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Sociales Martes 4 de Agosto de 2026

Domingos de Cristal: la gran aventura

La escasa tecnología de ese momento para capturar imágenes y sonidos imposibilitó tener hoy videos, fotografías y testimonios en archivo.

Carroza y zancos, propuestas para el certamen.
Carroza y zancos, propuestas para el certamen.
Carroza y zancos, propuestas para el certamen. Crédito: Archivo de Raúl Vigini Foto 1 de 3
Murgas, otra propuesta estudiantil.
Murgas, otra propuesta estudiantil. Crédito: Archivo Raúl Vigini Foto 2 de 3
Portada de la revista El Satélite.
Portada de la revista El Satélite. Crédito: Archivo Raúl Vigini Foto 3 de 3

Fue en los primeros años de la década de 1980. Esa mañana recibí la visita de Héctor Platini, en ese entonces propietario de la confitería bailable New Age (que a partir de la Guerra de Malvinas se denominó Nueva Epoca). Nos conocíamos de tiempos de compartir el mismo secundario. Llegó enviado por la profesora Marta Zóbboli, directora de la Escuela Nacional de Comercio de Rafaela, donde en mi caso había comenzado a trabajar como docente hacía poco tiempo.

Su inquietud era que habiéndole planteado una propuesta cultural y educativa a ella, le sugirió que lo tratase conmigo para darle curso.

El proyecto consistía en organizar un concurso estudiantil para nivel secundario donde se inscribieran todos los cursos que así lo consideren para participar de una competencia que incluiría desempeños intelectuales, deportivos, sociales, de investigación, comunitarios, entre tantas disciplinas contempladas.

Se relevaron las escuelas y un número generoso de divisiones se anotaron para el concurso que iba a ser calificado por un destacado jurado integrado por referentes muy importantes de la ciudad entre el periodismo, profesionales de vasta trayectoria, funcionarios.

La Municipalidad a cargo del contador Juan Carlos Borio, adhirió desde el primer momento, cerrando el tránsito frente a la confitería los domingos a la tarde, y Turismo Rafaela donó un viaje para el ganador que consistió Un fin de semana a Carlos Paz.

Todo comenzó a principios del año escolar y finalizó en setiembre.

Y las actividades se fueron indicando semana a semana con ese margen de tiempo para que los representantes de cada curso pudieran preparar la consigna y cumplir con lo solicitado que en cada caso recibía un puntaje que se iba acumulando y así daba lugar al desgranamiento del fixture para que siguieran en carrera los mejores puntuados.

Responder preguntas presenciales, investigar historias de la ciudad, relevar entidades de bien público locales, realizar trabajos de cartelería pública oficial y mantenimiento de espacios verdes, desafíos insólitos, y mucho más.

Algunas de las actividades propuestas tal vez en estos tiempos sean cuestionadas por razones que la sociedad mira de otro modo. (Reunir 3 personas que sumen el mayor peso físico o la mayor cantidad de años, o altura, por ejemplo).

Fueron numerosas las reuniones preliminares para organizar y coordinar todo. Tanto como los encuentros domingueros. Como asistente colaborador del inquieto Héctor tengo el mejor de los recuerdos con tantos momentos destacados y originales que nunca más se repitieron en nuestras vidas.

Quedó en evidencia a menudo que a los adolescentes no les gustaba perder y nos enfrentaban así como también al jurado, a tal punto que muchas veces hasta los padres que representaban a los competidores discutían los resultados obtenidos.

En lo personal trabajando en el Comercial, era visto como benefactor de esos estudiantes ante los de otros establecimientos. Y así lo comprobé que al año siguiente en oportunidad de tomar horas de contabilidad de la entonces Escuela Normal, cuando me presenté ante quinto año fui interrogado amablemente si había estado en la organziación de Domingos de Cristal, porque ese curso había perdido la final y los resquemores no se habían diluido todavía.

Llegó un momento de muy espesa situación con las quejas y denuncias que subían de tono a medida que se reducía la llave de los que se acercaban a la final, que decidimos me retire de la exposición que venía teniendo. Eso motivó en una estudiantina de mis exalumnos de Comercio que me entregaran una goma gigante tipo Dos Banderas lápiz/tinta porque me había borrado en aquella ocasión.

Transcurrido el año de trabajo intenso de todos y llegada la final donde cada vez más las exigencias a cumplir eran superadas semanalmente, se solicitó que los equipos debían presentar una comparsa y una carroza con su respectiva reina, en todos los casos hecho por ellos mismos, que fue supervisada por los organizadores y el jurado visitando los lugares de ensayos en clubes y domicilios particulares y la construcción de la carroza que en un caso fue descalificada porque alquilaron un canasto gigante en Humberto y eso no estaba permitido.

La noche que se concretó el desfile por el Bulevar Santa Fe, desde la Jefatura de Policía hasta la Plaza 25 de Mayo, más de cinco mil personas con entrada libre y gratuita disfrutaron y aplaudieron las excelentemente logradas demostraciones de cada grupo competidor. Magníficas coreografías, trajes, rodados, malabares, música, fueron dignos de ese concurso. Todo logrado por alumnos adolescentes vocacionales alejados del profesionalismo. Que nunca más se pudo repetir lamentablemente.

La escasa tecnología de ese momento para capturar imágenes y sonidos imposibilitó tener hoy videos, fotografías y testimonios en archivo.

El ganador atesoró el merecido viaje y la empresa de turismo demostró su generosidad y empatía.

A lo largo de los años, y transcurrieron más de cuarenta, cada tanto recordamos esos días intensos y extensos, donde una loca idea pudo ser concretada con la predisposición y la entrega de tantas horas restadas a la familia, al trabajo, al ocio, pudiendo demostrar que lo cultural y educativo incluyendo la aventura, la audacia, el entretenimiento es posible, aunque a nadie se le haya ocurrido intentar una nueva edición de Domingos de Cristal del que nadie que haya estado involucrado en él lo haya olvidado.

Raúl Vigini 19-03-26

Nota: La historia completa se incluye, ampliamente ilustrada, en la Revista El Satélite N° 234 de julio de 2026 que se puede encontrar en puestos de diarios y en comercios de Rafaela.

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