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Economía Viernes 10 de Abril de 2026

La canasta básica superó los $689 mil en marzo y los alimentos casi duplicaron la inflación general en el trimestre

Un relevamiento de FAECYS en 43 ciudades, incluidas Rafaela y Sunchales, muestra subas generalizadas en precios, con fuerte impacto de frutas y verduras y marcadas diferencias regionales.

El costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) alcanzó en marzo de 2026 los $689.106,3 para un hogar tipo, según el relevamiento elaborado por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), que incluye datos de Rafaela y Sunchales dentro de un total de 43 ciudades del país.

El informe refleja una variación del 17,1% en el último trimestre y un incremento interanual del 44,1%, en un contexto donde la presión inflacionaria continúa golpeando con fuerza el bolsillo de los hogares.

 

Pero más allá del dato agregado, el análisis cualitativo de los precios de los alimentos revela una dinámica aún más intensa. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, el relevamiento RECABAR evidenció que los 50 productos monitoreados registraron aumentos, con una suba promedio del 19,6%, muy por encima del 8,9% que marcó el IPC que elabora el INDEC en el mismo período.

Este comportamiento confirma que la inflación alimentaria no solo se mantiene elevada, sino que además se desacopla del índice general, impactando de manera más directa sobre los consumos básicos.

 

 

Frescos en el centro de la escena

El informe identifica a las frutas y verduras como el principal motor de la aceleración de precios. Productos como el zapallo y la naranja aumentaron un 44,7%, mientras que la zanahoria y la papa registraron subas del 38,1% y 26,3%, respectivamente.

Se trata del rubro con mayor incremento relativo, impulsado principalmente por factores estacionales y condiciones climáticas adversas que redujeron la oferta. Esta situación explica buena parte de la presión inflacionaria del trimestre.

El fenómeno no es aislado: a nivel nacional, productos como batata, tomate, lechuga y papa aparecen de manera consistente entre los que más aumentaron en todas las regiones del país, lo que evidencia un problema estructural vinculado a la producción y logística de alimentos frescos.

 

 

Carnes y almacén, con subas dispares

En el rubro carnes, el aumento también fue generalizado, aunque con menor intensidad que en los productos frescos. Los cortes de mayor calidad lideraron las subas, con el bife incrementándose un 33,6% y el roast beef un 24,4%.

En tanto, productos de consumo más masivo como la carne picada y el pollo mostraron aumentos más moderados, aunque igualmente significativos, en torno al 15% y 14%.

Por su parte, los comestibles envasados exhibieron un comportamiento heterogéneo. Mientras algunos productos básicos como harina y fideos registraron subas inferiores al 5%, otros como la yerba (+38,1%) y el aceite (+17,3%) mostraron incrementos más pronunciados.

Las bebidas, en tanto, fueron el rubro más estable del período, con aumentos mayormente por debajo del promedio general, lo que se atribuye a una menor sensibilidad estacional y a la incidencia de políticas de precios.

 

Una inflación con fuertes diferencias regionales

El informe también pone el foco en la heterogeneidad territorial. Las regiones del interior del país registraron, en general, mayores incrementos que los grandes centros urbanos.

Patagonia encabezó las subas con un promedio del 24,3%, seguida por Cuyo (23,9%) y el NOA (22,7%). En contraste, la región Santafesina —donde se ubican Rafaela y Sunchales— mostró una variación del 18,9%, levemente por debajo del promedio nacional.

Las regiones Metropolitana y Bonaerense, en tanto, presentaron los aumentos más moderados, lo que se vincula con una mayor densidad comercial y mejores condiciones de abastecimiento.

 

Una tendencia que atraviesa toda la canasta

El análisis integral de FAECYS concluye que la inflación alimentaria del primer trimestre de 2026 tuvo una base amplia y un carácter transversal, con aumentos en todos los productos relevados.

Sin embargo, la dinámica no fue homogénea. Los mayores incrementos se concentraron en los productos frescos, seguidos por las carnes, mientras que los comestibles y bebidas mostraron variaciones más contenidas.

"En síntesis, el primer trimestre de 2026 se caracterizó por una inflación alimentaria de base amplia, liderada por los frescos, con un patrón de aumentos que atravesó todas las regiones y que tuvo en los productos de la tierra a sus principales protagonistas", sostiene el documento.

En este escenario, la evolución de los precios de alimentos continúa siendo un factor clave para explicar la pérdida de poder adquisitivo, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde el peso de la canasta básica resulta determinante.

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