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Locales Martes 11 de Agosto de 2026

FISFE llevó al Senado la preocupación de la industria santafesina

El tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe, Mariano Ferrazzini, expuso en la jornada “Una agenda para el desarrollo nacional: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?”, realizada en el Senado de la Nación.

Agrandar imagen El representante de FISFE, Mariano Ferrazzini, en el momento de abordar la actualidad de la industria santafesina.
El representante de FISFE, Mariano Ferrazzini, en el momento de abordar la actualidad de la industria santafesina. Crédito: FISFE

La situación de la industria santafesina, los desafíos que enfrenta el entramado PyME y las condiciones necesarias para que Argentina pueda aprovechar sus oportunidades de desarrollo fueron algunos de los ejes que atravesaron la exposición de Mariano Ferrazzini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), durante la jornada “Una agenda para el desarrollo nacional: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?”, desarrollada en el Senado de la Nación.

Ferrazzini presentó un diagnóstico de la actualidad productiva de Santa Fe y puso el foco en una caída industrial que, según remarcó, no puede analizarse únicamente desde los porcentajes, porque detrás de esos indicadores se encuentran puestos de trabajo, empresas y capacidad de generación de valor.

El encuentro se estructuró en tres paneles. El primero estuvo vinculado al sector agroindustrial como base para el federalismo y la competitividad internacional, con las exposiciones de Emilce Terré, Bruno Ferrari y Ana Rubicondi, de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El segundo panel abordó la realidad de las economías regionales y contó con las disertaciones de Beatriz Tourn y Eduardo Rodríguez, secretaria general y director de Economías Regionales de CAME; Pedro Pascuttini, Lucio Paz Posse y Enrique Cornejo, por el sector tabacalero; Guillermo Fachinello, por el sector forestal; Aníbal Caminiti, por el sector de la fruta fina y Sebastián Lafalla, por el sector vitivinícola.

Por último, el tercer panel estuvo a cargo de representantes de la industria. Allí disertaron María José Daro, en representación de la Comisión de Empresarios Industriales de Sunchales; Mariano Ferrazzini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE); Axel Boerr, presidente de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados (CAPBA) y Diego Ojeda, presidente Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC).

Frente a legisladores nacionales, Ferrazzini presentó un diagnóstico sobre la coyuntura industrial de la provincia de Santa Fe. (FOTO FISFE)

De acuerdo con el Informe de Actualidad Industrial de Santa Fe N.º 161, elaborado por FISFE con datos correspondientes a mayo de 2026, la producción industrial de la provincia registró una caída interanual del 1,3% en el último mes relevado, mientras que el acumulado de 2026 supera el 4% de baja. Si se amplía la perspectiva, el mismo informe muestra que la producción se encuentra aproximadamente 10 puntos por debajo de los niveles de 2022.

Pero el dato que consideró particularmente preocupante es que, según el relevamiento de FISFE, el 71% de las ramas industriales de la provincia registra caídas.

“Quien está en la industria, quien está en la producción, sabe que son números que generan destrucción de puestos de trabajo y destrucción de agregado de valor”, sostuvo.

Dentro de este escenario, y siempre de acuerdo con el Informe de FISFE, Ferrazzini destacó el comportamiento de sectores estratégicos para la provincia. La maquinaria agropecuaria registra una caída interanual del 24,6%, mientras que la industria metalúrgica retrocede 18%, con casi el 90% de los sectores relevados dentro de la actividad en baja.

Para el dirigente industrial, estos números permiten advertir que no se trata simplemente de una economía que avanza a “distintas velocidades”, sino de una dinámica que puede consolidar un “modelo de ganadores y perdedores”.

 

Ferrazzini advirtió sobre la pérdida de capacidad productiva y empleo y planteó la necesidad de transformar las oportunidades que ofrecen la energía y la minería en desarrollo de proveedores y mayor valor agregado nacional. (FOTO FISFE)
Ferrazzini advirtió sobre la pérdida de capacidad productiva y empleo y planteó la necesidad de transformar las oportunidades que ofrecen la energía y la minería en desarrollo de proveedores y mayor valor agregado nacional. (FOTO FISFE)

 

Una provincia industrial en una economía que cambia

Ferrazzini cuestionó también la mirada que reduce la estructura productiva santafesina a la ausencia de determinados recursos naturales. “Si uno analiza un poco más la provincia de Santa Fe, ha desarrollado a través de los años y a través de las cadenas de valor un entramado industrial muy fuerte, muy sólido, que representa casi el 10% de la producción industrial de la Nación”, explicó. En ese sentido, planteó que la industria santafesina atraviesa una crisis de oferta y de demanda.

Por un lado, las empresas industriales deben competir con productos transables provenientes del exterior en un contexto en el que, según señaló, las condiciones de competitividad locales resultan insuficientes. Allí ubicó cuestiones como el sistema tributario, las percepciones y retenciones, pero también llamó la atención sobre el peso que tiene la informalidad sobre el sector formal de la economía.

Por otro lado, describió una fuerte presión sobre los costos industriales. Según los datos presentados durante la exposición, el IPC de servicios acumuló un incremento del 400% durante la actual gestión, frente a un incremento del 235% en el IPC promedio, mientras que la industria logró trasladar a precios solamente un 144% de esos incrementos.

A partir de estos datos, Ferrazzini explicó que las empresas industriales absorbieron buena parte del incremento de costos a costa de sus márgenes. “Por tanto, hemos absorbido, ya más allá en muchos casos, las rentabilidades y hoy se ve en el cierre de empresas, en la pérdida de puestos de trabajo, en la destrucción del valor agregado. Hemos absorbido todo lo que se ha podido, pero hoy nos encontramos ante la incapacidad de seguir absorbiendo”, afirmó.

A esta situación sumó el impacto de los costos energéticos, particularmente durante los meses de mayor demanda estacional. Según explicó, determinadas disposiciones vinculadas a los sobrecostos energéticos llegaron a generar incrementos de hasta 500%, profundizando las dificultades de las industrias para sostener su competitividad.

A la crisis de oferta se suma, sostuvo, una crisis de demanda interna. La caída del poder adquisitivo hace que buena parte del consumo se concentre en bienes urgentes y necesarios, mientras que la adquisición de otros productos pasa a ser prácticamente un gasto de lujo.

 

 

FaVilla Constitución como ejemplo del impacto territorial

Para dimensionar las consecuencias que tiene la pérdida de actividad industrial sobre las ciudades, Ferrazzini tomó el caso de Villa Constitución, uno de los principales polos industriales de Santa Fe.

De acuerdo con los datos del INDEC incorporados al Informe de Actualidad Industrial de Santa Fe N.º 161 de FISFE, la localidad registró una tasa de desocupación del 10,4%, la más alta entre los 31 aglomerados urbanos relevados, y una tasa de empleo del 39,2%, la más baja del mismo conjunto.

“Es una clara muestra de lo que pasa cuando se empiezan a destruir capacidades productivas”, señaló Ferrazzini, y agregó que cuando se pierde actividad industrial no solamente se destruyen puestos de trabajo, sino que también se resiente el entramado de PyMEs y comercios que se desarrolla alrededor de esas grandes capacidades productivas.

 

Energía y minería: una oportunidad que debe convertirse en industria

Sin embargo, la exposición no estuvo centrada únicamente en el diagnóstico. Ferrazzini sostuvo que Argentina atraviesa una oportunidad que no puede desaprovechar, especialmente a partir del desarrollo de las cadenas vinculadas a energía, petróleo, gas y minería.

Según datos de la Encuesta Coyuntural PyME de la Unión Industrial Argentina (UIA) mencionados durante la exposición, el 26% de las PyMEs industriales argentinas ya participa de las cadenas de petróleo, gas y minería, mientras que otro 12% tiene expectativas concretas de incorporarse y considera que esta vinculación podría tener un impacto importante sobre su facturación.

Para FISFE, el desafío está en lograr que ese crecimiento no se limite a la explotación primaria y a la importación de bienes terminados.

“Si no logramos que ese tractor de la economía, que es gas, petróleo y minería, se empiece a traducir en nuevas fábricas de válvulas, tubulares o equipos de compresión, software de monitoreo o cualquier otro valor agregado que se le pueda dar a la cadena, estaremos en un grave problema”, advirtió.

En este punto, Ferrazzini planteó la necesidad de que la política pública genere las condiciones para que esas nuevas demandas puedan ser atendidas por empresas argentinas y se traduzcan en nuevas capacidades productivas, empleo y desarrollo tecnológico.

Para ello, señaló como cuestiones centrales la modificación del sistema tributario para favorecer la inversión productiva, el desarrollo de condiciones que permitan fortalecer la ciencia y la tecnología aplicada a las cadenas de valor y un sistema financiero que acompañe al sector productivo.

En relación con este último punto, destacó que, según la comparación regional mencionada durante la exposición, el sistema financiero argentino tiene un peso sobre el PBI al menos siete veces menor que el brasileño, lo que limita las posibilidades de financiamiento para la inversión y el crecimiento de las empresas.

Todo esto, explicó, ocurre en simultáneo con un proceso de apertura de la economía que expone a la producción nacional a competir con empresas de países que cuentan con estructuras de costos, financiamiento y políticas de desarrollo diferentes.

 

El pedido de FISFE al Congreso

Sobre el cierre de su intervención, Ferrazzini planteó cuáles son, desde la perspectiva de FISFE, las prioridades que debería contemplar una agenda legislativa nacional.

“Creo que cada proyecto de ley que toque previsibilidad tributaria, costo laboral, tarifas energéticas, financiamiento productivo o compras públicas debe tener en cuenta el impacto sobre el sector PyME industrial en la Argentina, y no solo los grandes números macroeconómicos”, sostuvo.

En concreto, pidió impulsar mecanismos de desarrollo de proveedores para las cadenas de Oil & Gas y minería, acompañados por financiamiento y asistencia técnica reales; sostener y ampliar los incentivos fiscales a la innovación aplicada; y priorizar la previsibilidad normativa que la industria necesita para invertir.

“La industria PyME no pide privilegios, pide reglas estables para competir, invertir y sostener el empleo”, afirmó.

El planteo también estuvo atravesado por una preocupación más amplia: la necesidad de superar las dicotomías que históricamente separaron a la producción primaria de la industria.

“Necesitamos las herramientas que rompan con las dicotomías de producción primaria o industria. En todo caso, esto debería ser producción primaria, industrialización y comercio. No vemos otra forma de desarrollo nacional”, concluyó Ferrazzini.

Desde FISFE se destacó la importancia de participar de estos espacios de discusión junto a representantes del Congreso de la Nación y de otros sectores productivos, con el objetivo de aportar la mirada de la industria santafesina a una agenda de desarrollo nacional que permita recuperar capacidad productiva, sostener el empleo y transformar los recursos y oportunidades del país en mayor valor agregado y trabajo argentino.

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