Por REDACCIÓN
SAN ANTONIO DE ARREDONDO, 14 (AICA).-La Pastoral de la Salud reflexionó en Córdoba sobre el final de la vida Encuentro Nacional de Pastoral de la Salud en Córdoba
Con la participación de cerca de 70 delegados y capellanes de la Pastoral de la Salud de distintas diócesis del país, se llevó a cabo, del 9 y al 11 de julio, el Encuentro Nacional de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), centrado en los desafíos pastorales y éticos vinculados al cuidado de la vida en su etapa final.
El encuentro contó con la presencia de monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud, y concluyó con la celebración de la Eucaristía presidida por el cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, oportunidad en la que también se entregaron los diplomas a los participantes.
Durante las jornadas, que tuvieron lugar en la localidad de San Antonio de Arredondo, se realizaron exposiciones, talleres y espacios de reflexión sobre los cuidados paliativos, el acompañamiento de los enfermos y sus familias, y las respuestas pastorales ante las situaciones de sufrimiento y vulnerabilidad.
Los participantes también abordaron otros aspectos vinculados a la atención integral de la persona, como la salud mental, la salud de niños, la pastoral hospitalaria y domiciliaria, la escucha activa y el servicio del voluntariado.
Entre los ejes salientes de las deliberaciones, se destacó la necesidad de recuperar la dimensión espiritual de la salud como parte del acompañamiento integral de la persona. En ese sentido, los referentes de la Pastoral de la Salud señalaron que la atención sanitaria requiere contemplar las dimensiones física, mental, social y espiritual para evitar una visión fragmentada del ser humano.
A lo largo de las jornadas se compartieron recursos pastorales y civiles disponibles para el acompañamiento en la etapa final de la vida, y se elaboraron propuestas de trabajo de alcance diocesano, regional y nacional.
El encuentro permitió fortalecer la articulación entre los equipos de Pastoral de la Salud de las distintas jurisdicciones eclesiales del país y renovar el compromiso de acompañar a quienes atraviesan situaciones de enfermedad, fragilidad y duelo.