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Economía Domingo 27 de Septiembre de 2026

Europa vuelve a mirar a Santa Fe

Las exportaciones santafesinas hacia la Unión Europea crecieron 13,9% en valor entre enero y julio, con un fuerte salto de los productos primarios. Semillas oleaginosas, miel, carnes y productos químicos son los rubros con mayor dinamismo.

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Crédito: BCSF

La entrada en vigencia provisional del pilar comercial del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el pasado 1° de mayo, encuentra a Santa Fe frente a una oportunidad que combina presente y futuro. Por un lado, los primeros datos de 2026 muestran un crecimiento de las exportaciones provinciales hacia el bloque europeo. Por otro, el nuevo marco comercial abre posibilidades para ampliar la presencia de productos santafesinos en un mercado que, pese a su importancia histórica, fue perdiendo participación en la matriz exportadora provincial.

Un informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, sobre la base de información del IPEC y el INDEC, muestra que entre enero y julio de este año Santa Fe exportó a la Unión Europea por US$ 1.108,96 millones, frente a los US$ 973,32 millones registrados en igual período de 2025. El incremento fue del 13,9% en valor, mientras que las cantidades aumentaron un 13,7%.

El dato adquiere mayor relevancia al considerar que solamente mayo, junio y julio corresponden al período de vigencia del acuerdo. Por eso, la propia Bolsa advierte que estos resultados iniciales no pueden atribuirse automáticamente al nuevo marco comercial, ya que también intervienen factores como los precios internacionales, las condiciones productivas y de cosecha, la demanda europea y el tipo de cambio.

 

Un mercado que perdió peso

La relación comercial con Europa tiene además una dimensión estratégica. Durante los primeros años de la década de 2000, la Unión Europea llegó a representar cerca del 40% de las exportaciones santafesinas medidas en cantidades. En los últimos años, esa participación se redujo a un rango de entre el 15% y el 20%.

El retroceso refleja un proceso de diversificación de los destinos de las ventas externas santafesinas, pero también explica por qué la apertura comercial puede representar una oportunidad para recuperar presencia en un mercado histórico.

La estructura exportadora hacia Europa, mientras tanto, continúa teniendo un marcado perfil agroindustrial. Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) siguen siendo el principal componente de las ventas provinciales al bloque. Entre enero y julio de 2026 alcanzaron los US$ 831 millones, contra US$ 781,98 millones en igual período del año anterior.

Dentro de ese universo sobresale un producto que refleja claramente el perfil de la economía santafesina: los residuos y subproductos de la industria alimenticia, principalmente harinas y pellets derivados de la soja. En los primeros siete meses del año representaron US$ 612,39 millones, un 17,3% más que un año atrás. El volumen también creció, en este caso 17,6%.

Las carnes también mostraron un comportamiento positivo. Las exportaciones pasaron de US$ 112,11 millones a US$ 133,8 millones, con un crecimiento del 19,4% en valor, aunque el volumen cayó 10,7%.

 

 

El salto de las semillas

El mayor crecimiento, sin embargo, apareció en los Productos Primarios, cuyas exportaciones hacia la Unión Europea aumentaron nada menos que 168,6% en valor y 284,7% en volumen.

El principal responsable fue el rubro de semillas y frutos oleaginosos. Las ventas pasaron de US$ 15,3 millones a US$ 73,36 millones, un incremento del 379,6% en valor. En cantidades, el salto fue todavía mayor: de 15.960 a 143.800 toneladas, equivalente a un aumento del 800,7%.

La miel también mostró un comportamiento destacado, con exportaciones que crecieron de US$ 4,59 millones a US$ 8,5 millones, un 85,1% más.

Aquí aparece uno de los elementos más interesantes del acuerdo hacia adelante. La miel contará con un contingente arancelario que llegará progresivamente a 45.000 toneladas anuales desde el quinto año, con arancel cero dentro de la cuota. El maíz y el sorgo, por su parte, dispondrán de un contingente conjunto que alcanzará el millón de toneladas anuales, también desde el quinto año.

 

Carnes y lácteos, entre las grandes oportunidades

Si los productos primarios muestran el mayor crecimiento inicial, las carnes y los lácteos aparecen entre los sectores con mayor potencial futuro.

En carne bovina, el acuerdo contempla nuevos contingentes que, una vez implementados plenamente, llegarán a 99.000 toneladas anuales para el Mercosur, además de la cuota Hilton. La carne aviar tendrá una cuota de 180.000 toneladas y la porcina una de 25.000 toneladas. También se establece un contingente de 60.000 toneladas para arroz.

Para Santa Fe, el capítulo lácteo tiene una importancia particular. La provincia posee un peso destacado dentro de las exportaciones lácteas argentinas, pero esa fortaleza productiva todavía no se tradujo en una presencia significativa en el mercado europeo.

El acuerdo establece contingentes de 10.000 toneladas para leche en polvo, 30.000 para quesos y 5.000 para preparados para lactantes, acompañados por una reducción gradual de los aranceles. El propio informe plantea que la oportunidad podría exceder la simple venta de mayores volúmenes y favorecer inversiones en tecnología y una oferta con mayor valor agregado.

 

La industria también tiene una puerta de entrada

El fenómeno no se limita al campo y la agroindustria. Las Manufacturas de Origen Industrial registraron un aumento del 16,8% en valor y del 7,5% en volumen en sus exportaciones a la Unión Europea durante los primeros siete meses del año.

Los productos químicos y conexos fueron los principales protagonistas. Pasaron de US$ 95,63 millones a US$ 124,19 millones, un incremento del 29,9% en valor.

El informe identifica además oportunidades para el biodiésel, glicerol, lecitinas y fosfolípidos, medicamentos, maquinaria, equipos eléctricos y productos plásticos. En varios de estos casos, la apertura será gradual y dependerá de los cronogramas establecidos para cada posición arancelaria.

El caso del biodiésel resulta especialmente significativo por su vinculación con el complejo oleaginoso santafesino. El acuerdo prevé reducir progresivamente el arancel europeo, actualmente establecido en 6,5% para las posiciones analizadas, hasta alcanzar el 0% en el décimo año.

 

Una oportunidad que no es automática

El nuevo escenario comercial, sin embargo, no significa que el acceso al mercado europeo esté garantizado. El propio informe subraya que las empresas deberán responder a exigencias europeas en materia de calidad, sostenibilidad y trazabilidad.

También será determinante la capacidad de cada sector para aprovechar efectivamente las cuotas y los cronogramas de desgravación. En algunos productos el beneficio será inmediato o estará asociado a contingentes específicos; en otros, dependerá de reducciones arancelarias progresivas que pueden extenderse durante varios años.

Por eso, más que un cambio instantáneo en la estructura exportadora, el acuerdo plantea para Santa Fe un horizonte de oportunidades que deberá ser convertido en negocios concretos.

La provincia parte de una posición particularmente favorable por su fuerte perfil agroindustrial, su complejo oleaginoso, la producción cárnica, la actividad láctea y una estructura industrial diversificada. El desafío será transformar esa capacidad productiva en una mayor presencia en Europa, incorporando valor y aprovechando las nuevas condiciones de acceso.

Después de dos décadas en las que la Unión Europea perdió peso relativo como destino de las exportaciones santafesinas, el acuerdo vuelve a colocar a ese mercado en el radar. Los primeros números de 2026 todavía no permiten hablar de un efecto directo del tratado, pero sí muestran que la puerta europea está abierta y que Santa Fe tiene una oferta productiva capaz de intentar atravesarla.

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