Por REDACCION
Durante los últimos años, la siembra de maíz viene en detrimento ante el advenimiento de la soja en las principales regiones productivas. Pero a pesar de los problemas de comercialización y el alto valor de los costos productivos, los productores buscan la manera de seguir incluyendo la gramínea en su rotación por los beneficios agronómicos que trae aparejada.
Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, hasta la fecha se han sembrado 1,1 millón de hectáreas de las 3 M es- timadas. O sea, no alcanza el 40%, dando a las claras que retrasar la fecha de siembra es una opción válida. El porcentaje de tempranos/tardíos era originalmente 80/20 hace tan solo cinco años, fue de 70/30 en el 2008/2009 y 60/40 desde el 2011/2012.
El Dr. Lucas Borrás, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y perteneciente al Conicet habló de un buen manejo de un maíz tardío. “Esta estrategia es para diversificar los riesgos”, apuntó, agregando que si bien tiene un menor potencial de rinde, le da estabilidad al sistema.
“La floración se da en un período de mayor probabilidad de lluvias en contraposición a los maíces de primera, y durante un período de menor demanda hídrica, lo que mejora el balance hídrico del cultivo durante la floración.˝
En primer lugar, uno de los aspectos que resalta el productor es que el costo de producción es menor con respecto al maíz sembrado tempranamente. El valor de la bolsa es la misma pero al bajarse la densidad de siembra por hectárea el costo es algo menor.
Además, según publicó Infocampo se necesita menos cantidad de nitrógeno para fertilizar la gramínea, ya que hay una mayor mineralización de la materia orgánica de los suelos al momento de la siembra. En general, cuando los productores siembran de forma temprana, los suelos están provistos de 50 a 60 unidades de nitrógeno (0-60 cm de profundidad), mientras que cuando se retrasa la siembra es de 110 unidades, aproximadamente.
Independientemente de la cantidad de N que el productor considere que el cultivo requiere, es más simple llegar a este valor ya que el suelo a la siembra tiene una oferta significativamente superior.
Otro de los puntos a tener en cuenta es la protección del cultivo, ya sea de plagas y enfermedades. Por este motivo, Borrás aconsejó elegir adecuadamente el genotipo. “La tecnología Bt fue la que permitió alargar el tiempo de siembra.
Pero hoy hay varios eventos con diferen- tes tecnologías, por lo que el pro- ductor debe elegir bien el cultivar a sembrar.” También agregó que ya hay plagas como la isoca militar tardía, o más conocida como cogollera, que han quebrado la resistencia a determinadas tecnologías.
Por último, y no menos importante que el resto, la cosecha es otro punto a tener en cuenta. La elección del correcto genotipo es realmente importante en térmi- nos de humedad a cosecha, ya que el productor pierde rentabilidad para el secado del mismo. “Cada punto de humedad equivale a una pérdida mínima del 2% de rinde.”
¿Y EL TEMPRANO?
El maíz temprano avanza en su crecimiento en muy buenas condiciones. Está expandiendo entre seis a nueve hojas. En esta campaña ganaría protagonismo el maíz de segunda que se sembraría luego de las gramíneas invernales y se relegaría el maíz tardío a lotes de baja aptitud agrícola o lotes con muchos problemas de malezas. Todo esto indicaría que los maíces de diciembre estarían lejos de compensar la caída de área que sufrió el maíz de primera.
El GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario indicó que las lluvias de los últimos días rompieron la tendencia de dejar los mayores acumulados en la franja este de la región núcleo. La disparidad que se produjo este año entre la zona más mediterránea y la zona recostada sobre el Paraná dejó 700 mm de diferencia entre ambas en lo que va del año, cuando históricamente la brecha es de unos 100 mm anuales.
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