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Economía Sábado 11 de Abril de 2026

La balanza de servicios profundiza su déficit y absorbe casi todo el superávit comercial de bienes

Un informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe advierte que en 2025 el rojo alcanzó un récord de USD 11.233,6 millones. El intercambio de servicios crece y gana peso en el comercio total, pero mantiene una dinámica estructural deficitaria.

El intercambio de servicios con el exterior volvió a mostrar en 2025 una de sus principales características estructurales en la economía argentina: el déficit sostenido. De acuerdo con un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la balanza comercial de servicios cerró el año pasado con un saldo negativo de USD 11.233,6 millones, el mayor registro desde que existen datos comparables.

El resultado surge de exportaciones por USD 18.038,8 millones frente a importaciones que escalaron hasta USD 29.272,4 millones, consolidando una tendencia de largo plazo donde los egresos por servicios superan sistemáticamente a los ingresos. Este comportamiento, según el estudio basado en datos del INDEC, se mantiene ininterrumpido desde 1994.

El informe pone el foco en una dinámica que, si bien suele quedar en segundo plano frente al comercio de bienes, tiene un impacto decisivo sobre la disponibilidad de divisas. A diferencia de los productos físicos —que históricamente aportan superávits—, el sector servicios opera como una fuente constante de salida neta de dólares.

El análisis de largo plazo muestra que tanto las exportaciones como las importaciones de servicios presentan una tendencia creciente, aunque con fluctuaciones vinculadas al ciclo económico. Es decir, crecen en fases de expansión y se contraen en períodos recesivos.

Sin embargo, la brecha entre ambas variables nunca logra cerrarse. Por el contrario, en la última década se profundizó, impulsada por un mayor dinamismo de las importaciones frente a exportaciones que mostraron cierto estancamiento desde 2011, con una recuperación tenue tras la pandemia.

 

El estudio también identifica el impacto de las políticas cambiarias. En períodos de mayores restricciones —como entre 2011 y 2015 y entre 2019 y comienzos de 2024— se observa una desaceleración del intercambio. En contraste, las etapas de mayor apertura, como las iniciadas en 2016 y 2024, impulsaron con fuerza las importaciones de servicios, sin un correlato equivalente en las exportaciones.

 

El peso sobre el resultado externo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la integración del comercio de servicios con el de bienes. Allí se evidencia con claridad el efecto del déficit.

En 2025, el superávit comercial de bienes se redujo a USD 11.320,1 millones y fue prácticamente absorbido por el rojo del sector servicios. Como resultado, el saldo comercial total del país se ubicó en apenas USD 86,5 millones, evidenciando cómo el crecimiento del déficit en servicios neutraliza buena parte de la generación de divisas del sector exportador tradicional.

La comparación histórica refuerza esta tendencia. Mientras el comercio de bienes creció un 233,8% desde los años noventa, el de servicios lo hizo aún más, con un incremento del 269,5%. En paralelo, la participación de los servicios en el comercio total se elevó hasta el 22,5% en 2025, consolidando su relevancia dentro del esquema externo.

 

 

Qué servicios explican el intercambio

El informe también detalla la composición del comercio de servicios, donde se observa una fuerte concentración en pocos rubros.

En las exportaciones, el principal componente fue “otros servicios empresariales”, que representó el 35,8% del total y fue la única categoría con saldo positivo significativo. Este segmento incluye actividades como servicios profesionales, técnicos y vinculados al conocimiento, lo que refleja el potencial del país en estas áreas.

Le siguieron los rubros de viajes (26,7%), telecomunicaciones e informática (15,7%) y transporte (13,6%), configurando una matriz exportadora con fuerte presencia de servicios basados en el conocimiento.

Del lado de las importaciones, la estructura es diferente. El rubro viajes lideró con el 40,1% del total y generó el mayor egreso neto de divisas, seguido por transporte (20,7%). Entre ambos concentraron más del 60% de los pagos al exterior, lo que evidencia el peso de la movilidad internacional y la logística en la demanda de servicios.

 

Una tendencia que no se revierte

Como conclusión, el trabajo del CES subraya que el déficit de la balanza de servicios es un fenómeno persistente, que no sólo no se corrige con el tiempo, sino que tiende a agravarse, especialmente en contextos recesivos.

En un escenario donde el comercio total continúa expandiéndose y los servicios ganan protagonismo, el desafío para la economía argentina pasa por fortalecer la capacidad exportadora del sector, en particular en actividades de alto valor agregado, para equilibrar una balanza que, desde hace tres décadas, permanece en rojo.

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