Por REDACCIÓN
Por Almudena Martínez-Bordiú
CIUDAD DEL VATICANO, 9 (ACI PRENSA).- El pasado 6 de enero, durante cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV utilizó una nueva férula papal, utilizada por los pontífices en ceremonias solemnes que representa su liderazgo como Obispo de Roma y pastor supremo de toda la Iglesia.
Según informó la Oficina de Celebraciones Litúrgicas de la Santa Sede, los papas solían recibir esta insignia después de su elección, cuando tomaban posesión de su Cátedra en la Basílica de San Juan de Letrán.
Sin embargo, según precisa la Santa Sede, no formaba parte de la liturgia papal, salvo en algunas ocasiones especiales como la apertura de la Puerta Santa o en la consagración de las iglesias.
Cabe destacar que la férula, utilizada solamente por el Papa y rematada por una cruz o un crucifijo, es diferente del báculo episcopal —el cayado del pastor—, que termina en una curva y es utilizado por los obispos y arzobispos.
Su origen se remonta a 1965
Fue el Papa San Pablo VI quien en 1965, con ocasión de la clausura del Concilio Vaticano II, utilizó una férula de plata con un crucifijo diseñado por el escultor Lello Scorzelli. El Pontífice comenzó a usar cada vez con mayor frecuencia esta cruz en las celebraciones litúrgicas, como después lo harían sus sucesores.
San Juan Pablo II también quiso portar la férula papal desde el inicio de su pontificado. Incluso en los últimos años de su vida, el difunto pontífice se apoyaba en ella mientras convalecía en su habitación.
Benedicto XVI utilizó una férula coronada por una cruz dorada, ya utilizada por el beato Pío IX. León XIV llevó la férula de Benedicto XIV el pasado 18 de mayo, durante su primera Misa como Papa, y también ha utilizado la diseñada por Lello Scorzelli para San Pablo VI.
Un profundo significado simbólico
La nueva férula papal utilizada por el Papa León XIV se sitúa en continuidad con los utilizados por sus predecesores, uniendo la misión de anunciar el misterio de amor expresado por Cristo en la cruz, con su manifestación gloriosa en la resurrección.
Además, según precisa el Vaticano, su estilo recuerda al de Scorzelli, ya que presenta a Cristo ya no atado por los clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado en el acto de ascender al Padre.
La férula lleva inscripto el lema elegido por el Papa León XIV: In illo uno unum, que capta la dimensión teológica de su magisterio, fundado en la unidad y en la comunión que nos hace Iglesia.
Aunque esta insignia no formaba parte de la liturgia del Romano Pontífice, la elección iniciada por San Pablo VI de utilizar la férula papal lleva en sí un profundo significado simbólico: expresa la misión propia del Sucesor de Pedro de confirmar a los hermanos en la fe y de presidir la Iglesia en la caridad.