El último informe de precios agropecuarios de referencia elaborado por el INTA Rafaela correspondiente a marzo ofrece una radiografía detallada de los principales indicadores económicos del sector en la región, con datos clave para la toma de decisiones productivas. El relevamiento confirma un escenario heterogéneo, donde conviven mejoras parciales en los ingresos con una estructura de costos que continúa en ascenso.
En el frente lácteo, el precio de la leche cruda registró una suba mensual moderada. A nivel nacional se ubicó en torno a los $489 por litro, con un incremento del 1,7% respecto de febrero y una mejora interanual cercana al 8%. En Santa Fe, la evolución fue similar, consolidando una tendencia de recuperación gradual. Sin embargo, en el mercado internacional, la leche en polvo entera mostró un leve repunte mensual, aunque todavía acumula una caída en la comparación anual, lo que refleja cierta fragilidad en los precios externos.
En el segmento de granos, los comportamientos fueron dispares. La soja se mantuvo prácticamente estable en el corto plazo, aunque exhibe una fuerte recuperación interanual superior al 40%. El maíz, en cambio, registró una baja mensual, mientras que el trigo mostró una leve mejora. Se destacaron las subas del sorgo y el girasol, este último con un marcado incremento en la comparación anual. En el mercado de futuros, los valores proyectados para 2026 evidencian expectativas de relativa estabilidad, sin saltos significativos.
La ganadería zonal, por su parte, presentó valores firmes en la mayoría de las categorías. Se observaron incrementos mensuales en vaquillonas, novillos y terneros, con subas que en algunos casos superan el 40% en el análisis de los últimos seis meses. Este comportamiento sostiene el valor del rodeo, aunque también impacta en los costos de reposición.
Uno de los aspectos más sensibles del informe es la evolución de los costos de producción, particularmente en pasturas y cultivos forrajeros. Los valores de implantación y mantenimiento continúan en alza, con incrementos mensuales que en algunos casos superan el 10%. En la comparación interanual, los aumentos son aún más significativos, reflejando el encarecimiento de insumos, labores y servicios. El silaje de maíz, por ejemplo, muestra subas superiores al 50% en un año.
En cuanto a los alimentos para bovinos, se registraron leves bajas mensuales en varios insumos, como balanceados y maíz molido, aunque en la comparación anual la tendencia sigue siendo alcista. Este comportamiento mantiene la presión sobre los sistemas intensivos, especialmente en tambos, donde la relación insumo-producto sigue siendo un factor crítico.
El informe también incluye un seguimiento de las relaciones de precios, una herramienta clave para evaluar la rentabilidad relativa de las distintas actividades. Estos indicadores permiten observar cómo evolucionan los vínculos entre productos e insumos a lo largo del tiempo, aportando una mirada más integral sobre la dinámica económica del sector.
En síntesis, marzo dejó un escenario de señales mixtas para el agro regional. Mientras algunos precios acompañan y sostienen los ingresos, los costos continúan marcando el pulso de la rentabilidad. En este contexto, el informe del INTA se consolida como un insumo fundamental para productores y asesores al momento de planificar estrategias en un entorno económico que sigue siendo desafiante.