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Nacionales Sábado 25 de Julio de 2026

A un mes del nombramiento de Adrián Ravier: los motivos detrás del cambio comunicacional y los traspiés

El vocero presidencial acumula una serie de errores en sus apariciones públicas. La diferencia el perfil de Manuel Adorni y los objetivos.

Agrandar imagen SUMA TRASPIES. El vocero presidencial, Adrián Ravier, en conferencia de prensa.
SUMA TRASPIES. El vocero presidencial, Adrián Ravier, en conferencia de prensa. Crédito: FOTO ARCHIVO

El pasado 19 de junio, el por entonces jefe de Gabinete Manuel Adorni anunciaba el nombramiento de Adrián Ravier como Vocero Presidencial en una búsqueda de recuperar la dinámica comunicacional que incluyó cambios de perfil y algunos traspiés.

Un mes después, en Casa Rosada aseguran que la templanza y la didáctica que caracteriza al funcionario y que utiliza para explicar los temas en cada conferencia responde a un pedido del presidente Javier Milei para que los anuncios lleguen a la sociedad.

No obstante, es radical el cambio comunicacional existente entre Manuel Adorni, quien confrontaba con la prensa acreditada y utilizaba la ironía para expresarse, al de Ravier, quien utiliza un estilo más propio de la docencia.

Lo cierto es que el dinamismo que caracterizaba a las conferencias parece haber desaparecido y lo que abunda en la actualidad es una detallada y extensa explicación de cada tema de gestión y respuestas cortas ante las consultas políticas del periodismo.

"Para expresar que nos llevamos el mundo por delante tenemos que efectivamente poder hacerlo. No tiene sentido tener un perfil alto si el Gobierno no está en alza", sintetizó una fuente con acceso al despacho presidencial que participó de los cambios en el esquema de comunicación.

A diferencia de lo que ocurría en la primera etapa de la gestión, el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, parece haber acumulado más poder que el Vocero Presidencial. Incluso, fue habilitado para dar los debates políticos que concentra la mesa política.

No ocurría eso en el esquema Manuel Adorni y Javier Lanari, recientemente designado como director del Banco Nación, quien oficiaba más como segundo del ex vocero.

Ravier, por su parte, no tiene contacto con el periodismo por fuera de sus declaraciones en on y relega las conversaciones en off a Fernández. Recientemente se lanzó a brindar algunas entrevistas en las que cometió algunos traspiés.

El pasado jueves, en La Misa, el programa de streaming que conduce Daniel Parisini, el Vocero analizó la política cambiaria y dio como "posibilidad” que el dólar llegue en los órximos meses a $1.700 o $1.800.

"Me sorprende el error. Es un ABC de la comunicacion política. Nunca hay que decir un número sobre el dólar", le facturó un integrante del oficialismo.

En otros campamentos sostienen que las declaraciones fueron sacadas de contexto y que "no hizo ninguna proyección del dólar". "No hay nada de que hablar porque no hay temas, pero es exageradisimo decir que predijo algo", precisaron desde uno de los despachos de Casa Rosada.

Durante la última conferencia de prensa, Ravier desmintió un mensaje en X que había publicado días antes y fue cercado por la prensa acreditada que reclamó la eliminación de las restricciones en la circulación impuestas por el Gobierno.

“Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores”, había publicado el ex diputado en redes.

Algunos días más tarde, negó haber utilizado la calificación de "bananero” para definir a la Argentina, planteó que intentó utilizar un condicional y sostuvo que los medios “actuaron de mala fé” en la interpretación. "Desde los que estamos un poco trabajando en los medios, estamos colaborando con la violencia que después se ve en la sociedad", planteó desde la Sala de Conferencia.

Durante la misma jornada, ante una de las últimas preguntas, el Vocero leyó mal la respuesta tras confundir la consulta: "Perdón, me equivoqué de respuesta. Un segundo... era esta", se disculpó mientras ordenaba sus hojas.

Con el desafío electoral por venir y tras la definición de la gestión como principal campaña, Ravier deberá construir su propia voz en un esquema de comunicación que todavía busca el equilibrio, reducir los traspiés que pueden convertir una explicación en un problema y demostrar que el tono medido también puede ser una herramienta de poder.

En la Balcarce 50 parecen haber entendido que, en esta nueva etapa, antes de hablar más fuerte necesitan volver a tener algo que mostrar.

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