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Locales Sábado 15 de Agosto de 2026

Mano a mano con Milagros Zafra, concejal de La Libertad Avanza

Por primera vez se sentó en su banca el 10 de diciembre del 2025, representando una nueva fuerza política que irrumpió la formación del Concejo conformado hasta entonces por dos espacios. No vino de la política, pero le interesa el bien de

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Crédito: PRENSA CONCEJO

Por María Marta Rodríguez

Siete intensos meses pasaron en la vida de Milagros Zafra, concejal elegida en 2025 junto a su compañero de fórmula Fabricio Dellasanta con 11.808 votos, lo que representó el 28,66% de los votantes y convirtió a LLA en la segunda fuerza política. Puntual y serena, recibió a diario LA OPINIÓN en su despacho del sexto piso del edificio municipal para contarnos sobre su experiencia, iniciando el segundo semestre que promete ser aún más desafiante.

-¿Qué aprendizaje te dejaron estos primeros meses de gestión?

-Un montón. Todo nuevo, y uno para tratar cualquier tema tiene que primero aprender sobre eso que va a legislar. Es aprender, leer, estudiar, y también consultar a la gente que se dedica a ese tema, tratando de neutralizar posibles conflictos de intereses. Si uno escucha solo de un lado, no va a ser buena la legislación; puede quedar una ordenanza incompleta o parcial. Así que aprendiendo mucho y entender que uno no sabe sobre todo. Hay que tener siempre la humildad de ir a buscar a otra gente que sepa más que uno.

-Y más en una ciudad en la que no naciste…

-Y más en una ciudad en la cual no nací…Rafaela tiene un montón de cosas buenísimas, muy buen espíritu de emprendedurismo, esfuerzo, trabajo y educación. Sí, por ahí hay gente que me mira medio de reojo o no le gusta mucho tener una concejal cordobesa, pero creo que habrá motivos por los cuales terminé siéndolo. Además, es la ciudad que yo elegí para criar a mi propia familia, por lo que quiero lo mejor para ella porque va a ser lo mejor para mí familia también.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió al asumir como concejal?

-La dedicación que uno le tiene que dar porque es un Concejo muy activo comparándolo con otros de otras ciudades. Necesita mucha dedicación. No hay un día que uno se puede ir a dormir diciendo bueno, terminé todo lo que tenía pendiente. Eso no ocurre nunca. También me sorprendió como es la política por dentro, el hecho de que quien es tu aliado en un tema puede ser tu rival en el proyecto que sigue. Por ahí te separa uno del otro unos cinco minutos. Pero no está mal que sea así, porque justamente la composición del órgano legislativo es democrática y como tal, cada uno tiene sus percepciones acerca de ciertos temas. No hay que tomar las cosas personalmente. Eso también fue un poco raro si se quiere decir, porque uno ve que por ahí se dicen de todo y después salen un poco más abrazados. Creo que hay que separar las ideas de las personas. Por ahí uno está en contra de las ideas, y no de la persona, o viceversa. Lo que hay que evaluar dentro del recinto, que en definitiva es lo importante, son las ideas. Las personas quedan a un costado.

-Y la dinámica del Concejo refleja de alguna manera la esencia de Rafaela, por eso es tan activo…

-Sí, por ahí un poco forzado. En mi opinión personal, por ahí se presentan proyectos no tan importantes o de manera apurada para que el jueves haya algo para sesionar, cuando a lo mejor vos estas trabajando en proyectos muy profundos o más largos y no hay por qué apurarlos. Como que se termina sobre legislando. Hay otros sistemas; por ejemplo en Texas uno trabaja en lo que hacía antes, y cada tres o cuatro meses se juntan, tratan varios proyectos y listo. No se ocupa un rol tan central, lo cual a mi modo de ver las cosas es deseable porque mucho de lo que se intenta legislar, en realidad termina siendo peor a veces. Pero son opiniones personales, yo me adapto al ritmo que tiene este Concejo.

-¿Cuál fue el debate más difícil que te tocó atravesar?

-Nos costó mucho el primero, el de los sueldos. Nosotros teníamos todos los fundamentos pero hubo ahí una jugada tramposa de presentar una modificación ese mismo día sobre tablas y ellos ya estaban de acuerdo y la votaron. Nos recibieron como con una piña, con trampa en definitiva, porque no teníamos toda la información que tenían ellos. Cuando es así normalmente uno pone a disposición de los demás concejales la modificación que uno quiere proponer. Idealmente conocer todas las opciones posibles para saber cual era la mejor. Nosotros nos enteramos de esa modificación ahí, en el momento. Para mí fue la más difícil porque uno estaba aprendiendo la dinámica, y nos sorprendieron con algo en lo que ellos estaban de acuerdo y nosotros no lo sabíamos. Fue como nuestro debut.

-¿Y cuál considerás fue el acierto o proyecto que representó mejor a tu partido?

-Hasta ahora me parece que el de los DIDI, toda la flexibilización que le logramos incorporar. Nosotros a lo mejor no es que presentamos tantos proyectos pero modificamos los que presentan los demás y les vamos metiendo transparencia, control sobre las compras; ese tipo de cosas que me parecen buenas porque en definitiva cuidan mucho mejor los fondos de los ciudadanos. Tenemos muchísimos trabajos todavía por hacer. De todas formas, el mayor logro creo que fue ese. En su momento en diciembre no nos escucharon, y después en marzo nos tuvieron que escuchar porque no iba la cosa como estaba. Hoy están las tres opciones: taxis, remises y plataformas conviviendo. Después cada persona elige la opción que le gusta más en función de sus deseos y bolsillo.

También a veces nos falta información, por ahí minutas que uno envía al Ejecutivo y no se responden, o se contestan con un tercio de lo que uno preguntó. Ese tipo de cosas va demorando proyectos. Por ejemplo, uno de nuestras banderas principales en la campaña fue tratar de sacar la cuota de alumbrado público que es un monto que se cobra en función de cuanto vos consumís de luz en tu casa. En tu factura se cobra un proporcional en concepto de alumbrado público, y en realidad ahí se gasta siempre lo mismo y no tiene nada que ver con tu consumo interno. Estamos esperando información de la EPE y del Ejecutivo, porque mandamos una minuta hace bastante y todavía no la respondieron. Creo que nosotros aportamos con una visión que tiene que ver más con el privado, porque ni Fabricio ni yo habíamos trabajado antes en política. Venimos de trabajar en ambientes privados o público como en mi caso porque trabajé en INTA, pero que no tienen que ver con la política. Tratamos de aportar desde nuestra experiencia y visión.

Por ahí nos dicen que presentamos pocos proyectos, y recién van ocho meses de mandato nuestro. Estamos aprendiendo, ¿cuántos años tienen ellos de concejales? Hay que ver de acá a 8 años que ritmo tendremos nosotros, o cuantos proyectos presentamos. Muchos proyectos que ellos presentan son pedidos de información o cosas muy sencillas, como por ejemplo que hay que arreglar focos de una calle que está bien, y hay que hacerlo también.

-Es como un juego de ajedrez, hay que ir al frente y también cuidar la resistencia y el ataque…

-Si, y hay que hacer un trabajo trabajo de desregulación, eliminar la intervención innecesaria que tiene el Estado o escusas que se han puesto para recaudar. Por ejemplo, un proyecto que nos quedó en comisión es el de eliminar la sobre tasa de baldíos, ¿por qué? Toda tasa tiene que tener una contraprestación, y una sobre tasa debería tener una sobre prestación y en este caso no la tiene porque no hay nada que produzca la necesidad de los servicios municipales. Ese tipo de cosas a lo mejor son detalles, pero a mucha gente le molesta porque parece que tener un baldío fuera un delito.

Yo discuto cosas que por ahí no parecen estar en discusión, o que están en un status quo de que eso está así y funciona. Lo mismo pasa con la ZEC. Estoy fundamentalmente en contra de la ZEC porque no hay una contraprestación asociada y se le genera a la gente una molestia cuando va al centro. Tiene que estar calculando el tiempo si se quiere tomar un café, o pendiente de que no se le venza la ZEC. Me parece que no corresponde. De hecho si uno quiere favorecer que la gente vaya al centro y se pueda quedar tranquila mirando vidrieras, me parece que es contra producente, más en una época en donde si uno se queda en la casa puede pedir el mismo producto y llega al otro día. Para mí no resuelve nada, solo extrae fondos de la gente.

-¿Siendo una fuerza minorista, cómo se logra incidir en las decisiones?

-Sí, somos dos. Hay tres de UNIDOS con votos, y cuatro del PJ. Si bien somos una minoría, la ventaja es que ninguno de los tres bloques, por si mismo, puede aprobar algo. Sí o sí tiene que dialogar con alguien. O se pone de acuerdo el PJ con UNIDOS, o con nosotros. Siempre tiene que haber un apoyo mayoritario, y para esa mayoría necesitas al menos dos bloques juntos. Creo que es algo positivo para Rafaela porque hace que se requieran consensos que en definitiva terminan siendo representativos.

 

Milagros Zafra asumió la banca del Concejo en diciembre de 2025. (FOTO ARCHIVO)
Milagros Zafra asumió la banca del Concejo en diciembre de 2025. (FOTO ARCHIVO)

-Y ustedes fueron los que terminaron definiendo en varias oportunidades…

-Sí. Todo radica en que ninguno tiene la mayoría. Por sí mismo nadie puede aprobar nada, nosotros tampoco. Somos dos pero claves.

-¿Se sienten parte de una oposición constructiva o confrontativa?

-Nuestra filosofía es ser constructivos. Yo no quiero que a Viotti se le caiga el mandato. Quiero ayudar para que las cosas se hagan de una forma que considero mejor. Y a eso lo demuestro como por ejemplo con el congelamiento de la UCM. Eso se congeló con nuestros votos y los del PJ, pero que pasa, vos ves que el PJ sigue presentando proyectos que aumentan el gasto público, como por ejemplo el de los carteles barriales de las vecinales. Desde nuestro lugar decimos no; si está congelada la UCM, no hay que gastar en cosas que no sean esenciales. En ese sentido yo me paro encima del gasto público, porque desde el sentimentalismo y la demagogia es lindo que cada barrio tenga el cartel, pero es gasto. Si estamos congelando la UCM, me parece demagógico y por ahí hasta mal intencionado seguir presentando proyectos que aumenten el gasto público.

Por otra parte, nosotros le decimos al Ejecutivo: se congela la UCM, pero si ustedes nos necesitan o quieren que los ayudemos para diseñar planes de ahorro, estamos dispuestos a ayudarlos. Y en ese sentido yo al menos trato de ser muy transparente y auténtica, porque creo que hay que ser coherentes en la vida, y con los proyectos que uno presenta.

-¿De su parte, qué debates consideran pendientes?

-Un montón. Ahora estamos con el tema de que las multas obtenidas a través de radares ilegales no sean impedimento a la hora de renovar el carnet. Y con este tema se disparan otros. Pero en definitiva, el debate va a ser siempre sobre qué cosas se tiene que ocupar el Municipio y de que cosas no, esas que pasan a ser un gasto para quedar bien con alguien o para juntar votos en un barrio. Hay funciones que son indelegables del Estado como la seguridad, la justicia, salud y educación, y en el caso del Municipio el tendido eléctrico público, la limpieza de las calles, los lugares públicos, la recolección de basura, pero no mucho más.

Mientras más cosas haga el Estado, más impuestos tiene que cobrar para sostenerlas, y a lo mejor, la gente no elegiría hacer algo en la forma que lo plantea. Preferiría gastar el proporcional que se dedicó de sus impuestos a otra cosa.

El ahorro y la inversión es lo que se necesita para salir adelante. Si se gasta en las cosas que todos queremos que se gaste, está todo bien, pero si ya nos ponemos a construir por ejemplo, un Velódromo para los ODESUR que sale de nuestros impuestos, yo no se si es prioritario, esto hablando del gobierno provincial. En vez del Velódromo construir una obra que necesita el norte para no inundarse tan seguido, obras en serio, puentes, canales, gasoductos. Ya estaba asumido el compromiso y lo respeto, pero no por eso lo dejo de criticar. Espero que la próxima vez se tome otra decisión. Que pensemos entre todos cuales son las cosas que queremos, qué estamos dispuestos a pagar desde nuestros impuestos y que no. Por eso somos muy cuestionadores, a riesgo de parecer odiosos.

-De acá a diciembre, ¿algo para corregir en cómo se conducen?

-Trabajar más en las cosas que yo quiero hacer. Muchas veces uno termina trabajando sobre los proyectos ajenos, de los otros bloques, para mejorarlos. Soy de meterle bastante mano en el sentido de decir che, si pasa esto va a pasar tal cosa, cambiémoslo, cambiemos tal palabra. Soy muy detallista, tal vez por mi profesión. Tratar de perder un poco menos de tiempo con eso y poder dedicarme más a las cosas que yo quiero hacer en conjunto con Fabricio. Nosotros por ahí presentamos menos proyectos pero si agarras el de las multas y radares, vas a ver que tiene una profundidad, una cantidad de trabajo adentro muy superior a la que presentan los otros bloques. No es de mala, pero por ahí se va muy profundo, muy al detalle y esos proyectos demoran porque tienen mucho laburo atrás. Poder desligarme un poco más de lo que están haciendo los otros bloques y poder trabajar más en las cosas que nosotros queremos.

-¿Algo más que quieras decir?

-Que estamos siempre dispuestos a escuchar a las personas. Por ahí, uno no sabe cuáles son las dificultades de cada profesión, negocio, o tarea porque uno no va habitualmente a todos los barrios, va a veces de visita y no nota todos los problemas. Pero estamos abiertos a la comunidad, a que cuando quieran comentar algo que lo hagan tranquilamente. Me pueden escribir a mi Instagram, o venir acá a mi oficina.

Dejar esa puerta abierta porque es la única forma que uno tiene de enterarse de las situaciones de los ciudadanos.

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