Por Ceferino Mondino (*)
Quiero compartir algunas reflexiones a partir de la gira que realizamos por Europa junto a Tomás. Más allá de los resultados deportivos y de las competencias, este tipo de experiencias permiten observar, conocer y dimensionar realidades diferentes a las que vivimos en Argentina y, en general, en Sudamérica.
Durante la gira tuvimos como una de nuestras bases a Madrid, España, donde pudimos entrenar y desarrollar parte de la preparación en un Centro de Alto Rendimiento Deportivo. También recorrimos Bélgica, Francia y Suiza. Esto nos permitió conocer distintos lugares, competir y, fundamentalmente, observar cómo se trabaja en el deporte de alto rendimiento.
Equipos profesionales y tecnología al servicio del deportista
Una de las cosas que más me llamó la atención fue la importancia que tienen los equipos profesionales que acompañan a los deportistas de alto rendimiento.
No me refiero solamente a los atletas de elite del atletismo. En Europa pudimos observar estructuras destinadas a deportistas de distintas disciplinas, con un trabajo interdisciplinario y altamente profesionalizado.
Quiero hacer una aclaración: no creo que en Argentina nos falten conocimientos ni profesionales capacitados. Tenemos entrenadores, profesores y especialistas con muchísimo conocimiento y experiencia. El contraste que pude observar pasa, fundamentalmente, por las condiciones en las que se desarrolla ese trabajo.
En estos centros europeos encontramos equipos de profesionales rentados, especializados y permanentemente actualizados, preparados específicamente para trabajar con deportistas de alto rendimiento.
A esto se suma algo fundamental: la tecnología. Cuentan con herramientas y sistemas de medición de primera línea que permiten obtener información muy precisa sobre el rendimiento de cada deportista. Esa información luego se utiliza para tomar decisiones, ajustar entrenamientos y buscar que cada atleta alcance su máximo potencial.
No se trata solamente de entrenar más o mejor. Se trata de medir, analizar, interpretar y tomar decisiones en función de datos concretos.
Un calendario deportivo que también condiciona al atleta
Otro aspecto que pude observar y que considero una dificultad importante tiene que ver con el calendario deportivo.
En Sudamérica, y particularmente en Argentina, muchas veces trabajamos con un calendario que va en sentido contrario al que se maneja a nivel internacional. Esto genera dificultades para los deportistas que buscan competir y prepararse al máximo nivel.
En Europa, en cambio, las competencias están organizadas con una lógica que favorece el rendimiento del atleta. Las fechas, los lugares de competencia y la logística están pensados para que el deportista pueda llegar en las mejores condiciones posibles.
En nuestro país, muchas veces ocurre lo contrario. El deportista debe adaptarse a las circunstancias, y eso genera un desgaste adicional que no necesariamente tiene relación con su preparación deportiva.
Esto se vuelve todavía más complejo para quienes vivimos en el interior. Los deportistas que están fuera de los grandes centros urbanos enfrentamos dificultades adicionales de logística, traslados, conexiones y tiempos de viaje para llegar a las competencias.
Cuando hablamos de alto rendimiento, cada detalle cuenta. Un viaje largo, una mala conexión, pocas horas de descanso o la imposibilidad de llegar con anticipación pueden terminar influyendo directamente sobre el rendimiento de un atleta.
En Europa pude observar otra concepción: la estructura está pensada para favorecer al deportista y permitirle rendir al máximo.
Infraestructura: entrenar sin depender del clima
Otro aspecto fundamental es la infraestructura deportiva. Durante nuestra estadía en Europa pudimos entrenar en ambientes climatizados, incluso en pleno verano europeo, cuando en el exterior las temperaturas alcanzaban aproximadamente los 40 grados.
Mientras afuera las condiciones eran extremas, nosotros podíamos entrenar dentro de un estadio cubierto, con todos los instrumentos y elementos necesarios y, algo fundamental para un velocista, con una temperatura controlada cercana a los 27 grados.
Esto permite eliminar una enorme cantidad de imponderables. El entrenamiento no queda condicionado por el calor, la lluvia, el frío o el estado de una pista. Y ahí aparece nuevamente el contraste con nuestra realidad.
Por ejemplo, esta semana en Rafaela está pronosticada lluvia durante varios días. Al no contar con una pista sintética adecuada, cuando llueve la pista queda prácticamente inutilizada por el barro y no podemos desarrollar normalmente un entrenamiento de velocidad.
Esto no es un detalle menor. Estamos hablando de un deportista que se encuentra a un mes de una competencia tan importante como los Juegos Sudamericanos Santa Fe 2026. En esta etapa de preparación, perder entrenamientos o no poder realizarlos en las condiciones adecuadas significa resignar posibilidades de llegar en óptimas condiciones.
El alto rendimiento necesita continuidad. Un atleta no puede depender de si llueve, si hace demasiado calor o si la pista está en condiciones.
Por eso, cuando hablamos de infraestructura deportiva, no estamos hablando de comodidades o lujos. Estamos hablando de herramientas necesarias para que un deportista pueda entrenar de manera sistemática y alcanzar su máximo rendimiento.
Una realidad que tenemos que discutir
Todo lo que pudimos observar durante esta gira europea nos lleva a una reflexión.
Argentina tiene deportistas talentosos y profesionales capacitados. El problema muchas veces está en que no contamos con las mismas condiciones estructurales para desarrollar ese talento.
Si queremos que nuestros atletas compitan al máximo nivel internacional, tenemos que discutir seriamente qué infraestructura necesitamos, cómo organizamos nuestro calendario deportivo, qué tecnología ponemos a disposición y de qué manera acompañamos a nuestros deportistas, especialmente a quienes vivimos en el interior del país.
Porque en el alto rendimiento los detalles terminan haciendo la diferencia.
Y cuando hablamos de atletas que representan al país y se preparan para competir en un evento tan importante como los Juegos Sudamericanos Santa Fe 2026, generar esas condiciones no debería ser un privilegio. Debería ser una prioridad.
(*) Ceferino Mondino es entrenador de Tomás Mondino, velocista integrante de la Selección Argentina y atleta de las pruebas de 100 y 200 metros llanos. Es profesor de Educación Física, recibido en el Instituto Superior de Educación Física Romero Brest, de Buenos Aires.