Una alerta del FBI permitió investigar a un adolescente de 15 años de Quilmes que habría manifestado en conversaciones con ChatGPT su intención de realizar un tiroteo en su escuela y matar a sus compañeros. La intervención derivó en un allanamiento de la Policía Federal Argentina (PFA), que secuestró teléfonos y elementos de indumentaria táctica.
En diálogo con Cadena 3, el especialista en seguridad informática y titular de BTR Consulting, Gabriel Zurdo, explicó que existen distintos mecanismos para detectar amenazas digitales. "Hay varios formatos de ejecución de estos procesos de cibervigilancia", señaló, y diferenció los programas de supervisión escolar de las investigaciones que involucran plataformas tecnológicas y agencias de seguridad.
En el caso de Quilmes, la plataforma de inteligencia artificial emitió un reporte al FBI sobre los mensajes y las imágenes enviados por el usuario. La agencia estadounidense trasladó la información a la PFA, cuya Unidad de Investigación Antiterrorista realizó tareas digitales y de campo para identificar al adolescente y localizar su domicilio. En este tipo de investigaciones se utilizan datos como el correo electrónico, la dirección IP y el teléfono asociado a la cuenta.
Como procedimiento general, OpenAI, la empresa responsable de ChatGPT, informa que combina sistemas automáticos de detección con una revisión realizada por personal capacitado. Cuando evalúa que una conversación presenta un riesgo creíble e inminente de daño a otras personas, notifica a las autoridades. Esa descripción corresponde a su política general de seguridad.
La investigación argentina comenzó el 19 de agosto, tras una comunicación del agregado jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos. Según la información policial difundida, el adolescente habría pensado concretar el ataque en 2027, aunque también había expresado la posibilidad de adelantarlo. En los intercambios manifestó interés en adquirir vestimenta y elementos tácticos.
Durante el allanamiento secuestraron dos celulares, dos pares de guantes tácticos, un gorro camuflado, dos pasamontañas y gafas de protección. Según la información publicada, no encontraron armas de fuego ni municiones. La causa quedó bajo investigación por intimidación pública y el adolescente y sus padres fueron citados a la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil de Quilmes.
Para explicar cómo pueden identificarse señales de riesgo, Zurdo describió el funcionamiento de Gaggle, una herramienta utilizada por instituciones educativas estadounidenses para supervisar contenidos generados en cuentas y dispositivos escolares. La comparó con "una garita digital en la puerta de la escuela", capaz de advertir referencias a violencia, armas, abuso u otras situaciones preocupantes.
Sin embargo, cuando se le preguntó si ese programa había sido utilizado en Quilmes, el especialista fue terminante: "Definitivamente no". Aclaró que lo había mencionado como ejemplo de una modalidad de prevención.
La propia empresa Gaggle detalló que las alertas automáticas pasan por una revisión humana para evaluar su contexto y gravedad. Luego se notifica a los responsables designados por la institución; el contacto directo con la policía queda reservado para situaciones de peligro inminente en las que no se logra comunicarse con esos referentes.
Zurdo explicó que la detección de posibles amenazas también puede incluir el análisis de palabras clave y el cruce de información procedente de distintas plataformas. Según indicó, esa correlación permite evaluar si una actividad digital puede anticipar una agresión. También mencionó espacios como Discord y foros menos conocidos por las familias, donde pueden desarrollarse interacciones que escapan al seguimiento de los adultos.
El especialista amplió su análisis al fenómeno que denominó "nihilismo extremo" y advirtió sobre comunidades digitales que captan a menores y promueven el desprecio por la vida, la hostilidad hacia otras personas y las autolesiones. Vinculó esa captación con determinados espacios de interacción asociados a videojuegos y redes sociales. Sus observaciones describieron un problema general, sin aportar elementos que acrediten una conexión del adolescente de Quilmes con una organización internacional.
El FBI había advertido en marzo de 2025 sobre redes violentas que contactan a menores en plataformas de juegos y redes sociales y recurren a la manipulación, las amenazas y el chantaje para inducirlos a dañarse o dañar a otros.
Respecto de la cooperación internacional, Zurdo afirmó que la Argentina cuenta con acuerdos con plataformas tecnológicas para dar curso a amenazas y facilitar intervenciones tempranas. No obstante, advirtió que su eficacia encuentra límites cuando los agresores cambian de identidad o de espacio digital.
"Los acuerdos son estáticos; el accionar de los agresores es dinámico", resumió. También consideró que el país está atrasado en herramientas y regulación para afrontar estos riesgos.
Por último, expresó preocupación por la exposición cada vez más temprana y prolongada de los chicos a las pantallas y por las dificultades de las familias para conocer sus interacciones. "Por más que elaboren estrategias de restricción utilizando controles parentales, difícilmente tengan control pleno sobre con quién hablan, qué hacen y a qué le dan clic", advirtió. Para Zurdo, la detección tecnológica debe ir acompañada de asistencia y atención a lo que ocurre con los menores en su vida digital. (Fuente: Cadena 3).