Las carreras de velocidad en velódromos son pura adrenalina. Hoy en día la mayoría ya casi debajo de los 10 segundos y en ese contexto Lucas Peretti se consagró el año pasado en el Mundial Master en Roubaix, Francia.
Quizás lo hubiera podido disfrutar mucho antes, pero los caminos de la vida se dieron de otra manera. En 2002 integró la selección argentina que compitió en Brasil en los Juegos Odesur, los mismos que vamos a tener en Rafaela dentro de pocas semanas. Siguió compitiendo un tiempo más, pero luego las decisiones pasaron por otro lado: casamiento, trabajo y se bajó de la bici.
Pero claro, el Bichito siempre estuvo. Y hace seis años volvió para sentirse ciclista otra vez. Y vaya si lo logró, pero para entenderlo tenemos que conocer su historia familiar y lo que es el ciclismo para los Peretti, porque su padre Sergio también fue integrante de una selección argentina juvenil corriendo un Mundial.
“Desde chico, en mi casa no se habla de otra cosa que no sea de la bicicleta, es algo que nos apasiona. Nos apasiona el ciclismo, es parte de nuestra cultura”, lo simplificó Lucas en diálogo con Radio Castellanos. Por eso disfruta plenamente lo que viviremos en los Juegos Sudamericanos: “es algo maravilloso, tuve la posibilidad en 2002 de integrar la selección argentina en un evento similar en Brasil y poder contar con una gran infraestructura, tener en Rafaela un velódromo techado de madera es algo soñado, sumado al que ya teníamos al aire libre, es algo increíble. La verdad que al estar ubicado en el centro del país permitirá que muchos corredores puedan venir seguido a entrenar”.
Pero hubo un tiempo en que no todo fue la bici. “De chico en una etapa jugué al rugby, un período que disfruté mucho porque aprendí muchos valores, pero luego por una lesión me enfoqué en el ciclismo y me di cuenta que era lo mío, con el apoyo de mi familia que me facilitó mucho las cosas”, recordó.
Luego de esa etapa de unos diez años en que dejó de correr, admitió que “me propuse regresar, me fijé objetivos, la velocidad me apasiona. Armamos un plan de entrenamiento, el primer año fue un poco difícil porque había que ordenar lo laboral y familiar, ya que es un deporte de seis días a la semana de entrenamientos, y la mitad con dobles turnos. Y quería hacerlo lo mas profesional posible”.
Pero los resultados no tardaron en llegar, porque el talento siempre estuvo, solamente había que acomodar el físico. “El primer año fui campeón argentino en Mar del Plata, en 2023 en mi primer campeonato del mundo en Manchester sexto, al otro en 2024 tercero en Roubaix y el año campeón del mundo en el mismo velódromo francés, y panamericano en categoría Master”.
Sobre lo disfrutado en 2025, reconoció que “lo soñé por 30 años, tuve siempre la consigna, lo había escrito en un cuaderno que me había regalado mi mamá cuando era muy chico. Lo quería, pero no me lo esperaba a esta edad, de categoría 40-44, contra gente que viene corriendo en Elite y compartir con ellos ya es muy importante. Que me acompañe mi esposa, mis tres hijos, toda mi familia es hermoso”.
Lucas se mostró fascinado por los cambios que notó entre estas dos épocas. “Han cambiado los métodos de entrenamiento, hoy existen muchos datos disponibles que el entrenador puede evaluar para encarar la puesta a punto. Y me apasiona mucho la información que hay que aprender a leer y aplicar, en mi caso me hace enganchar mucho más”.
LA EMPRESA FAMILIAR, OTRA PASION
Con orgullo, Lucas cuenta los orígenes de Bici Peretti. “Mi papá (Sergio) trabajaba en una empresa láctea y mi mamá (Zulma) en un supermercado. Iniciaron todo hace 40 años en la cocina de mi casa, que era un taller de bicicletas donde mi papá fuera de hora arreglaba las bicis, y las dos primeras que Bici Peretti tuvo a la venta fueron las que mi papá corría, con todo lo que ello significaba”.
De ahí en adelante fue todo crecimiento, porque “luego mi papá dejó de trabajar en la láctea y se pudo todo el día a reparar, y fines de semana iba a las carreras, y asi fue creciendo con un espíritu emprendedor. Después se mudó a calle Falucho, donde fue la primer producción en serie, con dos operarios. Después ya a Susana en un espacio muy grande, donde era el viejo cine del pueblo. Se fabricaban como en tipo de celdas, hasta que salió la primera línea de armado mecánica”.
En esa expansión constante, agregó que “ya nos quedó chico ese lugar, la Comuna nos cedió un terreno para el primer depósito, y luego nos mudamos a los Galpones de Gardiol. Ahí ya incorporamos una línea de armado después de haber refaccionado un poco las instalaciones. En ese momento ensamblábamos cerca de cuatro mil bicicletas mensuales”.
La tecnología empezó a ser la clave y así explicó que “luego incorporamos robots, que hoy tenemos siete que prácticamente arman y centran toda la rueda. Ahí estábamos en cerca de 8000 bicicletas mensuales. Tenemos un capital humano increíble, mucha gente joven, nuestra edad promedio del personal de la empresa es de 24 años. La mayoría vive en Susana, donde nos sentimos muy cómodos”.
Sobre los “secretos” para el éxito empresarial, expuso que “es un rubro donde no te podés quedar si querés crecer. El desarrollo que tenemos es enorme, por suerte nos apasiona. Es fundamental innovar constantemente, mas en un país como es el nuestro, hay que adaptarse rápido a los cambios, pero que también brinda oportunidades”.
La empresa hoy exporta a Uruguay, pero la mayor producción se destina al mercado nacional. “Tenemos más de 450 distribuidores en Argentina”, destacó Peretti para luego hacer mención a la dura competencia con los productos importados: “nuestro rubro en particular está sufriendo mucho la invasión de productos chinos, además se le quitó el arancel a la bici armada, del 35 se bajó al 20 por ciento, y nos puso en un punto poco competitivo. Para mantenernos, la producción funciona de manera increíble, con mucha innovación logramos bajar el armado de cada bici por empleado, de 52 minutos a 36 minutos. Una fábrica en China hoy está en 45-48 minutos, pero ellos tienen un costo de mano de obra y costos impositivos menores”, remarcó orgulloso.
Entre más de 300 modelos en distintas marcas, entre propias y de terceros, que comercializan la SLP es hoy la estrella. “Nació un poco de casualidad, durante un viaje a China, y nos dimos cuenta que podía funcionar muy bien. Pero en el cuadro la palabra Peretti no entraba porque era muy larga. Entonces le pusimos las iniciales de mi papá, pegó muchísimo el modelo y fue evolucionando cada vez mas”.
La SLP llegó hasta el propio técnico de la selección argentina de fútbol, que ya la utilizó en algunas de las competencias que decidió participar en estos últimos tiempos. Sobre esa gran imagen, Lucas explicó que “a Lionel Scaloni lo conocimos en una carrera que vino, es fanático del ciclismo. Nos pidió si le podíamos armar una bici con determinadas especificaciones, y tenemos un vínculo muy lindo. Para nosotros diseñar y armarle una bicicleta a él fue un gran orgullo. Está muy bien entrenado, es una gran persona. Lo que uno ve, realmente es asi”.