Por REDACCIÓN
Por Walter Sánchez Silva
CIUDAD DEL VATICANO, 22 (ACI PRENSA).-Santa Rosa de Lima (1586 - 1617) es, qué duda cabe, una de las santas más queridas en la Iglesia. A puertas de su fiesta en este mes de agosto, nos acercamos a la reliquia de primer grado más importante que existe de ella: su cráneo, que se conserva en la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo, en la capital del Perú.
Fray Luis Enrique Ramírez, sacerdote dominico y rector de la basílica, ubicada en el centro histórico de Lima, explica a EWTN Noticias cómo y dónde se guarda en la histórica iglesia confiada a la Orden de los Predicadores.
“El cráneo de Santa Rosa está aquí, en la basílica, casi desde finales de los 1800, cuando se hizo este retablo que ya es neoclásico”, precisa el sacerdote delante de la urna que conserva esta reliquia de primer grado, donde también se conservan importantes reliquias de San Martín de Porres y San Juan Macías.
“El relicario donde está el cráneo tiene dos partes: una donde se ubica precisamente, en donde se puede ver el cráneo que tiene una corona de rosas y que antiguamente era de oro”, pero ahora es de plata, refiere el sacerdote precisando que la primera corona fue robada.
La otra parte, prosigue el P. Ramírez, es “una cajita” donde hay “algunos huesos de ella. Y queda también un mantel bordado por ella” como muestra “de las obras que hacía”.
El dominico recordó además que “a lo largo de la historia, ella ha sido desmembrada en pedacitos minúsculos y hay reliquias de Santa Rosa de Lima en una gran cantidad de partes en todo el mundo”.
El rector de la basílica también dijo que en la Casa de Santa Rosa, muy cerca del Convento de Santo Domingo —también en el centro histórico de Lima—, se conservan 10 objetos de la primera santa de América, como su anillo de compromiso con el Señor, tierra de su tumba, y una carta escrita de su puño y letra.
¿Por qué hay reliquias de santos como Santa Rosa de Lima?
El P. Ramírez explicó que las reliquias de los santos constituyen “un modo en el que los fieles quieren participar de la santidad de la persona a quienes veneran. Es una tradición muy antigua en la Iglesia eso de estar cerca del santo”.
Estando cerca de una parte de sus restos, en el caso de las reliquias de primer grado, los fieles pueden “participar de su santidad, es una forma de incentivarse. También es una forma de ayudar a que puedas, de alguna manera, intentar vivir tu vida en gracia”.
El sacerdote dominico precisó que, ante el comercio y la falsificación de reliquias actualmente, la Santa Sede ha establecido normas más claras y rígidas para responder a un pedido de reliquias de algún santo, especialmente para corroborar su autenticidad, algo que requiere la autorización de un obispo y, en el caso de Santa Rosa, de los dominicos.
La placa del desposorio místico de Santa Rosa de Lima
En la basílica, en el lado izquierdo de la nave, hay una placa en el suelo, exactamente en el lugar del desposorio místico de Santa Rosa de Lima en 1617, en el que se consagró totalmente al Señor, luego de oír las palabras: “Rosa, sé tú mi esposa”.
Placa que indica el lugar donde ocurrió el desposorio místico de Santa Rosa de Lima, ubicada en el lado izquierdo de la nave de la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo en Lima, Perú. Crédito: Walter Sánchez Silva / EWTN News.
Placa que indica el lugar donde ocurrió el desposorio místico de Santa Rosa de Lima, ubicada en el lado izquierdo de la nave de la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo en Lima, Perú. Crédito: Walter Sánchez Silva / EWTN News.
La santa, relata el P. Ramírez, había llegado a donde antes estaba la capilla de la Virgen del Rosario, para despedirse porque iba a convertirse en monja clarisa, luego que sus amigos hicieron una colecta para que pudiera entrar al convento con la dote correspondiente, como se estilaba entonces.
“Vino a despedirse de la Virgen del Rosario, que en esa época estaba en su capilla, en ese lugar donde aparece la placa y ahí es donde ocurre el fenómeno en el que ella se pone muy pesada, no la pueden levantar y en donde también ocurre el desposorio místico con el Niño Jesús”, destacó el fraile dominico.
“Y ella se da cuenta que Dios no la quería monja, sino la quería laica y decidió entrar como terciaria dominica, como laica, aquí al convento de Santo Domingo de Lima”, añadió.
La “nueva” capilla de Santa Rosa de Lima y otra reliquia de primer grado
En el recorrido por el Convento Museo de Santo Domingo, el P. Ramírez mostró a EWTN Noticias una “nueva” capilla, que se erigió hace unos diez años en un lugar que antes era el cuarto de otro fraile dominico.
“En el altar principal, en el retablo principal, está la imagen titular del Perú, que es la que sale en procesión los 29 y los 30 de agosto, que es llevada en andas”, explicó el sacerdote.
Debajo de la imagen “hay una reliquia. Está el omóplato de Santa Rosa de Lima. Y todo en la capilla está dedicada a ella. Tenemos cuadros antiguos y nuevos” que incluyen a Santa Catalina de Siena, de quien Santa Rosa era devota, así como las imágenes del “doctorcito de Santa Rosa, que es la imagen a la cual ella le tenía mucha devoción. También está la Virgen del Rosario de la Cofradía de los Criollos” y “la escultura máxima, que es la de Melchiorre Cafà, escultura de mármol que estuvo presente en la ceremonia de beatificación de Santa Rosa en Santa Sabina”, en 1668 en Roma.
Aquí también, subrayó, “la gente puede tener un encuentro espiritual con ella”.
¿Qué lecciones pueden aprender los católicos de hoy de Santa Rosa de Lima?
“Mucho realmente porque, recordemos, Santa Rosa de Lima era una laica, o sea que no era religiosa, era una persona que vivía en su casa”, precisó el sacerdote dominico.
El P. Ramírez recordó cómo la santa trabajaba haciendo diversos oficios, como bordados, o ayudando en casas para poder ayudar a mantener a su familia. Al mismo tiempo, continuó, “Santa Rosa de Lima tenía una plena conciencia de la presencia de Dios en su vida y tenía una oración mística muy profunda, imitando a Santa Catalina de Siena en lo que se llama la celda interior”.
Esto, dijo, quiere decir que “ella no tenía una celda física donde meterse, como en un monasterio, pero sí tenía una celda interior en donde poder refugiarse y de hecho que tuvo muchas experiencias místicas en ese sentido”.
Rosa de Santa María también vivió “comprometidísima con el sufriente y el necesitado de su sociedad, con el pobre que necesitaba de su ayuda no sólo con consejo, sino también como atención médica, consuelo, y ayuda en general”.
De ese modo, Santa Rosa de Lima, resaltó el P. Ramírez, es “un ejemplo muy contemporáneo” para cualquier católico hoy.
Como Santa Rosa, concluyó, “puedes trabajar para vivir, puedes comprometerte en tu oración mística y puedes comprometerte con una labor social al servicio de los necesitados”, viviendo una “vida comprometida dentro de nuestra iglesia y más al estilo del carisma dominicano nuestro”.