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Locales Miércoles 9 de Septiembre de 2026

Fitosanitarios: Verzeñassi pidió priorizar la salud ante otros intereses

El médico y docente de la Universidad Nacional de Rosario disertó ante los concejales sobre los riesgos para la salud asociados al uso de agroquímicos. Planteó la necesidad de revisar el criterio de las distancias de aplicación.

Agrandar imagen Desde Rosario, el Dr. Verzeñassi se refirió al uso de productos fitosanitarios y la salud.
Desde Rosario, el Dr. Verzeñassi se refirió al uso de productos fitosanitarios y la salud. Crédito: LA OPINIÓN

El Concejo Municipal avanzó este miércoles con una nueva instancia de capacitación en torno al uso de fitosanitarios y sus posibles efectos sobre la salud. En esta oportunidad, el médico Damián Verzeñassi brindó una disertación de manera virtual ante los concejales, en el marco del proceso que lleva adelante el cuerpo legislativo para revisar la normativa vigente y elaborar una nueva ordenanza sobre las aplicaciones de agroquímicos en cercanías del área urbana.

El encuentro se produjo luego de que una decisión judicial estableciera la necesidad de revisar los alcances de la regulación local, que actualmente fija una distancia de 200 metros libres de fumigación desde el perímetro urbano. Se trata de la segunda exposición de especialistas vinculados a la problemática ambiental y sanitaria convocada por el Concejo, con el objetivo de sumar elementos científicos al debate legislativo.

Verzeñassi, médico legista, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario y de la Universidad Nacional del Chaco Austral, e integrante de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL), agradeció la invitación y destacó la posibilidad de mantener un espacio de diálogo con los representantes legislativos.

“Nunca fueron tan necesarios estos espacios de diálogo”, sostuvo al iniciar su exposición, en la que retomó buena parte de los argumentos que había presentado ante el mismo Concejo en agosto de 2020, también en el marco de una discusión sobre la legislación vinculada con los agroquímicos.

El especialista señaló que su exposición buscaría aportar elementos científicos para la toma de decisiones y aclaró que no mantiene vínculos laborales con industrias farmacéuticas ni con el sector agrícola-ganadero. En ese sentido, se definió como “libre de conflictos” y manifestó su disposición a aportar información a los organismos del Estado.

A partir de allí, Verzeñassi centró su exposición en la relación entre ambiente, exposición a sustancias químicas y salud humana. Explicó que numerosos problemas de salud pueden comenzar a gestarse durante las primeras etapas del desarrollo y que distintas interacciones ambientales pueden producir modificaciones con efectos que incluso pueden proyectarse sobre generaciones posteriores.

 

En ese marco, puso especial énfasis en el papel de las políticas públicas frente al uso de sustancias químicas destinadas a eliminar organismos considerados perjudiciales para determinadas actividades productivas.

“Compartimos con estas especies entre el 40 y el 85% de nuestra propia carga genética. Entonces, pensar que la liberación de sustancias químicas no va a tener ningún impacto en nuestras vidas es, como mínimo, un poco arriesgado”, afirmó.

El profesional sostuvo que existe abundante evidencia científica sobre los posibles efectos de los agroquímicos y planteó que uno de los principales problemas radica en el desconocimiento existente sobre una gran cantidad de sustancias químicas presentes en el mercado.

Según explicó, existen más de 100.000 sustancias químicas liberadas comercialmente a nivel global, pero solamente una pequeña proporción cuenta con una descripción completa de sus peligros y efectos. “No podemos hacernos los distraídos respecto de lo que significa el uso de agrotóxicos donde habita la población a la que pertenecemos, con químicos de los cuales sabemos poco o nada”, sostuvo.

Luego definió a los agrotóxicos como productos químicos utilizados para combatir plagas en la agricultura y que pueden generar efectos nocivos sobre la salud. Diferenció entre aquellos de origen natural y los sintéticos, elaborados en laboratorios, y puso como ejemplo al glifosato, uno de los herbicidas de mayor utilización en la actividad agroindustrial.

 

A lo largo de la exposición, Verzeñassi repasó distintos factores que inciden sobre la toxicidad de estas sustancias, entre ellos la dosis, la vía y el tiempo de exposición, la susceptibilidad individual, las propiedades químicas y los mecanismos de acción.

También hizo referencia a investigaciones que vinculan la exposición a determinados plaguicidas con alteraciones endocrinas, problemas en la fertilidad y la salud reproductiva, efectos sobre el sistema nervioso e inmunológico y diferentes tipos de enfermedades. En particular, destacó la importancia de considerar la exposición durante las primeras etapas de la vida, cuando —según explicó— existe una mayor susceptibilidad.

 

Las distancias y las derivas

Uno de los momentos centrales de la exposición estuvo vinculado con las denominadas “derivas” y con la discusión sobre las distancias que deberían existir entre las áreas de aplicación y las zonas habitadas.

Verzeñassi cuestionó que el debate se concentre exclusivamente en la responsabilidad de quien realiza la aplicación y sostuvo que también debe discutirse la decisión de permitir el uso de productos que, según planteó, pueden volatilizarse y resultar difíciles de controlar.

 

En ese sentido, mencionó estudios realizados en distintos lugares que, según afirmó, encontraron diferencias significativas en determinados indicadores sanitarios y genéticos a distancias cercanas o superiores a los 1.000 metros.

“Un estudio de 2015 ya hablaba de diferencias significativas a partir de los 1.095 metros y uno de 2017, realizado en Paraguay, habla de diferencias significativas a 1.000 metros”, señaló mientras mostraba gráficos durante la presentación.

También citó el caso de San Jorge, donde —según explicó— estudios realizados a partir de una intervención judicial y sanitaria registraron una disminución de determinadas afecciones respiratorias y dermatológicas luego de reducirse la exposición de la población.

 

“¿Qué hacemos nosotros?”

En otro tramo de la charla, el especialista trasladó la discusión directamente al ámbito legislativo. Cuestionó que la Argentina permita el uso de principios activos que se encuentran prohibidos en otros países y puso como ejemplo la situación de la Unión Europea.

Según los datos que presentó, el SENASA tiene autorizados 433 principios activos, de los cuales 126 son considerados plaguicidas altamente peligrosos y 123 son utilizados en actividades agrarias. De ese universo, afirmó, 107 se encuentran prohibidos en otros lugares del mundo.

“¿Será que alguien cree que nuestra genética es superior a la del resto del mundo? O alguien en el SENASA no está haciendo lo que tiene que hacer”, planteó.

Y trasladó el interrogante directamente a los concejales. “¿Qué hacemos nosotros ante la responsabilidad de legislar? ¿Echarle la culpa al SENASA o agarrar el toro por las astas para garantizar el cuidado de la vida de nuestra población?”, expresó.

Verzeñassi también cuestionó la influencia de intereses económicos sobre determinadas investigaciones y publicaciones científicas y sostuvo que existe una crisis sanitaria global vinculada con la liberación de sustancias químicas en los territorios.

En el tramo final de su exposición, puso el foco en el denominado principio de prevención. Señaló que, frente a la evidencia científica disponible, ya no se trata solamente de actuar ante una eventual sospecha de daño, sino de adoptar medidas para evitar consecuencias negativas sobre la salud.

“Adoptar medidas de vigilancia para evitar consecuencias negativas es la obligación que tenemos por delante”, afirmó.

Finalmente, dejó planteado un interrogante dirigido a los ediles sobre el desafío que tienen por delante al momento de legislar sobre la materia. “¿Podemos seguir pensando que nuestras prácticas profesionales y políticas públicas pueden hacerse sin tener en cuenta el impacto que estos modelos de producción tienen en nuestros cuerpos y territorios?”, se preguntó.

Luego de la exposición se abrió un espacio de intercambio en el que los concejales realizaron consultas al especialista. Con esas preguntas y respuestas concluyó una nueva instancia dentro del proceso que el Concejo Municipal lleva adelante para revisar la regulación sobre fitosanitarios y avanzar hacia una nueva normativa.

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