Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Sociales Miércoles 9 de Septiembre de 2026

Libros y autores: Rodolfo Zehnder. Perplejidades (De asombros y desconciertos)

Un libro (abierto, siempre abierto) no dejaría de volcar en ojos lectores nuevos la idea del cierre.

Agrandar imagen Rodolfo Zehnder presentó su cuarto libro de poesía.
Rodolfo Zehnder presentó su cuarto libro de poesía. Crédito: Archivo

Por Hugo Borgna

La obra comienza con un vuelo, un anticipo de las escalas que serán los puntos de contacto en un viaje hacia la unión caprichosa entre asombros y desconciertos.

Necesita por supuesto un vehículo habitado de soledad a pagar con moneda cósmica.

En el frente, el espejismo de una barca donde carga inquisiciones la poesía tangible (Octavio Paz) para guiar las necesarias inquisiciones. Planteada la dualidad es posible ver en la proa la punta de Hemingway flotando en la frágil verdad de El Viejo y el mar (aunque no lo nombre).

El esquema de lo filosófico, anticipado por la dispar señal de la Escritura y su autor universal, se mantiene a lo largo de su vuelo en barco perfectamente móvil, apto para trasladar principios levemente escondidos en senderos seguros en la filosofía. Por eso invoca a Heidegger. Por eso no se permite las certezas.

Supedita lo general al vuelo oscuro, la noche cabalga senderos tenues. En el camino se saludan las dualidades premiadas por la diferencia (cuanto mayor, mejor): García Lorca-Antonio Terragni, Atahualpa Yupanqui-Unamuno, Rulfo-Fito Páez, Cortázar-Héctor Marcó (para quienes busquen apoyarse en similitudes, estará la voz siempre nueva derramada sobre la superficie fría).

No. Es preferible la inestable intemperie. Se trata de amasar lo nuevo, aroma que penetra y cobija.

¿Es posible dar sustento a todas las similitudes?

Rodolfo Zehnder, técnicamente perfecto, sabe que debe rasgar a fondo para hallar la posible luz. Las distintas ecuaciones y métodos dicen tímidamente una verdad y se van. Zehnder, aunque con la intención de emerger, vuelve para hablarle al oído a las voces inspiradoras.

Esa es la base de la perplejidad. Para bien, no puede establecer un límite. En algún momento combina-opone ¿por qué te fuiste? con “aferrarse a la idea de que el olvido no existe”

¿Se puede espesar la esperanza? ¿No la tendría Zehnder guardada, pero con la puerta abierta?

Sabe que un libro (abierto, siempre abierto) no dejaría de volcar en ojos lectores nuevos la idea del cierre.

Por eso invita a la ceremonia del amanecer, abierto en la luz de la perplejidad, siempre cómplice.

Por eso se apoya en lo mensurable, deseando con fervor que alguien la tome y desajuste (sí, pero con un mínimo de técnica manuable y descriptiva).

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso