Por REDACCIÓN
Por Nicolás de Cárdenas
El Papa León XIV previno contra la presencia "meramente virtual" o "pasiva" de los fieles en la Misa durante la catequesis de la Audiencia General de este miércoles, en la que destacó la importancia del año litúrgico en la vida de fe.
El encuentro con el Santo Padre tuvo lugar este 12 de agosto en la Basílica de San Pedro, cuyo pasillo central recorrió el Pontífice a pie, saludando y bendiciendo a fieles de todas las edades llegados de diferentes partes del mundo.
En su catequesis, que continua el ciclo dedicado desde hace unas semanas a la constitución conciliar Sacrosantum concilium, el Papa León XIV recordó, citando la encíclica Mediator Dei de su predecesor Pío XII, que el año litúrgico no es una "representación fría e inerte" de eventos pasados, sino que "es Cristo mismo que persevera en su Iglesia".
Por lo tanto, añadió, "el año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia", en el que "la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación".
"El encuentro con Jesús, que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue siempre, situando en el centro de cada momento la celebración del acontecimiento pascual", añadió.
Este es el motivo por el que el domingo es considerado por los Padres conciliares como "fundamento y núcleo de todo el año litúrgico", una realidad que se expresa en diferentes idiomas con términos como "Día del Señor" o "día del sol". En este segundo caso, apuntó el Pontífice, "se vislumbra el vínculo con Cristo: ¡Él es el verdadero sol de justicia que ilumina a todo hombre!".
El Papa León XIV destacó que "para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía", que implica la escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo. Y como explicaron los padres conciliares en Sacrosantum concilum, constituye "la convocación festiva de los fieles".
Adicionalmente, señaló dos aspectos a tener en cuenta sobre la participación en la Misa. Por un lado, que en ella "la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia". Por otro, que "no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva".
"La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa", añadió el Pontífice antes de animar a "crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo".
Por último, el Papa León XIV expuso cómo se gestó el ciclo litúrgico desde el siglo II después de Cristo, cuando se añadió a la Pascua semanal la celebración de la Pascua anual como "máxima solemnidad", extendida durante 50 días hasta Pentecostés y preparada durante los 40 días de Cuaresma.
Más adelante —prosiguió el Pontífice— se desarrolló el "ciclo natalicio", siguiendo el esquema del ciclo pascual, lo que ha permitido "revivir los misterios de la encarnación del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestación al mundo".
A ello se añadieron fechas para "la veneración de la Santísima Virgen María, unida al lazo indisoluble de la obra salvífica de su Hijo", así como las memorias de los mártires y santos.
"El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura. En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente. Por eso, el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral", concluyó.
Plegarias por Colombia
Durante el saludo a los peregrinos de lengua española, el Papa León XIV expresó su cercanía "a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales".
"Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia. Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados", añadió.