Un fiscal imputó preventivamente a una mujer de 52 años de edad, por el delito de suministro, distribución y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud, ante la presunción de que en su carnicería comercializaba embutidos producidos con carne de gatos.
El comercio está ubicado en un sector del barrio Ceferino, en la capital salteña, y en una denuncia figuró que una vecina en una morcilla había hallado restos de lo que señaló era un felino.
No todo quedó allí, dado que dos veterinarios le confirmaron su sospecha.
El local se encuentra en la calle Rodrigo Pereyra al 1800, donde hace seis años se dedica a la venta de embutidos.
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