroquias, catedrales, espacios de trabajo y comunidades, así como expresiones de religiosidad popular, con procesiones en honor al patrono de quienes trabajan. En ese contexto, se reiteró el llamado a promover condiciones laborales justas, fortalecer la cultura del trabajo y sostener la esperanza en medio de las dificultades actuales.
En Córdoba, el cardenal Ángel Rossi SJ centró su mensaje en el valor humanizante del trabajo: "El trabajo es una obligación, pero además dignifica", afirmó, al tiempo que reconoció las dificultades de quienes no acceden a un empleo o perciben ingresos insuficientes, y advirtió sobre una mirada reducida a la rentabilidad económica que hace perder su sentido más profundo.
En Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP vinculó la celebración con la búsqueda histórica de justicia social: "Los cambios sociales nacen también de ideales compartidos y del compromiso perseverante", expresó, al recordar la enseñanza sobre las "tres T" -tierra, techo y trabajo- como núcleo de una sociedad más justa.
En Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ presidió misas en ámbitos parroquiales y laborales, y encabezó una procesión con la imagen de San José Obrero. En su homilía advirtió: "La sociedad se va deteriorando no solo por la falta de trabajo, sino por la falta de salarios dignos", y subrayó la necesidad de una cultura del trabajo que promueva capacitación, comunidad y dignidad.
Desde Neuquén, el obispo Fernando Croxatto ofreció un mensaje esperanzador: "El trabajo es, ante todo, un camino de dignidad, de servicio y de amor", sostuvo, al invitar a valorar este derecho fundamental y a acompañar a quienes más lo necesitan en contextos adversos.
En Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ presidió la misa diocesana junto a representantes del mundo laboral y llamó a reconstruir la amistad social: "No el bienestar de una minoría, sino el de la inmensa mayoría que quiere vivir en paz, con trabajo digno, justo", señaló, destacando la centralidad del bien común.
En Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi bendijo las manos de los trabajadores y recordó: "Trabajando florece nuestra humanidad", y alentó a comprometerse con el propio trabajo y a rezar por quienes no pueden acceder a él.
En Concordia, la comunidad de Chajarí celebró su fiesta patronal con una procesión por las calles del barrio y la misa central presidida por monseñor Gustavo Zurbriggen, en una jornada marcada por la oración comunitaria y la reflexión sobre las virtudes de San José.
En Gualeguay, monseñor Héctor Zordán MSsCc presidió la celebración patronal con una nutrida participación de fieles y destacó: "El trabajo es un regalo de Dios, un don, nos hace colaboradores de su obra creadora", invitando a vivirlo como discípulos de Jesús.
Por su parte, el obispo castrense Santiago Olivera animó a la solidaridad con quienes sufren la falta de empleo: "El trabajo dignifica, nos ayuda a llevar el pan a nuestras familias", y exhortó a generar más oportunidades laborales y a reconocer en cada trabajador una persona con historia y dignidad.
En este contexto, la Acción Católica Argentina también se sumó al llamado a construir una sociedad más justa, al advertir sobre la fragilidad social y laboral, y reafirmar que el trabajo debe tener como centro a la persona y su bienestar integral.
En todas las celebraciones y mensajes, la figura de san José Obrero fue propuesta como modelo de vida sencilla, trabajo fiel y confianza en Dios, e intercesor por quienes buscan empleo o atraviesan situaciones de dificultad, al renovar el compromiso de construir una patria más justa y fraterna.+