La Sociedad Rural de Rafaela celebró, el 29 de julio pasado, la sexta edición del Seminario Internacional de Lechería, un encuentro enmarcado en el aniversario número 120 de la institución y que volvió a reunir a productores, profesionales, representantes de la industria y organismos públicos para debatir el presente y futuro de la cadena láctea.
La jornada se consolidó como un espacio de análisis y construcción colectiva, con ejes que atravesaron desde el contexto global y los mercados hasta la gestión empresarial, la incorporación de tecnología, el liderazgo y el aporte de las nuevas generaciones.
El SIL 2026 reafirmó su carácter de foro de reflexión y diálogo, donde las distintas voces del sector se encontraron para compartir diagnósticos y formular propuestas.
Las exposiciones coincidieron en que el escenario internacional abre oportunidades para la lechería argentina en un mundo donde la población crece y la demanda de alimentos de calidad se expande. Se destacó la necesidad de avanzar hacia sistemas de comercialización que reconozcan los sólidos y las características nutricionales de la materia prima, en línea con las tendencias de consumo globales, que demandan alimentos con mayor porcentaje de proteína y funcionales, para atender las necesidades de cada etapa de la vida.
También se subrayó la importancia de diversificar mercados de exportación y evitar la concentración de ventas en un único destino, acompañando esa inserción internacional con eficiencia productiva y condiciones que permitan afrontar costos e impuestos El objetivo debe ser superar definitivamente el modelo de exportar sólo los excedentes y avanzar hacia una Argentina con un verdadero perfil exportador lácteo: un país que produzca con una mirada global, que tenga al mundo como destino estratégico de una parte creciente de su producción y que sea capaz de competir internacionalmente con productos de mayor valor agregado, calidad y diferenciación.
La inserción internacional exige fortalecer la trazabilidad a lo largo de toda la cadena —desde la producción hasta la industrialización y comercialización—, junto con esquemas laborales y estructuras de costos que permitan alcanzar condiciones reales de eficiencia y posicionamiento en los mercados internacionales.
Otro de los puntos destacados fue el impacto en el mercado del poder adquisitivo, tanto de los consumidores, como de los productores y la industria, condición indispensable para sostener la demanda interna, así como habilitar inversiones en tecnología, genética e infraestructura, en todos los eslabones de la cadena.
Es así que el financiamiento aparece como herramienta clave para acompañar esos procesos de modernización y crecimiento. La incorporación de tecnología se reconoció como motor de eficiencia y sustentabilidad, aunque los productores advirtieron que su implementación depende de la disponibilidad de la infraestructura básica, como servicio eléctrico adecuado, caminos y conectividad adecuados. La innovación, se remarcó, no puede analizarse de manera aislada, sino en relación con un entorno que permita su aprovechamiento.
El factor humano ocupó un lugar destacado en las conclusiones. Se planteó que la competitividad de las empresas lecheras requiere liderazgo y gestión, además de inversión y tecnología.
Existe una clara necesidad de mejorar el liderazgo en los equipos de trabajo en los tambos, propender a la participación de las nuevas generaciones en las estructuras, pero también de mejorar la continuidad en cuanto al personal que realiza las tareas cotidianas, más allá de la estructura familiar o de las empresas, en sí. Según los testimonios de los productores más jóvenes, estas son las oportunidades y limitaciones actuales, siendo clave la combinación de mejoras tecnológicas y de infraestructura, con la actividad de las personas y la presencialidad constante en las empresas.
La dimensión nutricional de la leche y los lácteos también estuvo presente, con énfasis en la necesidad de difundir información basada en evidencia científica para contrarrestar mitos y fortalecer el consumo de alimentos esenciales para la salud, siempre a partir de una comunicación asertiva que le corresponde a todos los eslabones de la cadena.
En este marco, se brindó un espacio de intercambio entre representantes de la producción, la industria y el sector público, donde se identificaron prioridades y propuestas de acción para los próximos meses, con el objetivo de transformar las conclusiones en una agenda concreta de trabajo.
Para esto se dispuso un nuevo encuentro en la próxima 119° ExpoRural de Rafaela y la Región, donde se debería avanzar puntualmente en los objetivos planteados por el área de lechería de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe y la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe. Reducir la informalidad, que alcanza a un estimado del 40% de la materia prima; avanzar hacia nuevos formatos de comercialización, incluyendo formatos diversos para el pago de la leche cruda por composición y calidad. Al mismo tiempo, mejorar la sanidad, apuntalando tratamientos y controles de tuberculosis y brucelosis; además de la necesidad de inversión en infraestructura, en cuanto a caminos rurales y mejora logística.
En el año de su aniversario número 120, la Sociedad Rural de Rafaela reafirma su compromiso de generar ámbitos de encuentro que permitan reunir voces diversas, compartir diagnósticos y construir propuestas, representando al sector productivo, generando condiciones para que la lechería argentina pueda pensar y construir su futuro.
El desafío principal es poder alinear al sector en estos puntos comunes, para el beneficio conjunto.