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Deportes Martes 1 de Septiembre de 2026

Otra jugada magistral (de Leo)

Messi se despidió de la Selección. Y dejó a la Argentina bajo un estado de tristeza y nostalgia.

Agrandar imagen Leo Messi ya no volverá a jugar en la Selección argentina.
Leo Messi ya no volverá a jugar en la Selección argentina. Crédito: MESSI.COM

Por Néstor Clivati

No necesitó de un campo de juego, ni de rivales, ni de activar su prodigioso ingenio para el dribling y así consumar otra obra maestra. Le bastaron un puñado de hojas y una convicción que fue amasando en los últimos tiempos para decirnos, a los argentinos, que todo había acabado, que no habrá bises y que la causa albiceleste que lo desveló durante dos décadas tuvo su capítulo final en aquella tarde del MetLife, en Nueva York.

 

Dice un viejo adagio popular que cuando los artistas se van de la escena, somos todos un poco más pobres. Y en este día, que ya es efeméride, al menos nos sentimos los argentinos más desamparados, con el duelo por delante. Primero, aceptar que ya no lo volveremos a ver liderando el ingreso de la Selección a un estadio como lo hizo durante los últimos 15 años, en su condición de capitán. Que ya no necesitaremos ampliar nuestra capacidad de asombro y, acaso, que sea la incertidumbre la que nos acompañe hasta que todo se vuelva a acomodar. Como cuando Diego nos soltó la mano y nos quedamos huérfanos por una década. Y, segundo, despojarnos del egoísmo de querer verlo, otra vez, arremangándose para rescatarnos en las coyunturas más difíciles.

 

“No tengo nada más para dar”, dice Leo Messi, luego de conmovernos con argumentos irrefutables y sencillos, como si necesitara explicar los motivos, casi al borde de las disculpas por correrse de esa historia fantástica que él mismo se encargó de guionar e interpretar.

Esta ha sido, sin dudas, una jugada magistral, estrujándonos las lágrimas y dejándonos el corazón hecho girones, pero sin malicia, solo con un profundo sentido de la responsabilidad que semejante figura le exige a sí mismo.

Cómo será de genio este tipo que nos hizo creer, por ejemplo, en el último Mundial, que esa casaca, ese escudo, esa bandera y ese himno que honró durante 20 años podrían cobijarlo hasta la eternidad. Pero, en un tris, cerró la puerta para siempre y nos dejó con ganas de una vueltita más.

(Periodista acreditado en los 34 partidos que Messi jugó en los mundiales)

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